Poco antes de jubilarse, un repartidor recibió 40.000 dólares por una pequeña (y buena) acción que fue reconocida por los clientes


Haz el bien sin mirar a quién. Este refrán se convirtió en un efecto positivo real para Dan Simpson, quien se vio impactado en todos los sentidos posibles. Especialmente en el monetario.

Poco tiempo antes de jubilarse, Simpson partió para su trabajo como cualquier otro día. Sin pensar en el final de su vida laboral o en cuestiones desorbitantes de la existencia, se prestó a cumplir su tarea cotidiana: entregar pizza a domicilio.

Pero una pequeña acción que hizo en pos de un cliente —y que quedó grabada— le trajo un inesperado ingreso. Recibió más de 40.000 dólares por donaciones a través de un sitio web.

De esta manera, el residente de Idaho, Estados Unidos, no solo es ahora poseedor de una cuantiosa suma de dinero, sino que también obtuvo una acotada fama al aparecer en un video con 600.000 visualizaciones.

Simpson —que vive en la ciudad de Boise ubicada en el mencionado estado— se dirigió el 27 de marzo 2026 a la vivienda donde se volvería viral. En aquella casa hicieron un pedido importante que implicaba al menos tres cajas de comida.

Y para acompañar la cena los compradores ordenaron telefónicamente dos Coca Cola Light. El problema surgió cuando desde el local de Domino’s Pizza en Idaho se dieron cuenta que se habían quedado sin stock en este tipo de refrescos.

Llamaron al cliente con la intención de preguntarle qué otra bebida era de su gusto para hacer el reemplazo, pero desde el otro lado no atendieron, contó The New York Post. Al recibir la noticia, Simpson se encogió de hombros y caminó hacia una tienda cercana para comprar un par de botellas de dos litros.

Con las pizzas y las bebidas en la mano, el asombro de los clientes fue inmediato. Por su parte, al trabajador se lo vio satisfecho por algo que consideró “simplemente correcto”. Luego de una breve charla en la que contó la cantidad de años que lleva trabajando, se despidió con una sonrisa en el rostro.

Sin embargo, el valor que los clientes le dieron a su pequeña acción fue más allá. Es que los clientes casualmente cuentan con problemas en la vista que les hace un poco más dificultosas las tareas diarias.

“Lo que Dan no sabía es que mi esposa y yo tenemos discapacidad visual, así que salir corriendo a la tienda a comprar algo rápido no es algo sencillo ni fácil para nosotros”, reveló Brian Wilson.

“A simple vista, probablemente pareció un gesto insignificante”, dijo Wilson al medio local Idaho Statesman. “Pero para nosotros significó mucho más. Ese tipo de consideración y atención personalizada son tan poco comunes hoy en día”, lamentaron él y su pareja.

A lo que —según contó a la prensa local— el hombre mayor respondió para sus adentros: “tranquilo, solo te traje dos gaseosas.

“Ellos (los clientes) estaban tan sorprendidos… Pero el local estaba a muy pocas cuadras, solo me costó tres minutos”, dijo Simpson con humildad en referencia al desvío.

Lo increíble es que el repartidor estaba a 26 días de jubilarse, y esa jornada le trajo algo que jamás imaginó. Al día siguiente sus compañeros de trabajo le dijeron: “Oye amigo ¡eres famoso!”.

Se referían al video publicado en la cuenta de TikTok katey_93. Posteriormente comenzó la campaña en la plataforma web GoFundMe.

“Esto no puede ser real”, dijo Simpson cuando vio las donaciones que le llegaban sin parar. De hecho, su primer pensamiento fue “tiene que ser algún tipo de estafa’”.

El repartidor, que mantiene dos trabajos para subsistir, uno diurno en el Departamento de Agricultura de Idaho y el otro nocturno en la pizzería, reveló que ayudar a los demás le es algo inevitable.

La razón: sabe lo que es estar en la ruina. Tuvo problemas con las drogas y hasta fue preso por conducir bajo los efectos del alcohol.

Fuente: www.clarin.com

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