El insólito autohomenaje de la intendenta de Avellaneda: le puso su nombre a la sala de una escuela


El insólito autohomenaje de la intendenta de Avellaneda: le puso su nombre a la sala de una escuela

La intendenta interina de Avellaneda, Magdalena Sierra, fue protagonista de un hecho insólito: inauguró una sala multiespacio en una escuela secundaria en la localidad de Gerli que lleva su propio nombre.

Sierra está al frente del Ejecutivo local porque su esposo, Jorge Ferraresi, dejó el cargo y pasó a ocupar funciones como jefe de asesoramiento institucional, en lo que se prevé sea una plataforma hacia su intento por ser gobernador bonaerense.

Sierra está al frente de la intendencia desde julio, cuando Ferraresi renunció y la dejó con el interinato.

A menos de dos meses de asumir, sorprendió promocionando en redes sociales la inauguración de una sala que, increíblemente, lleva su nombre. La dependencia “Magdalena Sierra” de la escuela secundaria número 4 de Gerli. La intendenta participó del acto.

La decisión fue cuestionada por sectores de la oposición, e incluso por dirigentes del propio peronismo, por tratarse de una denominación que está alcanzada por una reglamentación específica de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires.

Según trascendió, entre las propuestas que habrían surgido durante el proceso de elección del nombre también apareció “Héroes de Malvinas”. Sin embargo, finalmente la sala fue bautizada con el nombre de la actual intendenta.

La normativa bonaerense que regula la imposición de nombres a instituciones educativas también contempla expresamente a sus dependencias. Allí se incluyen bibliotecas, gimnasios, auditorios, salones de actos, aulas y otros espacios.

El reglamento establece criterios para la elección y contempla homenajes a personas que hayan tenido “reconocidas virtudes cívicas” y cuya trayectoria haya contribuido al desarrollo de la comunidad, además de lugares, hechos o fechas considerados significativos.

Pero el punto que genera mayor interrogante en este caso es el procedimiento previsto para elegir el nombre.

La normativa contempla la participación de la comunidad educativa, con propuestas de alumnos, docentes, familias y otros integrantes de la institución. Luego debe realizarse una elección, conformarse una terna y elevarse la propuesta a las autoridades educativas correspondientes.

Además, existe una restricción específica para los homenajes a personas: el reglamento establece que deben haber transcurrido al menos diez años desde su fallecimiento. Para aquellos casos en los que no se cumpla ese requisito, se contempla la posibilidad de solicitar una excepción.

La norma apunta a evitar que las denominaciones de establecimientos o dependencias educativas queden atadas a decisiones coyunturales o a homenajes impulsados desde el poder político de turno.

Por eso, la denominación de una sala con el nombre de una funcionaria que se encuentra actualmente en ejercicio del poder municipal abre una pregunta sobre qué procedimiento se siguió y bajo qué autorización se aprobó finalmente ese nombre.

Fuente: www.clarin.com

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