El Gobierno analiza usar la eliminación de las PASO como moneda de cambio con los gobernadores para 2027


A dos semanas de haber anunciado el envío del proyecto de reforma política al Congreso, con la eliminación de las PASO como punto central de esos cambios, el Gobierno no tiene los votos suficientes para sancionarlo y abre negociaciones con diferentes gobernadores aliados para poder avanzar.
El poroteo legislativo arroja un dato que no es novedoso y que en la Casa Rosada ya imaginaban antes de enviar la reforma. Además del peronismo, casi ningún bloque parlamentario está de acuerdo con descartar definitivamente la herramienta de las Primarias, creadas por el kirchnerismo para las elecciones 2011 y que se mantuvieron vigentes hasta 2025, cuando el propio Congreso las suspendió, pero no las eliminó de forma total.
Aliados como el PRO, sectores de la UCR y diversos movimientos provinciales ligados a gobernadores ya anticiparon que no apoyarán una medida que termine con una instancia de elección que, más allá de su elevado costo, ha servido para dirimir internas y abrir el juego dentro de los partidos con diferentes candidatos.
Algunos referentes clave de Diputados, como el macrista aliado Cristian Ritondo, han dicho incluso que el Gobierno “cometió un error” al enviar el proyecto de eliminación de las PASO sin consensuarlo con otros espacios. No obstante, admitió que el sistema electoral necesita una reformulación que incluya, entre otros puntos como los que mandó el mileísmo, cambios en el sistema de financiamiento de los partidos políticos.
En ese contexto, al Gobierno le queda una herramienta que ha usado poco, pero que le ha servido especialmente el año pasado antes de las legislativas nacionales: negociar el armado de las listas en las provincias aliadas para 2027. Incluso, con la posibilidad de resignar candidaturas de dirigentes propios para respaldar a oficialismos que puedan garantizarle ese apoyo en el Congreso que precisa para finiquitar las PASO.
El análisis que hacen en el círculo rojo coincide con el de algunos despachos de Balcarce 50. “A los gobernadores sólo hay dos cosas que les importan: la reelección y los recursos, en ese orden”, dicen especialistas que ven al Gobierno como “árbitro” de la elección de 2027 en muchas de las provincias.
El mapa actual muestra al oficialismo con alianzas estratégicas con gobernadores que apuntará a repetir, como en Mendoza, Chaco y Entre Ríos, pero también podría extenderla a otras provincias cercanas en el diálogo como Chubut, Jujuy, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz, Tucumán, Catamarca, Salta, San Luis, Misiones y San Juan, por citar 14 ejemplos bien concretos.
Si el Gobierno va con un dirigente libertario como candidato, puede complicar esas aspiraciones de reelección de gobernadores “amigos”. “Milei mide bien en todas esas provincias. Ahí hay una negociación posible”, sostienen.
En esos distritos, si no presenta candidato propio y apoya a los gobiernos locales, el mileísmo podría asegurarse un respaldo futuro en cuando a la reforma política. Hay sectores del Gobierno, como el que encabeza Patricia Bullrich, que creen que esas charlas ya deberían haber empezado porque en algunos casos falta menos de un año para que se hagan los comicios.
En ese grupo podría incluirse también al ministro del Interior Diego Santilli y, claro, al asesor presidencial Santiago Caputo, siempre influyente pese a que hoy perdió peso en las decisiones en el mano a mano con Karina Milei y los primos “Lule” y Martín Menem.
La reforma política, cabe recordar, fue enviada por Milei al Congreso el pasado 21 de abril e incluye, además de la eliminación de las PASO, un proyecto para implementar la Ficha Limpia, que se frustró el año pasado, y otro para modificar el sistema de financiamiento de los partidos políticos.
Fuente: www.clarin.com



