El ritual de la nostalgia: Arjona y un reencuentro masivo que hizo vibrar a Córdoba

El regreso de Ricardo Arjona a Córdoba tuvo algo de reencuentro colectivo. Después de años de espera, más de 16 mil personas colmaron el estadio Monumental presidente Perón de Alta Córdoba para el segundo show del artista en la ciudad, en el marco de la gira Lo que el seco no dijo, una de las apuestas escénicas más ambiciosas de su carrera.

La expectativa se sintió desde mucho antes del inicio formal del concierto. Minutos después del horario previsto, las luces se apagaron y comenzó a sonar Iluso. Sin embargo, el cantante todavía no aparecía en escena. En las pantallas, una serie de visuales montaban la fachada de un cabaret antiguo: cortinas rojas, luces tenues y personajes teatrales construían la estética del show.

Show de Arjona en Córdoba, escenario

Fue recién con Gritas, una de las canciones de Seco —su último disco, lanzado en enero de 2025— cuando Arjona apareció en escena y el estadio explotó en aplausos y gritos. Incluso hubo fuegos artificiales. El artista eligió abrir con material nuevo, aunque el termómetro emocional cambió inmediatamente cuando llegaron clásicos como El problema y Ella.

Un espectáculo pensado hasta el último detalle

La puesta en escena fue uno de los puntos más sólidos de la noche. El cabaret dejó de ser una excusa estética para convertirse en hilo conductor del concierto. Cada segmento tenía una ambientación distinta y las pantallas acompañaban el clima de las canciones sin caer en el exceso visual.

La banda sostuvo el show con precisión durante más de dos horas y las coristas tuvieron un rol central, no sólo desde lo vocal sino también desde lo performático.

Ricardo Arjona en Córdoba

En uno de los primeros momentos de diálogo con el público, el cantante construyó un relato autobiográfico sobre su infancia, sus padres y los distintos lugares donde vivió.

Como suele ocurrir en sus conciertos, también aparecieron las frases polémicas: “en mi época, lo que hoy es el pecado capital de las escuelas, el bullying era una de las materias más importantes. Si no dónde aprendía uno a defenderse de los enemigos”. “El mundo se fue convirtiendo en una especie de cabaret”, lanzó antes de interpretar La vida se volvió un cabaret.

El momento en que Arjona bajó del escenario

Uno de los tramos más celebrados llegó cuando el cantante se trasladó hacia un escenario 360° ubicado en medio del campo. Allí lo esperaba solamente un piano. Mientras caminaba por la pasarela interpretando A ti.

“Ustedes mandan”, dijo el guatemalteco antes de abrir una especie de segmento a pedido. Las pantallas habían mostrado previamente un código QR con la frase “Pídele una canción al Seco”, y el público respondió. Así aparecieron versiones de Quiero, Marta, Desnuda y Pingüinos en la cama.

Del tango al cuarteto, con Instituto como escenario

El concierto también tuvo espacio para momentos más teatrales y minimalistas. Tarde apareció en clave flamenca y Mujer de lujo tuvo una inesperada versión tanguera. Más tarde, Historia de taxi sumó un Volkswagen Escarabajo convertido en taxi como parte de la escenografía.

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En un tramo inesperado del repertorio, Arjona unió “Dime que no” con “Cuándo”. La decisión sorprendió porque la primera funciona por sí sola como uno de los grandes himnos de su carrera. Aun así, el público respondió cantando cada palabra.

El momento más emotivo de la noche llegó cuando el artista hizo subir al escenario a Anabel, una fanática que sostenía un cartel con la frase: “Tengo 47, amalgama perfecta entre experiencia y juventud”. La referencia directa a una de sus canciones fue suficiente para captar la atención del cantante. “Parecés de 28”, le dijo antes de dedicarle el tema.

Sobre el cierre, hubo también un guiño local. Después de interpretar Historia de taxi, Arjona modificó el ritmo final de la canción y llevó el tema hacia una cadencia cercana al cuarteto. “Habría que hacer una versión cuarteto”, bromeó mientras el estadio completo acompañaba con palmas.

Un cierre a pura nostalgia

Cuando parecía que el concierto había terminado, el cantante volvió al escenario para interpretar Minutos y Mujeres. Papeles de colores y fuegos artificiales terminaron de cerrar una noche atravesada por la nostalgia, el humor y los clásicos.

La gira “Lo que el seco no dijo” ya había mostrado su dimensión con los 14 shows agotados en el Movistar Arena de Buenos Aires. Córdoba confirmó que el vínculo entre Arjona y su público argentino sigue intacto. Y que, después de tantos años, todavía alcanza con los primeros acordes de una canción para convertir un estadio entero en un coro descontrolado.



Fuente: www.perfil.com

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