El entrenador de Isabel Preysler (76 años) lo tiene claro: “Trabaja especialmente los brazos y la cintura, porque envejecen más rápido”


Que Isabel Preysler cuide al detalle su salud y su estado físico no es ninguna novedad. A sus 76 años, la empresaria y socialité sigue una rutina muy disciplinada en la que la alimentación, el ejercicio y el descanso ocupan un lugar prioritario.
Su dieta está basada principalmente en vegetales, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales como la quinoa o el arroz. Además, procura evitar al máximo el consumo de azúcares, carnes rojas, lácteos y alimentos ultraprocesados. A ello suma una exigente rutina cosmética y un entrenamiento constante que mantiene desde hace más de doce años.
Algunos de sus hábitos quedaron al descubierto durante el documental Mi Navidad, disponible en Disney+, donde explicó cómo comienza cada jornada.
“Después tomo zumo de pomelo, kiwi, pomelo otra vez, pero en fruta, y después tomo semillas de lino. Esto que parece comida de pájaros. Y cuando termino de desayunar, muchas veces tomo agua de Jamaica”.
Antes de ese desayuno también suele tomar agua caliente con lima y varios suplementos vitamínicos.
Aunque mantiene una alimentación muy estricta, reconoce que también tiene algún pequeño capricho. En una entrevista concedida al diario El Mundo confesó su gran debilidad por el chocolate. “Soy adicta a él”.
El responsable de mantener la forma física de Isabel Preysler es el entrenador personal Blas Latorre, que trabaja con ella desde hace más de doce años.
Según ha explicado en distintas entrevistas, acude tres veces por semana a su domicilio para realizar sesiones de unos 45 minutos de duración.
La rutina comienza con unos cinco minutos de cardio suave, normalmente en la elíptica, para elevar la temperatura corporal. Después llega un calentamiento centrado en la espalda y el abdomen antes de pasar al trabajo de fuerza.
Durante la sesión se ejercitan todos los grupos musculares mediante diferentes ejercicios y, al finalizar, nunca faltan los estiramientos. “Es lo que más le gusta a ella”, ha contado Blas Latorre.
El entrenador asegura que existen dos partes del cuerpo a las que Isabel Preysler dedica una atención especial durante sus entrenamientos. “Trabaja especialmente los brazos y la cintura, porque envejecen más rápido“.
Según explica Latorre, ambas zonas permanecen muy visibles durante gran parte del año y, además, suelen perder firmeza con mayor facilidad a medida que pasan los años.
Para fortalecer los brazos utilizan con frecuencia ejercicios con bandas elásticas. Uno de ellos consiste en sentarse en una silla, pisar la banda con ambos pies, llevarla por detrás de la espalda y realizar flexiones y extensiones de codos en series de diez repeticiones.
A pesar de su disciplina, Isabel Preysler también tiene ejercicios que intenta evitar. Blas Latorre ha contado que uno de los que más se le resiste es el llamado Lázaro, una variante de zancada lateral en la que hay que dejar caer el peso hacia un lado, apoyarse en una silla e incorporarse de nuevo.
Este movimiento exige fuerza, coordinación y equilibrio, tres capacidades fundamentales para mantener la movilidad con el paso de los años.
Después de más de una década entrenando juntos, la constancia sigue siendo el secreto de Isabel Preysler. Una alimentación equilibrada, ejercicio regular y hábitos sostenibles forman la base de una rutina que mantiene prácticamente intacta a sus 76 años.
Fuente: www.clarin.com



