De santuario de animales a matadero: el escándalo que cambió a una reserva holandesa y transformó las estrategias de conservación

La reserva natural holandesa de Oostvaardersplassen es hoy un paisaje de aguas claras, caballos salvajes y águilas de cola blanca, a 40 minutos de Ámsterdam. Pero en 2018 se convirtió en el centro de un escándalo internacional cuando miles de animales murieron o fueron sacrificados por inanición, las imágenes se viralizaron y los guardas del parque recibieron amenazas de muerte.
Lo que había sido celebrado como uno de los proyectos de rewilding más innovadores de Europa quedó bajo una tormenta de cuestionamientos que todavía no se disipó.
La reserva tiene su origen en 1968, cuando se drenó un mar interior para construir las ciudades de Lelystad y Almere, en la provincia de Flevoland. De acuerdo a un artículo de la BBC, el plan original era destinar los terrenos restantes al desarrollo industrial, pero el sitio atrajo rápidamente grandes cantidades de gansos y aves migratorias.
Oostvaardersplassen, a 40 minutos de Ámsterdam, fue el experimento de rewilding más influyente de Europa | Foto: Oostvaardersplassen.Frank Berendse, experto en gestión de la naturaleza de la Universidad de Wageningen, recuerda que el lugar se convirtió en “un paraíso para las aves de pantano” y “una de las zonas de observación de aves más hermosas de los Países Bajos y de Europa”.
El biólogo Frans Vera, por entonces estudiante de doctorado de Berendse, lideró el movimiento para que el área fuera declarada reserva natural, lo que ocurrió en 1983. Con 56 kilómetros cuadrados —superficie similar a la de Manhattan—, la reserva protegía marismas y pastizales húmedos y secos gestionados por el servicio forestal estatal. El desafío central era mantener el espacio abierto para los gansos: la vegetación crecía con rapidez y amenazaba con convertir el sitio en bosque cerrado.
Vera propuso introducir grandes herbívoros que funcionaran como lo hacían los animales prehistóricos: moldeando el paisaje mediante el pastoreo. Su hipótesis era que, al incorporar animales análogos al uro extinto, lograría replicar un “pastizal boscoso dinámico” que, según él, existía antes de que la presencia humana lo alterara.
Nació en 1968 sobre tierras drenadas; en 1983 el biólogo Frans Vera introdujo herbívoros para moldear el paisaje | Foto: Oostvaardersplassen.En 1983 ingresaron 32 cabezas de ganado bovino Heck, una raza alemana creada en la década de 1920 como intento de revivir al uro. En 1984 llegaron 18 caballos Konik de Polonia y, en 1994, 44 ciervos rojos.
La filosofía de la no intervención y sus consecuencias
La propuesta de Vera implicaba una ruptura radical con la gestión tradicional de reservas: no habría alimentación suplementaria ni control activo de las poblaciones. Los animales solo serían sacrificados si era evidente que no sobrevivirían al invierno.
El objetivo era que los procesos naturales —inanición, competencia, reproducción— dieran forma al ecosistema. La revista alemana Der Spiegel llamó al lugar “el Serengueti detrás de los diques” y el documental de 2013 The New Wilderness lo consagró internacionalmente. En 2010, la reserva fue incorporada a la red de conservación Natura 2000 de la Unión Europea.
Sin embargo, entre 2005 y 2015 las poblaciones de animales de pastoreo se dispararon y diezmaron la vegetación. La presión del pastoreo sobre las marismas impactó de manera negativa en la biodiversidad. Una investigación de Berendse y otros ecólogos en 2020 determinó que hasta 22 especies de aves raras habían desaparecido de la zona, entre ellas el avetorillo y la garceta común.
Su filosofía: cero intervención humana, procesos naturales como inanición y competencia como gestores del ecosistema | Foto: Oostvaardersplassen.El crecimiento explosivo de los herbívoros derivó en “una enorme escasez de alimentos”: 1.613 animales murieron entre diciembre de 2015 y abril de 2016. En el invierno de 2018 sobrevino otro episodio de mortalidad masiva.
Los cadáveres eran visibles desde los trenes que circulaban entre Almere y Ámsterdam. Las fotos se viralizaron y desataron una indignación pública que llevó a ciudadanos a arrojar fardos de heno por encima de las vallas. Los guardas del parque recibieron acusaciones de maltrato animal.
“Incluso amenazaron a mi familia. Fue absolutamente terrible”, recordó Vera. Él sostiene que la mortandad no lo tomó por sorpresa: “Durante el año anterior el número de muertes fue casi cero. Así que se puede decir que es una especie de corrección natural“.
El debate sobre si la comparación con ecosistemas africanos o mongoles es válida divide a los especialistas. Jens-Christian Svenning, ecólogo de la Universidad de Aarhus, señaló que “la mortalidad de los ñus en el Serengueti puede llegar hasta el 60 por ciento por inanición y nadie dice que deban ser gestionados o sacrificados”.
En 2018, miles de animales murieron de hambre; las imágenes virales y las amenazas a guardas desataron un escándalo global | Foto: Oostvaardersplassen.Pero Berendse y otros expertos rechazan esa analogía porque “en esos casos, estamos hablando de miles de kilómetros cuadrados y el Oostvaardersplassen es un área pequeña y rodeada de vallas”. La ausencia de depredadores y el aislamiento geográfico son, para ellos, diferencias determinantes.
Oostvaardersplassen: cambios en la gestión tras la mortandad de animales
Tras las protestas, las autoridades de Flevoland ordenaron un cambio en la gestión. Desde entonces, los animales son monitoreados y reciben alimentación cuando se detecta pérdida de masa corporal significativa. La población de grandes herbívoros fue limitada a 1.500 ejemplares por año: los excedentes son trasladados a otras áreas o sacrificados y sus restos vendidos como carne.
Los guardas también gestionan el paisaje controlando el ingreso de agua a los distintos hábitats, plantaron árboles con cercos protectores y crearon pozas para atraer aves. “No queda nada de los procesos y objetivos ecológicos que sustentaban el Oostvaardersplassen”, afirmó Vera.
Tras las protestas, las autoridades limitaron los herbívoros a 1.500 y retomaron el manejo activo del territorio | Foto: Oostvaardersplassen.Hans-Erik Kuypers, guarda del parque del servicio forestal neerlandés, ofreció una lectura diferente: “Hay intervención humana, pero no es un cambio de paradigma total. Es un paisaje moldeado por los humanos, donde hemos creado espacio para los procesos naturales”.
Svenning cuestiona el límite fijo de herbívoros por considerarlo “muy antinatural” y advierte que impide funciones ecológicas positivas como la erosión y la fragmentación de la vegetación. Desde una perspectiva evolutiva, también señala que sin estrés ni depredación los animales perderán rasgos adaptativos con el tiempo.
Frans Schepers, director ejecutivo de Rewilding Europe, reconoce esas limitaciones pero defiende el pragmatismo: “Tienes que encontrar una manera de que la gente acepte la idea”. Berendse, que en un principio apoyó a Vera, concluyó que el enfoque “condujo a una enorme consternación y se produjo a expensas del apoyo público a la conservación de la naturaleza”.
El experimento dividió a expertos, pero inspiró proyectos en Reino Unido y España y cambió cómo Europa piensa la conservación | Foto: Oostvaardersplassen.A pesar de la controversia, la influencia del proyecto fue considerable. En Knepp Estate, en Inglaterra, primer gran proyecto de rewilding en tierras bajas del Reino Unido desde 2001, los animales deambulan en pastizales boscosos. Su copropietario, Charlie Burrell, reconoció que el trabajo de Vera fue “algo muy valiente y hemos aprendido mucho de ello”, aunque optó por controlar las poblaciones desde el inicio y orientar el proyecto hacia la producción de carne orgánica.
En las Serranías Ibéricas de España, Rewilding Europe reintrodujo caballos salvajes y tauros para restaurar procesos naturales y reducir el riesgo de incendios forestales. Schepers sintetizó el legado del experimento holandés: “El Oostvaardersplassen condujo a un verdadero cambio de paradigma en el pensamiento. Ya no vimos la naturaleza como algo que necesitaba ser curado, sino como una fuerza increíble en sí misma”.
Fuente: www.clarin.com



