Con viento en contra, Milei se obsesiona con las redes y la “batalla cultural”


Javier Milei suele musicalizar él mismo las historias que publica en Instagram, una red que utiliza para difundir piezas audiovisuales y citas filosóficas. El martes, durante la protesta universitaria, subió un posteo con la leyenda “Auditen si tienen huevos” con una canción que arrancaba con la frase “Marchan para defender la puta caja” compuesta por “La Re Tenés Adentro”.
El autor de semejante obra es Carlos Carosia, un influencer libertario, artista amateur de la Paternal, que visitó la Casa Rosada en enero pasado, como parte de un grupo de generadores de contenido enrolados en la denominada “batalla cultural”. La dinámica es simple: elaboran videos de la mano de la IA con una narrativa en la que exaltan la figura del Presidente hasta llegar al like del Presidente y así retroalimentar el circuito. Milei no se resiste jamás a un adulador.
En el cancionero de la cuenta, disponible en plataformas de música, hay títulos como “Un grito de libertad”, “Ensobrados” y “Milei 2027”, cuya letra juega con la rima entre “siete” y “ojete”. Ese es el mundo de propaganda con el que se identifica. Prima el mensaje efectista y grotesco, sin el más mínimo esfuerzo por hacer un producto logrado. El Gobierno alimenta las distintas usinas de la tropa digital porque fue el plafón desde el que se construyó el proyecto libertario y es el terreno en el que vive más horas el Presidente, quien incluso a veces participa del chat de transmisiones en vivo desde su usuario personal (@javiermilei55).
En momentos de tensión dentro de su equipo y con la imagen en caída, pasa la mayor parte del tiempo en Olivos y sigue el rastro de todo lo que circula en los medios. Esta semana no pisó la Casa Rosada, lugar que visita poco. El jueves estuvo cuatro horas al aire en continuado repartidas en dos streamings oficialistas: Neura y Carajo. Sin ninguna pregunta que lo incomodara, se lo vio exaltado y, especialmente sobre el final, agotado. Ni siquiera el Gordo Dan pudo llenar el vacío cuando Milei olvidó el nombre de un economista y parecía desesperarse por la imposibilidad de completar su razonamiento. Por motivos desconocidos, desde Presidencia no se difundió la desgrabación de esta segunda presentación, como se suele hacer con todas las participaciones del jefe de Estado.
La obsesión del líder libertario por monitorear lo que pasa en las redes es fuerte. Manda el link de sus publicaciones a funcionarios para que lo promuevan. Agrede a periodistas apenas ve algo que le cae mal e interviene para corregir o instruir a su escudería. Por ejemplo, cuando vio hace tres días un reel en el que se aseguraba que Martín Menem estaba enojado con el diputado Manuel Quintar por aparecer con una Cybertruck de 200 mil dólares al Congreso llamó por teléfono al riojano para pedirle explicaciones.
El Presidente se muestra inflexible con el ideario teórico de su “batalla cultural”, el eje más relevante para él, además de la economía. Lo hace con el viento en contra, no desde el llano como antes, sino desde lo más alto del poder.
“Si lo ganó honestamente, se lo gasta en lo que se le canta el culo”, defendió al legislador jujeño. Milei pregona que hay un desprecio hacia los ricos en la Argentina, y lo ata con la penetración del concepto de “justicia social”. En su justificación, eso es producto de la envidia y debe ser combatido. Nadie lo dirá porque no hay márgenes de disidencia, pero en sectores del oficialismo cayó pésimo la muestra de ostentación de Quintar cuando el ajuste pega en los bolsillos y la recuperación es selectiva.
En estas disputas de sentido entra la pelea con las universidades públicas, prácticamente desde el comienzo de la administración libertaria. No se trata solo de una pulseada por los fondos sino que también se cuela su desprecio por el ámbito que no lo cobijó y al que considera un bastión ideológico del progresismo y la izquierda.
No está claro cuánto costo le genera ese frente abierto, y si le aporta un rédito simbólico. La primera marcha federal, en abril de 2024, juntó a 430 mil personas en la Plaza de Mayo, mientras que la última, un estimado de 120 mil. En la repercusión en redes sociales, la de hace dos años había llegado a 1,3 millones de menciones en 24 horas; mientras que la de esta semana, apenas consiguió 249 mil, según un informe de la consultora Ad Hoc.
Habrá que esperar para saber los motivos de la reducción del impacto. Puede haber varios: quita de apoyo al reclamo, apatía en general, desconfianza de la herramienta de presión por no lograr resultados, caída de la valoración sobre la educación, etc. En Estados Unidos, Donald Trump encabezó una cruzada contra las universidades más prestigiosas, como Harvard, y, como consecuencia inmediata, mejoró la reputación de la educación superior. El año pasado, Gallup registró una aumento de la confianza al 42%, en relación al 36% de 2023 y 2024.
El movimiento neorreaccionario, una corriente de derecha que cuenta entre sus figuras más conocidas a Curtis Yarvin, plantea directamente que los ámbitos universitarios fueron cooptados por una elite que marca el rumbo intelectual dentro del que se puede pensar. Lo denomina “La Catedral”. Yarvin es uno de los que postula que la democracia como sistema no sirve y habría que ir hacia una monarquía de gerentes tecnológicos. Tiene varios seguidores dentro de las filas libertarias.
En soledad, la guerra verbal de Milei ocupa el espacio que deja la ausencia de voceros o comunicadores potentes dentro del Gobierno. Arrastra la marca del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, condenado a ser un fantasma del que sus colegas de gabinete no pueden creer que no haya dado un paso al costado. “¿Cómo puede ser que no haya presentado la renuncia?”, se pregunta uno de ellos. “Es suicida lo que está pasando”, reconoce otro funcionario.
Mientras Milei se entretiene con la “batalla cultural”, en otro campo, más terrenal, no le va nada mal. Con los ingresos de esta semana, el Gobierno envió 153 pliegos de jueces, fiscales y defensores al Senado para su tratamiento. El oficialismo espera tener esta suma aprobada en tandas en la primera mitad del año. La votación del jueves funciona como un termómetro hacia adelante: la autorización para extender por cinco años el cargo del juez Carlos Mahiques en la Cámara de Casación fue apoyado por 58 votos, un número impactante, por encima de los dos tercios que se necesita, por ejemplo, para designar a un magistrado en la Corte Suprema. El dato revelador es que se dividió el peronismo: solo 11 legisladores del kirchnerismo duro se pronunciaron en contra.
“Coco” Mahiques es el padre del actual ministro de Justicia, Juan Bautista, quien junto a su segundo, Santiago Viola, avanzan en el más ambicioso proceso para cubrir vacantes. Si todo marcha acorde al plan, habrán digitado un tercio de los tribunales por los próximos 25 años. Milei prácticamente no se mete, la última revisión la hacen Karina y “Lule” Menem, su consejero político, desde que el área dejó estar en los hechos bajo el mando de Santiago Caputo, rival en la interna de poder.
El asesor siempre se las ingenia para ser noticia. Esta vez con su viaje a Washington, donde mantuvo reuniones en el Departamento de Estado y el Capitolio. Según informaron en su entorno, la agenda estuvo centrada en la relación bilateral, la cuestión geopolítica y el interés particular en infraestructura crítica, minerales y gas. Caputo cimentó un carril extraoficial de contactos con un ala de la Casa Blanca, que usufructuó especialmente durante la crisis en medio de las elecciones legislativas. En los trascendidos se decía que el respaldo de Estados Unidos debía ser acompañado, entre otras cosas, por un recambio de gabinete –que lo incluyera al consultor en un cargo– y una apertura hacia aliados, hechos que no ocurrieron.
El asesor sube y baja en su influencia, pero sobrevive en un esquema en el que Karina aumentó su posición. Lo hace desde la informalidad aunque aún queda pendiente un requerimiento para que la Oficina Anticorrupción (OA) determine si le caben o no las generales de un funcionario, debido a las tareas que ejerce.
Es pública la presión de Estados Unidos para que no avancen capitales chinos en recursos estratégicos. Hay fuertes lobbies cruzados por el negocio del año, la licitación de la Hidrovía. Quedan dos competidores que superaron la instancia técnica: Jan de Nul y DEME. La segunda está apoyada por un fondo norteamericano que denuncia que detrás de su rival hay activos chinos, para que descalifiquen al consorcio. En tanto, la primera está sindicada de ser la favorita de Caputo, algo que él ha negado, como también la cercanía de los hermanos Neuss, amigos de la infancia, con este proceso. A tres días de que se abran los sobres con las propuestas económicas, se conoció un dictamen de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas en el que señala irregularidades, lo que pone un mando de duda acerca de lo que sigue.
Como sea, mientras el asesor presidencial prometía alineamiento en Washington, Trump desde China exhibía una increíble cordialidad hacia Xi Jinping, casi al borde de la fascinación por esa civilización de pasado imperial. En Argentina, ese mismo jueves, el ministro de Economía, Luis Caputo, concedía, en un gesto infrecuente, el beneficio del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) a una sociedad liderada por la empresa china Ganfeng Lithium Group para invertir US$1.240 millones en la ampliación de su mina en Jujuy. En este mundo dado vuelta, no todo es siempre lo que parece.
Fuente: www.clarin.com



