Alexa Grasso, la primera mexicana en convertirse en campeona de la UFC: “No es común que una mujer se dedique a un deporte de combate, pero nunca me importó. Mi papá y mi tío fueron clave; me decían: ‘Tú puedes, eres fuerte’. Es normal sentir presión cuando eres mujer”


Alexa Grasso se convirtió en la primera mujer mexicana en conquistar un título de UFC y, pese a haber perdido el cinturón en septiembre de 2024, continúa entre las principales figuras de la división de peso mosca. A los 31 años, ocupa actualmente el tercer puesto del ranking, detrás de Zhang Weili y Valentina Shevchenko.
Su recorrido hasta la elite de las artes marciales mixtas comenzó mucho antes de llegar a la organización más importante del deporte. Nacida el 9 de agosto de 1993 en Guadalajara, Jalisco, Karen Alexa Grasso Moreno creció rodeada de boxeo y artes marciales, en un ambiente familiar que tuvo una influencia decisiva en su formación.
Grasso comenzó a acercarse a distintas disciplinas desde los cinco años. Según contó en una entrevista con ESPN, fue el boxeo el deporte que más llamó su atención, después de que su tío comenzara a dar clases en un gimnasio familiar.
“El boxeo llegó a nosotros porque el abuelo de mi papá y de mi tío era boxeador. Mi tío empezó a dar clases en un gimnasio y allí fue donde tuve mi primera clase de boxeo”, recordó la peleadora.
A los 13 años, durante sus estudios de secundaria, comenzó a practicar formalmente boxeo y Muay Thai en Grasso Xtreme Training, el gimnasio de su familia en Guadalajara. Para poder continuar con los entrenamientos tuvo que convencer a su mamá, a quien le prometió mantener buenas calificaciones.
La dedicación fue creciendo con el paso del tiempo. “Me gustó tanto que iba a la escuela toda adolorida, con mis piecitos todos ampollados, pero fue algo que no pude dejar de hacer. Me encantó y seguí asistiendo por muchísimos años allí con él”, explicó.
Además del boxeo y el Muay Thai, Grasso comenzó a formarse en jiu-jitsu en la escuela Samurai FC de Guadalajara, donde entrenó bajo las órdenes del profesor “Tito” Castro. Allí también compartió sesiones con peleadoras destacadas como Irene Aldana.
Durante sus primeros torneos llegó incluso a enfrentarse con hombres. En uno de esos combates consiguió una victoria mediante una técnica conocida como “mata león”, una llave de estrangulación que mostró el rápido progreso que había alcanzado.
En diciembre de 2012, con 19 años, Grasso debutó como peleadora profesional de artes marciales mixtas. Después de apenas 18 meses de preparación, había conseguido cinco triunfos, tres por nocaut técnico y dos por decisión, sin derrotas. Luego de una pausa de un año, regresó a la competencia el 6 de septiembre de 2014 para enfrentar a Ashley Cummins en Invicta FC 8, donde consiguió otra victoria.
Mientras avanzaba en su carrera, Grasso todavía estudiaba la preparatoria y trabajaba en el gimnasio familiar como recepcionista y encargada de la limpieza. Como los ingresos no alcanzaban para cubrir sus gastos, también consiguió empleo como mesera y finalmente pausó sus estudios después de terminar el nivel medio superior.
Sobre las dificultades que atravesó por dedicarse a una actividad poco habitual para una mujer, la mexicana contó: “No es común que una mujer se dedique al deporte, menos a un deporte de combate, pero nunca me importó. Mi papá y mi tío fueron clave; me decían: ‘Tú puedes, eres fuerte’. Es normal sentir presión cuando eres mujer”.
El 11 de agosto de 2016 fue anunciada su incorporación a UFC. Desde entonces, las artes marciales mixtas se convirtieron en su única profesión y comenzó el camino que finalmente la llevó a conquistar el título de peso mosca en 2023.
Fuente: www.clarin.com



