Análisis: no está bien la Selección, pero cómo no confiar… :: Olé


Este grupo deja todo. Va como puede, con lo que tiene. Así fue desde dieciseisavos en adelante, sufriendo contra Cabo Verde y Egipto, y ahora de nuevo con Suiza. Otra vez en semifinales es para aplaudir y celebrar, luego de la final de 2022 y de la final perdida en 2014. Alegría nao tem fim, más alla del nivel general. Si hasta Scaloni reconoció que “la cosa pintaba negra” hasta la expulsión de Embolo, determinante para poder ganar.

En medio de la adrenalina allá arriba, las emociones al palo, el escenario marca que es de altísimo riesgo. Ya se pasó el Rubicón, como decía Sabella, ya se cumplió. Más allá de que se quiere más. Y, mirando al miércoles y a la otra llave de semifinales, hoy la Selección es la que parece llegar más desgastada, justito, sin que le sobre nada de nada.

Desgaste físico y emocional

En el horizonte aparece Inglaterra (revancha de 20 años atrás), que mostró su carácter con México, aguantando con uno menos y de visitante total en el Azteca. Y con Noruega, lo dijo Bellingham, sufrieron el partido y sobre todo el calor de Miami, como le pasó a la Selección con Cabo Verde. Físicamente están mejor y tienen a un rapidito explosivo como Saka, además de Kane, que esta vez no apareció, y dfel gran Bellingham (Real Madrid), de goles con México y doblete con Noruega. Por cómo vienen, Argentina no es favorita, más allá de los pergaminos de los últimos tiempos. Scaloni no encuentra el equipo y no está fino para los cambios, todavía. Hay tiempo de revancha.

Ni ahora con Inglaterra ni en una supuesta final es la candidata. Porque Francia tiene un potencial impresionante y España, pese a que no le sobró nada en octavos y cuartos, muestra otro semblante, una frescura más renovada. La Selección está demasiado al límite, con niveles bajos. Y claramente, Scaloni no confía en los pibes para “oxigenar” y meterle energía.

La esperanza en la experiencia argentina

Somos Argentina, sí, y es fútbol. Hay Messi (y Julián, capaz de lo que hizo en el 2-1), oficio, experiencia, garra, corazón y menos presión que en otros tiempos. Pero todos los rivales, todos campeones del mundo, nos esperan con el cuchillo entre los dientes, y la Selección no es la de Qatar. Todos clásicos de altísimo riesgo en el sprint final. Igual, es imposible no embalarse y confiar, pese a todo.

Lo mejor del partido

Fuente: www.ole.com.ar

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