El operativo blindaje a Manuel Adorni nació herido de muerte y al jefe de Gabinete cada vez le cuesta más mostrar apoyos


El operativo blindaje para Manuel Adorni de parte de los senadores del oficialismo nació herido de muerte. La verduga fue Patricia Bullrich, la mismísima presidenta del bloque de LLA en la Cámara Alta, que a partir de las 14 había sido invitada a pasar por el despacho del ex vocero en la Casa Rosada para escenificar respaldo ante la presión creciente del Congreso para interpelar al funcionario.
La jugada de la ex ministra de Seguridad, que adujo problemas de agenda, no sorprendió. Ya hizo saber puertas adentro y afuera del Gobierno que no está dispuesta a inmolarse por el jefe del Gabinete, un tema que hasta conversó con Karina Milei ocho días atrás.
Bullrich sabe convertirse en noticia con una declaración explosiva para exigirle a Adorni que presente su Declaración Jurada por televisión o con una publicación en redes sociales para diferenciarse del Gobierno.
En despachos importantes de la Rosada desconfían de Bullrich. No saben si terminará por alinearse si la gestión se corrige o si su principal ambición es reemplazar a Milei. En esa clave muchos leyeron la foto nada inocente de la ex ministra para festejar el triunfo de la Selección y el hat trick de Messi en el debut en el Mundial, que pareció un guiño a las versiones de coimas en la ANDIS del 3%.
El lunes volvió a celebrar con el doblete del capitán argentino en el triunfo contra Austria con una postal con los dedos en V de Victoria, un gesto que practicó en clave peronista hasta la década de 1990. “Es bueno recuperar ese símbolo churchilliano”, reflexionaron cerca de la ex ministra, aunque el ex premier británico ponía la mano del otro lado.
En su última provocación en redes antes de ningunear a Adorni, Bullrich posó con la camiseta argentina con el número 13, dorsal del Cuti Romero. “Es porque soy una defensora de valores”, ironizó ante sus colaboradores, en un tiro por elevación al debilitado ministro coordinador, que ya no maneja la comunicación del Gobierno.
Con ese mar de fondo, Bullrich, de todo modos, está a cargo de las negociaciones con aliados para desactivar una posible interpelación al jefe de Gabinete en la reunión de Labor Parlamentaria convocada para la tarde del martes.
La última candidata presidencial de JxC no será la única ausente. El cordobés Luis Juez y el formoseño Francisco Paoltroni fueron otros de los que anticiparon faltazos.
Por las gestiones de su segundo, Ignacio Devitt, desde hace varios días, el ministro coordinador tenía previsto recibir a alrededor de quince de los veinte senadores de LLA en tres encuentros. El 2 de julio, el jefe de Gabinete deberá brindar su primer informe en el Senado.
Los más relevantes legisladores de la bancada oficialista que confirmaron presencia fueron el riojano Luis Pagotto, presidente de la comisión de Justicia y Asuntos Penales, y Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado.
Al jefe de Gabinete le cuesta cada vez más conseguir fotos de apoyo y mostrarse activo. El lunes, en medio del partido de la Selección, la cuenta en X de Jefatura de Gabinete publicó una foto de una reunión entre Adorni y Luis Caputo.
El ministro de Economía no compartió el retrato en su perfil ni en el de la Cartera. Es uno de los principales detractores de Adorni, porque la actuación del ministro mete un ruido innecesario en la política que se traslada a la economía.
“Durante el encuentro se repasaron los principales avances en materia de producción, comercio y agricultura, así como la simplificación de normativas y trámites orientada a potenciar la matriz productiva del país, ampliar el acceso a nuevos mercados y fortalecer la industria”, expresó la cuenta oficial de jefatura de Gabinete. El resto de los ministros tampoco banca al ex vocero.
Los gobernadores aliados que visitan a Diego Santilli tampoco quieren posar con el jefe de Gabinete. La mesa política también quedó interrumpida tras la última reunión, donde Caputo pegó el faltazo por un viaje a España. En el último mes, Adorni solo se fotografió con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y con el titular de Desregulación Federico Sturzenegger, ambos cercanos a los hermanos Milei, principales sostenes del ex vocero, aunque con miradas algo divergentes.
Martín Menem -principal alfil de la secretaria general de Presidencia- no piensa por ahora en imitar el gesto de los senadores con Adorni y llevarle diputados oficialistas para una foto. “No está previsto. No hace falta”, aseguran en la presidencia de la Cámara Baja.
Con el nombramiento de Adrián Ravier –cercano a la Fundación Faro– como vocero, y del ex YPF Fabián Fernández, Santiago Caputo vive como un triunfo propio haberle quitado el poder de la comunicación a Adorni.
Fuente: www.clarin.com



