Abigail, argentina viviendo en Tokio: “Al inicio ganaba 4 millones de yenes al año pero gastaba 1 millón en alquiler, otro millón en gastos y el resto lo ahorraba”


Abigail, argentina viviendo en Tokio: “Al inicio ganaba 4 millones de yenes al año pero gastaba 1 millón en alquiler, otro millón en gastos y el resto lo ahorraba”

Abigail es una argentina que vive en Tokio desde hace más de 11 años. A partir de su experiencia, decidió contar cómo fueron sus primeros años laborales en Japón y cuánto podía ahorrar después de cubrir sus principales gastos.

La argentina explica que, para entender cuánto rinde un salario, no alcanza con mirar solamente el ingreso anual. También hay que considerar el alquiler, los gastos diarios y la evolución del yen frente a otras monedas.

Durante sus primeros años en el país, Abigail tenía un ingreso anual cercano a cuatro millones de yenes. Según recuerda, podía distribuirlo entre vivienda, gastos cotidianos y ahorro, aunque esa capacidad fue cambiando con el tiempo.

“Al inicio ganaba 4 millones de yenes al año pero gastaba 1 millón en alquiler, otro millón en gastos y el resto lo ahorraba”, recuerda Abigail al explicar cómo organizaba sus ingresos durante aquella primera etapa.

Compartir el alquiler con su entonces novio, actualmente su marido, le permitía reducir una de las principales cargas mensuales. Cuando tenía que afrontar sola la vivienda, en cambio, asegura que podía llegar a gastar prácticamente todo lo que ganaba.

La diferencia no estaba solamente en el salario. Abigail recuerda que el yen tenía entonces un valor diferente al actual. La pérdida de poder de la moneda japonesa modificó la capacidad de compra de quienes cobran en yenes y realizan gastos en el exterior.

Abigail pone el foco en la evolución de los salarios japoneses. Según los datos que presenta, el ingreso promedio pasó de unos 37.000 dólares en 1991 a aproximadamente 39.000 en 2021, un crecimiento reducido frente al registrado en otros países desarrollados.

Durante décadas, Japón convivió con una inflación muy baja y salarios que avanzaron lentamente. Cuando los precios comenzaron a subir, el poder adquisitivo empezó a verse afectado.

La argentina también señala que la antigüedad tuvo tradicionalmente un peso importante dentro de las empresas japonesas. Sin embargo, los trabajadores más jóvenes comenzaron a cambiar de compañía para buscar mejores condiciones y aumentos salariales.

En su experiencia, Abigail recibió aumentos anuales de entre el 1% y el 5%. En 2024 obtuvo una suba del 4%, aunque considera que el aumento de los precios terminó reduciendo el beneficio real.

Abigail aclara que su experiencia no representa necesariamente la situación de todos los extranjeros. Los ingresos dependen de la profesión, la formación, la experiencia y también del dominio del idioma japonés.

Para quienes llegan con una visa Working Holiday, considera que Japón no debería elegirse únicamente pensando en ahorrar. Menciona a Australia y Canadá como destinos que pueden ofrecer mejores oportunidades económicas.

A pesar de las dificultades económicas, Abigail destaca la seguridad, el transporte público y la estabilidad cotidiana. La argentina llegó originalmente a Japón como estudiante y con el tiempo decidió quedarse por su vínculo con el país.

Fuente: www.clarin.com

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