Por qué la vegetación terrestre se está desplazando hacia el noreste más rápido de lo esperado


Un estudio de la Universidad Sun Yat-sen de China revela que la vegetación terrestre se desplaza hacia el noreste a una velocidad promedio de 18,7 kilómetros por año. Este fenómeno, impulsado fundamentalmente por el cambio climático, supera todas las proyecciones previas realizadas por los modelos meteorológicos tradicionales.

La investigación analizó datos satelitales globales para mapear cómo las plantas buscan condiciones más frescas. El análisis de las series temporales de satélite muestra que el cinturón verde del planeta no es estático ante las presiones ambientales.

Las especies vegetales están respondiendo a las alteraciones en los patrones de temperatura y humedad, moviéndose hacia el hemisferio norte y hacia el este. Este patrón de migración noreste se ha vuelto más pronunciado en la última década según los expertos internacionales.

La dinámica de este movimiento responde a un ajuste biológico ante el aumento de las temperaturas mínimas en regiones anteriormente gélidas. Al calentarse el Ártico y las zonas subárticas, el límite de crecimiento de los bosques se desplaza, colonizando territorios de la tundra.

Este proceso transforma ecosistemas completos que antes eran incapaces de sostener grandes masas de arbustos o árboles de hoja perenne.

La modificación en los ciclos de precipitación actúa como un catalizador secundario para que la vegetación se mueva hacia el este. En muchas regiones, la disponibilidad de agua se está volviendo errática, forzando a las comunidades vegetales a buscar zonas con mayor estabilidad hídrica.

Este reasentamiento natural tiene consecuencias directas sobre la biodiversidad local, ya que las especies residentes enfrentan una competencia inesperada. El equipo de investigadores de la Universidad Sun Yat-sen utilizó el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada para corroborar estos cambios.

Los resultados indican que el ritmo de migración es significativamente más veloz en las latitudes altas del hemisferio norte que en las zonas tropicales. En estas regiones, la reducción de superficies cubiertas de nieve y hielo —que reflejan la radiación solar— provoca que el suelo absorba más calor, acelerando el calentamiento local y favoreciendo la expansión de la vegetación.

Este avance hacia el noreste genera una sincronía alterada entre las plantas y los animales polinizadores que dependen de ellas. Cuando la vegetación se traslada más rápido de lo que los insectos o aves pueden adaptarse, se producen desajustes ecológicos graves.

La integridad de las redes tróficas se pone en riesgo conforme los biomas se reconfiguran en regiones donde históricamente no existían tales especies. La acumulación de biomasa en nuevas latitudes también afecta el balance de carbono a nivel global de manera todavía incierta.

Aunque más vegetación podría absorber más dióxido de carbono, la degradación de los suelos antiguos compensa negativamente este beneficio. El estudio subraya que la velocidad de 18,7 kilómetros por año es una señal de alerta sobre la fragilidad de los ecosistemas estables frente al cambio antropogénico.

Fuente: www.clarin.com

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