Creyó invertir 200 mil euros en una app y era una estafa: cómo funciona el engaño


Una mujer de 80 años fue víctima de una sofisticada estafa financiera al depositar 200 mil euros en un proyecto tecnológico ficticio denominado “Lino il maialino salva soldino”, el cual fue denunciado en abril de este año.
Los estafadores aprovecharon la vulnerabilidad de la víctima, quien reside en la localidad de Trento y no posee familiares directos, para presentarle una oportunidad de inversión supuestamente revolucionaria. El esquema se basaba en una aplicación móvil que prometía reembolsos por compras, conocida técnicamente como sistema de cashback.
Los delincuentes convencieron a la mujer de que, al adquirir cuotas de la empresa, obtendría retornos extraordinarios una vez que la herramienta digital fuera lanzada oficialmente al mercado internacional. Las investigaciones del Nucleo de Policía Económico-Financiera revelaron que la aplicación nunca fue desarrollada ni estuvo cerca de entrar en las tiendas oficiales.
A pesar de que el valor real de las acciones ofrecidas no superaba los 2000 euros, la víctima fue inducida a transferir cien veces ese valor original. Este tipo de maniobras, según informes recientes de la Guardia de Finanza, utiliza la ingeniería social para generar un vínculo de confianza extrema antes de solicitar los desembolsos.
El engaño se estructuró mediante una fachada de profesionalismo que incluyó presentaciones detalladas y promesas de innovación digital. Según el expediente judicial, los dos hombres involucrados utilizaron el dinero de la pensionada para financiar gastos personales de lujo y capitalizar otras unidades de negocio que sí estaban operativas.
Esta técnica es habitual en las estafas modernas, donde los fondos de las víctimas se desvían rápidamente hacia circuitos comerciales legales para intentar blanquear el origen ilícito del capital obtenido. La intervención oportuna de la Procura local permitió rastrear los flujos bancarios antes de que el dinero desapareciera por completo del sistema.
El peritaje técnico sobre las cuentas de los sospechosos confirmó que no existía ningún gasto relacionado con el desarrollo de software o infraestructura tecnológica. La fiscalía subrayó que este caso es un ejemplo de cómo los criminales adaptan sus discursos a las tendencias actuales, como el ahorro digital, para atraer a inversores que buscan proteger su patrimonio.
Fuente: www.clarin.com



