De Haro, del oro con Los Pumas 7’s en los Suramericanos a Los Ángeles 2028: “Ya no tenemos excusas” :: Olé

Hace menos de un año, Pedro De Haro estaba entrando al club junto a su mamá cuando recibió una llamada que le cambió los planes de un día para el otro. Del otro lado le avisaron que armara las valijas porque debía viajar inmediatamente a Sudáfrica para sumarse a Los Pumas 7’s. “Si te cuento todo, me tienen llorando acá”, recordó el rosarino de 22 años, ya con una sonrisa, durante un mano a mano con Olé en el Centro de Prensa de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
La escena parece todavía más lejana después de todo lo que pasó desde entonces. De Haro debutó en el Seven de Ciudad del Cabo en diciembre de 2025, disputó su primera temporada en el Circuito Mundial y, este lunes, se colgó la medalla dorada con Los Pumas 7’s luego del triunfo 17-7 ante Chile en la final disputada en el Hipódromo de Rosario.
Tres días después de aquella celebración, todavía le cuesta explicar lo que vivió jugando prácticamente en casa. “Son sensaciones muy difíciles de explicar. Nosotros jugamos en lugares medio raros a lo largo del mundo y tener esta oportunidad de jugar acá fue increíble. Había tenido la suerte de que mi familia me fuera a ver a algunos lugares, pero tener a mis amigos, al club y a toda la gente argentina fue inexplicable”, contó.
El llamado que convirtió a Pedro De Haro en Puma 7’s
Su historia con el seleccionado dio un giro inesperado a fines de 2025. De Haro había participado de las concentraciones de pretemporada, pero no había formado parte del plantel en la primera etapa del Circuito Mundial, en Dubai. Una lesión de Joaquín Pellandini abrió un lugar para Ciudad del Cabo y el teléfono sonó.
“Estaba en el club con mi familia, entrando justo con mi mamá, cuando me llamaron y me dijeron: ‘Pedro, si estás entrando al club, salí que te tenés que ir mañana a Sudáfrica’. Realmente se me pone la piel de gallina”, recordó.
En ese momento no había tiempo para pensar demasiado. Solo quería llegar. “Lo único que quería era teletransportarme como sea, estar en Sudáfrica, ponerme la camiseta y decir: ‘¿Sabés qué? Ya está, ya soy Puma Seven’. A partir de esto, fíjense ustedes si me siguen llamando o no. Yo ya me saqué esa presión”.
Y lo siguieron llamando…
De Haro terminó formando parte de una temporada de profunda renovación. Junto a él debutaron Eliseo Morales, Juan Patricio Batac, Sebastián Dubuc, Martiniano Arrieta y Valentín Maldonado, durante una campaña en la que varias de las figuras que habían marcado una época dejaron el equipo o regresaron al rugby de 15. Los Pumas 7’s terminaron quintos, aunque llegaron a la definición del 5 al 7 de julio de 2026 en Burdeos, Francia, con posibilidades de pelear por el título.
“Nos encontramos con un panorama nuevo. Éramos ocho chicos debutantes y seis personas que tenían una base que ya había ganado todo. De repente se encontraban con que ya no ganábamos todos los fines de semana y había que salir a buscar los torneos”, explicó.
Para él, aquel primer año superó cualquier expectativa: “Si vos me decías que iba a darse todo de esa manera, te juro que no lo podía creer”.
Del quinto puesto a una temporada sin excusas
Ahora la situación es diferente. La renovación ya quedó atrás y, según De Haro, la condición de nuevos dejó de ser una explicación posible para los errores. “Si el año pasado salimos quintos siendo nuevos, este año ya lo vivimos, conocemos lo que pasa, vivimos juntos y nos conocemos. Ya no tenemos más la excusa de decir: ‘Che, somos nuevos, estamos conociendo’. Vamos a ir a buscar todos los objetivos que nos propongamos y esta fue la manera de arrancar”, aseguró.
Esa exigencia también baja desde Santiago Gómez Cora. “Los errores que teníamos el año pasado porque éramos jugadores que íbamos y veníamos entre el seven y el 15 o recién estábamos arrancando ya no pueden pasar. Podemos tener errores de juego porque somos humanos, pero no podemos errar en el sistema de juego ni en lo que nosotros decimos que vamos a hacer”, explicó De Haro.
La medalla dorada en Rosario fue el primer paso de esa nueva temporada. Aunque Argentina partía como uno de los seleccionados más fuertes del torneo, el objetivo no pasaba únicamente por subir a lo más alto del podio.
“Había que venir a buscar esa medalla dorada, era una obligación, pero nosotros arrancábamos el año con este torneo. Más que una obligación por la medalla, veníamos a buscar crecer como equipo para enfrentar un año en el que nuestro verdadero objetivo es clasificar a los Juegos Olímpicos”, remarcó De Haro.
Una mirada que coincide con la que Gómez Cora le había planteado a Olé apenas consumada la consagración el lunes. “Es el año más importante del ciclo olímpico. Queríamos empezar a rodar y a conectar antes de la Serie Mundial, donde vamos a ir a buscar la clasificación olímpica”, había señalado el head coach.
Los cambios de De Haro para adaptarse al seven
El crecimiento colectivo también tuvo su correlato individual. De Haro tuvo que transformar su juego y hasta su físico para adaptarse definitivamente al seven. Y los números muestran hasta dónde llegó el cambio.
“Cambié un montón de cosas. De base bajé siete kilos, entonces creo que a partir de ahí ya se imaginarán que es otro deporte. Tuve que afinar mi patada y juego en una posición en la que hay que tirar el line, algo que en el rugby de 15 jamás sería posible”, explicó.
Pero ya no habla de cambiar. Ahora utiliza otra palabra: “afinar”.
“Si mañana me toca patear las salidas a mí, tengo que ser como Totó Tabares, que no erra nunca. Si me toca tirar el line, tengo que ser como Joaquín Pellandini, que no erra nunca. Tengo que no errar. Más que cambiar, tengo que afinar. Si afino las cosas, creo que estamos en buen camino”.
Y cuando aparece la posibilidad de que ese camino lo lleve nuevamente al rugby de 15 y, eventualmente, a Los Pumas, De Haro no duda sobre dónde quiere estar. “Hoy mi objetivo no es jugar en Los Pumas. Se ha dado mucho ese salto de Pumas Seven a Puma, pero el mío no. Yo quiero estar en Los Pumas 7’s hasta las Olimpiadas. Me encanta este equipo, me encanta ser parte y ojalá me queden muchos años más”.
De aquel llamado que lo obligó a salir del club y preparar de urgencia un viaje a Sudáfrica al oro conseguido frente a su familia, sus amigos y su gente en Rosario pasó menos de un año. Ahora, con una temporada completa sobre sus espaldas y sin la excusa de ser nuevo, De Haro tiene un objetivo tan claro como ambicioso: ganarse su lugar en Los Pumas 7’s en el camino hacia Los Ángeles 2028.
Fuente: www.ole.com.ar








