Jugar con muñecas Barbie ayuda al desarrollo de habilidades sociales en niños y niñas, según un estudio


Jugar con muñecas Barbie puede ayudar a alcanzar hitos clave en el desarrollo de la empatía y la comprensión social durante la infancia, según un estudio de la Universidad de Cardiff, en Gales, Reino Unido.

La investigación, a cargo de la doctora Sarah Gerson, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Cardiff, encontró que que el juego con muñecas es beneficioso tanto para niños como para niñas, y es especialmente valioso para quienes tienen problemas con sus compañeros.

“El juego suele describirse como una ocupación infantil, tanto porque los niños pequeños pasan la mayor parte del tiempo jugando como porque es un mecanismo fundamental a través del cual los niños aprenden”, señaló la doctora Gerson en un comunicado de la institución.

La especialista explicó que se basó en la teoría de la mente, es decir, la capacidad cognitiva humana para atribuir estados mentales —creencias, deseos, intenciones, emociones— a uno mismo y a los demás.

Según remarcó, esta teoría constituye “una habilidad fundamental para desarrollar relaciones con compañeros, profesores y padres, y una habilidad que las personas adquieren a lo largo de su vida para desarrollar relaciones de adultos”.

“La mayoría de las investigaciones que examinan el desarrollo de la teoría de la mente se han centrado en las interacciones con cuidadores, hermanos o compañeros. Queríamos entender más sobre cómo el juego puede ser un mecanismo fundamental para que los niños aprendan habilidades cognitivas y socioemocionales”, indicó.

Durante el estudio —de seis semanas— los investigadores le pidieron a los padres de niños de entres cuatro y ocho años que llevaran un registro de juego. A los niños se les asignó una muñeca o una tablet con juego instalados. Luego, los padres registraron con qué frecuencia y durante cuánto tiempo sus hijos jugaban con muñecas y tablets, y si lo hacían con alguien.

“A continuación, se evaluó la comprensión que tenían los niños de los estados mentales de los demás mediante sesiones de juego en el laboratorio y una prueba estandarizada para medir las creencias falsas, conocida como ‘la prueba de la caja de arena'”, explicó la doctora Gerson.

La creencia falsa es la capacidad cognitiva para comprender las creencias de los demás, “una piedra angular vital en la teoría de la mente y el desarrollo social infantil”, explicó la doctora Gerson.

“Vimos que las mejoras en la comprensión de las creencias falsas eran especialmente importantes para los niños que tenían más problemas entre iguales reportados por los padres”, añadió.

Los investigadores descubrieron que los niños tenían más probabilidades de jugar socialmente y usar el lenguaje expresando emociones al jugar con muñecas en comparación con las tablets.

Los padres también informaron que los niños tenían más probabilidades de jugar con sus hermanos, padres o amigos con muñecas. Esto indica que el juego con muñecas puede influir en la práctica y mejora de las habilidades de procesamiento social.

La prueba de la caja de arena reveló que jugar con muñecas mejoraba la teoría de la mente; tanto los niños como las niñas mostraron mejoras en la prueba, y se observaron mayores mejoras en los niños cuyos padres habían informado de problemas de relación con sus compañeros.

“Creemos que el juego con muñecas puede animar a los niños a participar más en interacciones sociales y brindarles más oportunidades para ensayar o reflexionar sobre las creencias, emociones o intenciones de los demás, en comparación con otros tipos de juego”, afirmó la doctora Gerson.

Al jugar con muñecas, los niños tienen la oportunidad de interpretar personajes, crear historias y representar situaciones; al hacerlo, se basan en la capacidad de imaginar los pensamientos, sentimientos e intenciones de los demás, y la fomentan.

“Estas situaciones de juego simbólico permiten a los niños practicar habilidades sociales, así como el procesamiento y la regulación de las emociones, en un entorno seguro”, completó la especialista.

Fuente: www.clarin.com

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