En una letrina medieval de Alemania, arqueólogos hallaron un cuaderno de cuero con texto en latín en un estado de conservación excepcional

Un hallazgo excepcional“, así calificaron el descubrimiento de un objeto de gran valor arqueológico en Alemania. Un grupo de expertos encontró en una letrina medieval un cuaderno de más de 700 años de antigüedad, muy bien conservado, que contiene texto en idioma latín.

El hecho ocurrió mientras se llevaban a cabo las obras de construcción de un nuevo edificio municipal en Paderborn, una ciudad situada dentro del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, al oeste del país europeo.

Durante excavaciones en la zona, supervisadas por la Asociación Regional de Westfalia-Lippe (LWL, por sus siglas en alemán), arqueólogos de una firma especializada hallaron cinco letrinas medievales.

Cómo es el cuaderno y qué contiene

En una de esas letrinas descubrieron —entre otras piezas antiguas— un cuaderno de cuero, madera y cera que data de entre los siglos XIII y XIV.

“La construcción del nuevo ayuntamiento de Paderborn requirió de extensas excavaciones arqueológicas. El emplazamiento se encuentra en una zona históricamente sensible de la ciudad, colindante con la antigua muralla de la abadía de Abdinghof y delimitada por Marienplatz al sur y Abdinghofstraße al oeste”, manifestó la LWL al respecto en un comunicado de prensa.

La letrina, a medio excavar. Foto: Denkmal3d, Heike Tausendfreund

“La primera fase de la construcción, que incluyó la excavación de la profunda fosa de cimentación, ya finalizó. Durante las excavaciones posteriores de la fosa, se descubrieron cinco letrinas. Estas letrinas, situadas bajo los edificios de la época moderna, resultaron ser cámaras selladas y herméticas que se extendían hasta el lecho rocoso de piedra caliza de la antigua cantera del siglo XI”, agregó la entidad.

El cuaderno en cuestión, que de acuerdo con la LWL se mantuvo “excepcionalmente bien conservado“, fue encontrado dentro de un pequeño estuche de cuero con tapa.

“Envuelto en un terrón húmedo (NdR: trozo compacto de tierra) —y, a primera vista, bastante anodino—, el objeto no se hizo visible hasta que lo limpiamos en nuestro taller de restauración de Münster. Y, efectivamente, el hallazgo en la letrina seguía desprendiendo un olor bastante desagradable, incluso después de tantos siglos bajo tierra”, dijo la restauradora de la LWL, Susanne Bretzel, según el comunicado de prensa.

Este cuaderno tiene diez páginas —ocho de ellas a doble cara— que, en lugar de hojas, son tablillas de madera enceradas sobre las cuales se escribía utilizando un estilete, un instrumento de escritura puntiagudo.

“El estilete tenía un extremo puntiagudo para grabar las letras en la cera. El otro extremo era plano o tenía forma de espátula. Con él se podía alisar la cera y borrar lo escrito, lo que permitía reutilizar la tablilla“, aseveró Bretzel.

Algunas de las tablillas de madera enceradas, que contienen texto en latín. Foto: LWL/ S. Brentführer.

Por otro lado, con respecto al texto, la LWL señaló que está escrito en latín y con letra cursiva de la época.

“El idioma latín —lo que también indica que pertenecía a una familia de clase alta— y las características de la escritura cursiva sitúan este libro entre los siglos XIII y XIV. Sin embargo, la cera no solo muestra las páginas escritas más recientemente: también se puede leer con claridad el borrado de una escritura anterior“, declaró la Dra. Sveva Gai, arqueóloga municipal de la LWL en Paderborn, citada en el comunicado.

Data de entre los siglos XIII y XIV. Foto: LWL/ S. Brentführer.

Según especialistas, el texto resulta difícil de transcribir. “No es fácil de descifrar ni siquiera para los expertos en la materia; aunque se pueden distinguir algunas palabras, la transcripción llevará aún algún tiempo, ya que algunas palabras pueden estar alteradas debido a errores ortográficos“, comentó la directora de Asuntos Culturales de la LWL, la Dra. Barbara Rüschoff-Parzinger.

Una hipótesis sobre su origen

Por otra parte, en relación al posible propietario del objeto histórico, Gai aportó una hipótesis: podría haber pertenecido a un comerciante.

“Según las primeras suposiciones, el autor podría haber sido un mercader de Paderborn, quien anotaba sus transacciones comerciales y registraba sus pensamientos en forma de notas. Los comerciantes eran personas instruidas: a diferencia de la mayor parte de la población (NdR: de la época), podían tanto leer como escribir“, afirmó la arqueóloga municipal.

A su vez, de acuerdo con ella, la pieza de gran valor arqueológico podría haber terminado en la letrina por una caída accidental.

El estuche de cuero en donde estaba el cuaderno. Foto: LWL/ S. Bretzel.

Con el paso del tiempo, los investigadores esperan descubrir más datos acerca del origen de este libro.

“La superficie de la encuadernación de cuero está decorada con un motivo grabado: pequeñas hileras regulares de lirios (NdR: una planta) que cubren toda la superficie. Quizás en el futuro podamos deducir algo sobre el origen de la pieza o incluso determinar su lugar de fabricación”, reflexionó Gai.

Para los expertos, el uso de dibujos de lirio hace pensar que el cuaderno era un objeto preciado. Según la arqueóloga jefe de la LWL, la Dra. Sandra Peternek, esta planta era un símbolo de pureza, poder real y favor divino en la Edad Media.

Fuente: www.clarin.com

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