12 metros de altura y se camufla con el paisaje, la sala de conciertos en forma de roca gigante en China


De cultura y herencia milenarias, y una economía pujante que no detiene su marcha, China sorprende por las transformaciones de sus ciudades y una arquitectura que desafía lo convencional. Tal es el caso de la sala de conciertos en forma de roca gigante ubicada en medio de un paraje natural.

La llamada “Chapel of Sound” (Capilla del Sonido), está emplazada en las montañas del valle de Chengde, famoso por albergar restos de la Gran Muralla de la dinastía Ming y a unas horas de Beijing.

Se trata de una estructura de 12 metros de altura, diseñada por el estudio OPEN Architecture, que parece haber brotado de la tierra hace siglos. Pero esa es solo la sensación que da al verla, ya que lejos está de ser una roca tradicional. Se trata de una de las obras de ingeniería acústica y arquitectónica más fascinantes de China.

El estudio arquitectónico OPEN, detalla que se trata de una pequeña sala de conciertos semiabierta “que evoca con maestría su entorno natural, busca la experiencia del sonido en su forma más pura: captando, reflejando y haciendo resonar la naturaleza misma”, indican sus creadores.

Los mismos arquitectos indican que el exterior rústico del auditorio está construido con hormigón mezclado con un agregado de roca local triturada, por lo que “luce atemporal y a la vez singular”, lo que en el paisaje genera la sensación de que una extraña roca cayó y se asentó en ese sitio del valle.

Tiene una estructura en capas, cuyo diseño fue pensado para reducir la complejidad de la construcción en un lugar de difícil acceso y en donde no se contó con maquinaria sofisticada. “A la vez que hacía referencia formal a las formaciones rocosas estriadas de las montañas cercanas”, explican.

Cuenta con dos espacios para espectáculos, un anfiteatro semiabierto y un escenario al aire libre, y también incluye espacios auxiliares como una terraza panorámica en la azotea, desde donde los visitantes pueden admirar el valle y la cercana Gran Muralla.

Aunque cuenta con un diseño pensado acústicamente para conciertos, sus creadores indican que también puede utilizarse como lugar de encuentro comunitario o de reflexión individual.

Otro dato curioso del lugar es que la forma de la sala está determinada por la acústica de su interior, que inicialmente se inspiró en el oído humano.

“Las aberturas en la parte superior y los laterales de la estructura actúan como zonas fonoabsorbentes para evitar reverberaciones indeseadas”, detalla el estudio de arquitectura, que asegura que mediante simulación por software se optimizó la forma de la sala para lograr una calidad de sonido óptima.

Por último, destacan que también está pensado el papel de la luz solar con el sonido, para generar más sensaciones en los asistentes. Los rayos se propagan y se difunden por sus superficies rugosas y cavernosas, y, cuando llueve, el agua puede entrar por la abertura central en la parte superior de la estructura, cayendo al suelo antes de ser drenada por los canales del piso.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior