Diego Martín, 51 años, sobre el asesinato de su tío: “Cada vez que alguien lo menciona, tengo muy fresco lo que ocurrió, cómo ocurrió y muchísimas imágenes”


Diego Martín, 51 años, sobre el asesinato de su tío: “Cada vez que alguien lo menciona, tengo muy fresco lo que ocurrió, cómo ocurrió y muchísimas imágenes”

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, en plena guerra civil, un batallón de la Fuerza Armada de El Salvador acabó con la vida de ocho personas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, bajo las órdenes del coronel Guillermo Benavides. Las víctimas, que más adelante serían conocidas como los Mártires de la UCA, eran todos jesuitas: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes Mozo, Amando López Quintana, Juan Ramón Moreno Pardo e Ignacio Martín Baró.

Este último resultó ser el tío del actor Diego Martín, quien ha participado en proyectos audiovisuales de la talla de como Aquí no hay quien viva, Velvet o Élite. El intérprete fue partícipe de una entrevista en El Faro, programa de la Cadena SER, donde pudo exponer parte de la historia de su familiar, que dedicó parte de su vida a investigar la situación social y política de El Salvador. Uno de los elementos más sorpresivos fue el hecho de descubrir su asesinato en la televisión.

“Hay episodios, rincones de la memoria que uno no visita mucho y cosas que deberían quizás haberte marcado más o menos y que, bueno, uno transiciona como puede por la vida. Y, sin embargo, ese es uno de los momentos que no recuerdo muy frecuentemente y que, sin embargo, cada vez que sale algo relativo al tema o que alguien me lo menciona, tengo muy muy fresco lo que ocurrió, cómo ocurrió y muchísimas imágenes”, comentaba.

“Lo tremendo fue que lo vimos, no era la época tan bestia en cuanto a la inmediatez de las cosas pero lo vimos por televisión. Empezamos a tener rumores a lo largo de la mañana, telefónicos y tal y vamos, recuerdo perfectamente de encender la tele a las 3 de la tarde y en el telediario abrir y además mi tío Nacho encima estaba en primer plano y, bueno, terrorífico”, añadía.

“Y además, pues también de esas cosas que emitió Nacho, que efectivamente, pues, jesuita y misionero y que marchó a El Salvador muy, muy, muy joven, pero tuvo, aparte de ser una mente muy brillante y con una carrera en la psicología y en la psicología política y muy potente, pues había tenido mucha afición por la magia de joven. Y entonces cada vez que hacía una visita y que venía a España y tal, pues pasaba por casa y siempre nos hacía un juego de manos”, insistía.

“Y yo recuerdo como que siempre nos llevaba en volandas y nos daba cinco vueltas. Y sin haber tenido una enorme relación, porque no venía tampoco muy a menudo, pues también deja esas trazas. Y luego vives las cosas mucho… a través de lo que tú ves, de los demás. Y sí que recuerdo a mi padre, recuerdo a mi abuelo, recuerdo muchas imágenes y fue bastante complicado de digerir”, concluía.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior