Desvalijaron un banco, tomaron 30 rehenes y huyeron por las alcantarillas de Nápoles: la trama del golpe del que habla el mundo


El jueves, a plena luz del día, un grupo de ladrones irrumpió en un banco de Nápoles, en el sur de Italia, y cometió un atraco de gran magnitud. Tomaron 30 rehenes, se hicieron de un enorme botín y se esfumaron. Al entrar, las fuerzas de seguridad descubrieron un detalle que convirtió al golpe en uno de película.
Se cree que los atracadores -entre “cuatro y cinco”, todos italianos- llegaron a la sucursal del banco Crédit Agricole de Arenella, en Piazza Medaglie d’Oro, en un auto con patentes de papel. Utilizaban máscaras “de actores de cine” cubiertas de pasamontañas cuando ingresaron.
Los ladrones atentaron contra la normalidad de la jornada al anunciar su presencia mientras apuntaban a todos con sus armas. En el interior había treinta personas entre empleados y clientes. Mientras, un testigo que lo veía todo desde afuera anoticiaba a la policía.
A eso de la 1.30 pm, ya con los Carabinieri y el Grupo de Intervención Especial (GIS) fuera, los ladrones encerraron a los rehenes en una pequeña habitación y se dirigieron al sector de las cajas de seguridad, donde abrieron más de cien -según la Delegación del Gobierno en Nápoles-.
En ese momento, con el fiscal jefe de Nápoles, Nicola Gratteri, en la puerta y decenas de paramédicos a la espera, el GIS y los bomberos rompieron las ventanas del local y rescataron a los rehenes. Algunos se encontraban en shock y seis fueron atendidos en el lugar. Ninguno sufrió heridas.
Aún creyendo que los ladrones podían estar adentro, el GIS ingresó en el banco y, para su sorpresa, se topó con su particular método de escape. En el lugar había un agujero que conectaba el banco con el sistema de alcantarillado. Napoli Today confirmó que se trataba de un túnel de menos de 20 metros de longitud y un diámetro de aproximadamente un metro.
Además fueron incautadas dos armas de juguete que los ladrones habrían utilizado para amedrentar a los rehenes.
La inspección, llevada a cabo por Gianluca Minin, principal experto de Nápoles en actividades clandestinas, descubrió además un generador oxidado que, de momento, no se pudo precisar cuánto tiempo llevaba allí.
Las investigación continúa sin muchas precisiones sobre las identidades de los ladrones ni mucho menos de su paradero. Los rehenes, sin embargo, van arrojando información cada vez más sorprendente.
De sus testimonios se dedujo que los asaltantes fueron entre “cuatro y cinco” hombres de nacionalidad italiana.
Sobre el monto robado, los medios locales La Repubblica y Napoli Today señalan que la mayoría del botín, que se estima en “varios millones de euros”, es dinero en efectivo proveniente de las cajas fuertes de clientes que habían confiado sus pertenencias a la ya cerrada sucursal de Via Scarlatti 200.
Muchas personas que guardaron sus ahorros en la sucursal actual fueron a averiguar si lo suyo todavía seguía ahí y, según lo indicado, ninguno sufrió el robo porque sus pertenencias se guardaban en otro lado.
El alcalde de Nápoles, Gaetano Manfredi, calificó el asalto como “un trabajo de película”. “Fue realmente un atraco planificado durante meses. Me sorprende que tantas personas trabajando bajo tierra durante meses no hayan sido detectadas”, dijo.
El robo del Crédit Agricole en Nápoles tiene varias similitudes con el “Robo del siglo” al Banco Río de Acassuso, en Buenos Aires, el 13 de enero de 2006. Los ladrones utilizaron armas de juguete, no lastimaron a nadie y huyeron por un agujero que hicieron ellos mismos.
La banda que cometió el asalto en Argentina montó una falsa toma de rehenes para entretener a la policía mientras vaciaba cajas de seguridad, una estrategia que pudo haber sido la que llevaron a cabo los ladrones italianos.
En el caso del Banco Río, los asaltantes abrieron más de 140 cajas de seguridad, reunieron un botín calculado en unos US$19 millones y 80 kilos de joyas, y después escaparon por un boquete que los conectaba con un desagüe pluvial. Los europeos también huyeron por medio de un agujero, aunque de momento no se sabe por dónde salieron a la superficie.
Fuente: www.clarin.com



