Cómo es viajar en un colectivo sin chofer, volante ni pedales (y vivir para contarlo)


Viajar en Robobus en China es una experiencia. Es un colectivo sin chofer que recorre un tramo de la avenida en donde está la Beijing City Library. Una zona está lejos del ruido y las muchedumbres, pero con el movimiento suficiente para desafiar el experimento.
Es gracioso verlo llegar. Se aproxima lento, sin nadie adentro. Frena en la parada. No se sale ni un centímetro del área demarcada. Su recorrido se puede seguir por medio de una app que muestra su camino y, además, permite comprar el boleto.
Se abre la puerta. Hay dos minutos para entrar.
Sentado en una butaca aguarda un hombre de la compañía del Robobus. Sobre la puerta hay un gráfico con la línea recta y puntitos que muestra el recorrido total y sus estaciones, similar a las de los subtes porteños. Otra, en lugar donde habitualmente está el espejo retrovisor, muestra el registro de una cámara delantera y una imagen satelital.
El hombre de la butaca aprieta un botón. La puerta se cierra. El colectivo arranca así, sin chofer ni pedales.
Frena en las esquinas. Dobla perfectamente. Entra en recovecos. Elige bien las bifurcaciones. Va lento, a no más de 40 kilómetros por hora. Nunca da miedo. Circula con la misma firmeza de los transportes que andan sobre vías. Sin giros bruscos, ni aceleraciones imprevistas.
El Robobus se llama Apollo. Es de la marca Baidu. Tiene una autonomía de nivel 4 para la vía pública, lo que significa que prácticamente anda solo en su totalidad. Puede alcanzar los 40 km por hora, realiza su recorrido total en unos veinte minutos y hay lugar para catorce personas.
¿Para qué sirve un bus autónomo? Según la página web oficial de la marca, este modelo apunta a mejorar cuatro aspectos de la movilidad: seguridad, conveniencia, inteligencia y eficiencia.
Los principales objetivos de China con este tipo de vehículos -ya son pilares de las ciudades inteligentes- apuntan al incremento de transporte sostenible, la descongestión del tráfico y una mayor seguridad vial.
Los ómnibus funcionan por medio de 5g. No pueden circular en cualquier lado. Todavía están en una etapa de prueba. Las rutas más importantes no están “cargadas” en sus GPS, ni en los sistemas de señales e IA.
El modelo utiliza el 5G para la comunicación con los centros de control y tecnología V2X, que permite la comunicación con los semáforos, la infraestructura urbana. La tecnología V2X significa “vehículo a todo”, y se trata de un sistema de comunicaciones que permite que un auto, bus o camión intercambie información en tiempo real con su entorno.
Utiliza sensores LiDAR, cámaras para mapear el entorno y radares que detectan coches, ciclistas y peatones. Posee un sistema de IA y aprendizaje automático para la toma de decisiones. Los sensores LiDAR son dispositivos que emiten pulsos de luz láser para medir distancias y crear un mapa 3D del entorno en tiempo real.
Así como hay buses con autonomía nivel 4, en ciudades como Beijing, Shenzhen, Chongqing y Chengdu, también existen coches -que también probamos-, taxis y máquinas de transporte para empresas híbridos o automáticos. El futuro de la movilidad pareciera ser este, por lo menos acá en Beijing.
Fuente: www.clarin.com



