Condenaron a prisión a los padres que encerraron a sus hijos en “la casa del horror”


Este lunes 11 de mayo 2026, la Audiencia Provincial de Asturias condenó a dos años y diez meses de prisión a Christian Steffen, de 54 años, y Melissa Ann Steffen, de 49.

Los jueces determinaron que el hombre, de origen alemán, y su pareja estadounidense cometieron contra sus hijos violencia psíquica habitual y abandono de familia, informó el diario El País. Por su parte, resultaron absueltos por la acusación del delito de detención ilegal.

Ambos fueron inhabilitados a ejercer la tutela de sus hijos —quienes quedaron con secuelas físicas y mentales— durante tres años y cuatro meses.

Entre las graves consecuencias resultantes se encuentran la incontinencia urinaria e intestinal, y piernas arqueadas debido a los años que los niños pasaron en camas demasiado chicas. Por otro lado, se destacaron sus dificultades en la integración social con personas de su edad.

Los progenitores tienen prohibida la comunicación con sus hijos en el transcurso de la inhabilitación de la tutela. Asimismo, deberán pagarle indemnizaciones de 30.000 euros a cada uno de ellos en concepto de responsabilidad civil.

La reciente condena cerró un capítulo del escenario que conmovió a España tiempo atrás. Es que los gemelos de 8 años —a los que les colocaban pañales— dormían en cunas, y su hermano de 10 lo hacía en una cama demasiado pequeña para su edad, en un ambiente extremadamente sucio.

En abril de 2025, la policía de la ciudad de Oviedo rescató a los tres niños que vivieron en las deplorables condiciones.

Semejante situación fue provocada por sus propios padres, quienes se justificaron con querer “protegerlos del Covid-19”.

Ocurre que el estado insalubre en el que convivieron los pequeños inició en diciembre de 2021, cuando el mundo era azotado por la pandemia del coronavirus. Así se perpetuó durante casi cuatro años. Desde que se descubrió aquel traumático confinamiento, los progenitores fueron arrestados, mientras que los niños quedaron bajo cuidado de los servicios sociales.

Steffen se mudó con su familia a la mencionada ciudad española durante la pandemia del Covid-19. Venían de Alemania, donde no se les había permitido educar a sus hijos de forma domiciliaria.

En la llamada “casa del horror” española guardaron una inmensa cantidad de medicamentos y acumularon basura. Entre ella se encontraban pañales sucios, tampones usados y encimeras cubiertas de excremento de animales.

Cuando la policía ingresó al domicilio, los tres hermanos tenían mascarillas, las cuales fueron colocadas poco antes por sus progenitores. Los mismos aseguraron a los agentes que “los niños estaban muy enfermos”.

Sin embargo, el panorama contemplado por los efectivos policiales fue otro, específicamente al momento de salir al jardín. El impacto fue mayúsculo al ver la reacción de los niños: “Tocaban la hierba, respiraban como si no lo hubieran hecho antes en su vida, vieron un caracol y estaban completamente fascinados”, indicaron.

Los niños no habían salido ni para ir al médico. Actualmente permanecen en un centro de menores del Principado de Asturias. Allí reciben atención psicológica y, entre otras cosas, quedaron “alucinados con la televisión”, según señalaron fuentes del caso al comienzo de su presencia en el albergue.

Además, recibieron a sus abuelos maternos, quienes viven en Estados Unidos. Pero no fue mas que una visita.

La existencia de los pequeños fue descubierta por una profesora universitaria local, quien empezó a sospechar del trato que recibían. Ella fue quien realizó la denuncia a la policía luego de haber oído sus gritos.

Anteriormente, desde su ventana, tomó registro de los días y la hora en que se movían las cortinas en la casa terrorífica. También le llamó la atención el dueño de la vivienda, al que solo veía salir para “recibir a los repartidores que traían las compras”, señaló el diario británico DailyMail.

Sus sospechas aumentaron cuando vio la cantidad de entregas de supermercado que recibía y comenzó a oír lo que creía que eran voces de niños.

Una vez informadas las fuerzas del orden, se descubrió que entre las compras aparecían pañales. A partir de ello se decidió ingresar a la propiedad.

Fuente: www.clarin.com

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