Santiago Caputo manejó la estrategia tras la campaña rusa para desprestigiar al Presidente


“No sabemos defendernos, somos mucho mejores cuando atacamos”. En uno de los momentos de mayor tensión durante el tormentoso marzo, un alto funcionario muy cercano a Javier Milei razonaba sobre las dificultades que tenía la administración para dar vuelta la página en el escándalo que todavía tiene como protagonista a Manuel Adorni. Hablaba, entre otras cuestiones, de una carencia de origen en el diseño del equipo y de la convicción que baja desde el primer mandatario de que las formas no son la prioridad. Incluso en los casos, como es el del jefe de Gabinete, en los que cruje el relato contra la casta.
Imposible corroborar si el Gobierno contó con algún tipo de información previa de fuentes externas y la estrategia lanzada en las últimas horas fue tejida por el asesor Santiago Caputo, como dicen referentes libertarios; o si surgió, como sostienen en el entorno del consultor, de forma espontánea porque es “algo que Milei viene diciendo desde antes de asumir”.
Pero es indudable que la presunta campaña de desprestigio de Rusia contra Milei denunciada por un consorcio internacional de periodistas sirvió para que la Casa Rosada cambiara la dinámica y, tras semanas de intentar sin éxito defenderse en el affaire por los viajes y propiedades de Adorni, pasara al ataque contra el periodismo, su adversario predilecto.
Con el jefe de Estado a la cabeza, el grueso del Gobierno se subió a las descalificaciones contra los medios de comunicación con el lema “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. Si bien el encono no es novedoso, la batalla pareció por demás forzada si se evalúa que la revelación de la supuesta red de inteligencia rusa en medios y portales argentinos, para la publicación de unas 250 notas a cambio de un total de 283 mil dólares, fue de un grupo de periodistas argentinos no alineados con el oficialismo.
Igual, no pasó desapercibido que, luego de la difusión periodística, la Secretaría de Inteligencia del Estado saliera a recordar en su cuenta de X que era “un caso que ya había investigado y puesto en conocimiento de la Justicia Federal en octubre de 2025”. Es decir, que “la red de desinformación operada por rusos en suelo argentino” no era una novedad para el organismo. En rigor, el descubrimiento de las operaciones de “La Compañía” fue anunciado por el propio Adorni el 18 de junio de 2025 en conferencia de prensa.
Otra vez la interna
Es imposible escindir la publicación de la SIDE de la feroz interna que se advierte en el Gobierno. Si bien bajó la intensidad de los rumores de cambios y del avance de Karina Milei sobre el área, la cúpula que responde Caputo no dejó pasar la chance para reivindicar su tarea ante el Presidente.
Tal vez no haya sido necesario. Es que finalmente y después de hacer silencio durante los casi dos meses que duró la embestida contra su asesor, Milei respaldó a Caputo.
Fue con un doble mensaje, ya que a priori pareció estar destinado a abonar los ataques contra los medios, al ensañarse con la periodista Laura di Marco, pero también tuvo una lectura en clave interna. “Mirá lo que me vengo a enterar de esta operadora roñosa… además habla de reuniones privadas… creo que soy yo quien decide las personas que me acompañan en la gestión”.
Esta última aclaración respondió a un tuit en el que Di Marco aseguraba que Caputo se iría del Gobierno. “Es Karina Milei la que te quiere fuera del Gobierno. Perdiste la interna, aceptalo. Te vas a ir y lo sabés”, le había escrito Di Marco al consultor.
Quienes conocen bien a Milei dicen que es difícil que no haya dimensionado que su respuesta, en la que rechazó que haya un doble comando en el Gobierno, implicaba una señal en desmedro del poder de su hermana. Es un límite que en el Gabinete esperaban que el Presidente pusiera hace tiempo.
Tampoco resultó casual que fuera justo el día en el que la estrategia de pasar al ataque le diera un respiro al Gobierno: “Por primera vez en tres semanas las tapas de los diarios no fueron con lo de Adorni. Ni con YPF habíamos zafado”, celebraban en el entorno presidencial. “Masterclass de Santiago”, reforzaban con un término que suele usar Milei.
Decidido a mantener la ofensiva, Milei también salió a desmentir que Sandra Pettovello hubiera echado a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, por sacar un crédito del Banco Nación, a pesar de que el propio ex funcionario había admitido el motivo. Es que la abrupta salida rompía la estrategia de no defenderse y contrastaba con la postura de minimizar el otorgamiento de créditos a otros funcionarios y dirigentes oficialistas.
Tanto que la ministra de Capital Humano, que hace y deshace a su antojo, recibió los llamados de Karina y Martín Menem: “No lo eché por el crédito, lo eché porque no me avisó y, cuando le pregunté, me mintió”, fue la explicación que les dio la amiga incondicional del Presidente. Lo aceptaron pero, de haber sido otro ministro, probablemente le hubieran pedido que lo dejara para otro momento.
Sucede que, a instancias de Caputo, en el Gobierno ahora se aferran a la consigna: “Atacar, atacar, atacar. Nunca defender” que repiten sus cuentas troll. Por eso, la Casa Rosada confía en que en las próximas semanas, con temas urticantes en la agenda parlamentaria, podrán dejar en un segundo plano el derrotero de Adorni.
Tanteos con los gobernadores por la Corte
La nueva ley de Glaciares y la eliminación de las PASO anticipan una puja con la oposición. En paralelo, Clarín pudo saber que en los últimos días comenzó una negociación con gobernadores aliados para completar la Corte Suprema.
Aunque no bien asumió el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, dijo que iba a quedar pendiente para 2027, el operador todoterreno Eduardo “Lule” Menem sondea a los aliados para imponer dos nombres antes del Mundial sin involucrar al kirchnerismo. Uno de cada lado. El cupo femenino sería un foco de debate adicional: es que entre los mandatarios cercanos al oficialismo ya barajan entre dos jueces de larga trayectoria y del lado libertario corre con ventaja un magistrado de Comodoro Py, que no es Ariel Lijo.
Fuente: www.clarin.com



