El costo ambiental de la IA: por qué los centros de datos necesitan cada vez más agua


El vertiginoso avance de los sistemas tecnológicos y el procesamiento de datos masivos proyectan que la huella ambiental de la inteligencia artificial hacia 2030 generará un consumo de agua descomunal en los centros de infraestructura global, superando los miles de millones de metros cúbicos anuales.

El funcionamiento ininterrumpido de los macroservidores dedicados al entrenamiento de modelos masivos de lenguaje requiere de sistemas avanzados de refrigeración líquida.

Para evitar el sobrecalentamiento de los procesadores de alta densidad, las corporaciones multinacionales extraen caudales significativos de redes hídricas potables locales, evaporando gran parte de ese recurso en las torres de enfriamiento instaladas.

Según un riguroso estudio elaborado por investigadores de la Universidad de California en Riverside, las peticiones digitales promedio demandan aproximadamente medio litro de agua por cada conversación breve.

Este coeficiente de consumo se multiplica de forma exponencial cuando se consolidan plataformas con cientos de millones de usuarios activos diarios a nivel global, presionando los suministros.

La Agencia Internacional de la Energía determinó en sus balances operativos que las proyecciones de instalación de complejos tecnológicos se triplicarán en los próximos cuatro años fiscales. Las actuales infraestructuras de soporte energético no contemplaron las severas sequías estacionales que afectan directamente a las cuencas de provisión comunitarias adyacentes a las terminales.

La concentración geográfica de las terminales de datos en zonas con amplias ventajas fiscales, pero con marcadas deficiencias en materia de sustentabilidad, agrava la problemática del suministro. El uso de agua ultrapura, indispensable para limpiar los componentes semiconductores internos, compite de manera directa con las demandas de los sistemas agrícolas periféricos locales.

Las empresas desarrolladoras implementaron planes individuales de mitigación ambiental, pero los resultados tangibles permanecen rezagados frente a la velocidad de la demanda comercial. La falta de normativas internacionales vinculantes permite que la construcción de sedes operativas continúe en regiones con balances ecológicos en estado de vulnerabilidad extrema y desprotección legal.

Diversas auditorías privadas revelaron que las tasas de reciclaje de fluidos industriales dentro de las terminales tecnológicas apenas alcanzan a cubrir una fracción menor del gasto neto. Los costos energéticos asociados a la purificación y recirculación del agua residual desalientan la adopción masiva de tecnologías de circuito cerrado absoluto en las plantas actuales.

Las proyecciones de los analistas indican que la demanda de refrigeración hídrica se convertirá en el principal factor de conflicto entre las comunidades locales y las firmas tecnológicas. Las administraciones públicas enfrentan el reto urgente de fiscalizar los medidores de consumo de las corporaciones para garantizar la preservación de los acuíferos subterráneos.

Fuente: www.clarin.com

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