La criopreservación ya no es más ciencia ficción: científicos lograron reactivar la actividad neuronal de cerebros congelados de ratones


Lo que era un concepto propio de la ciencia ficción, visto en películas como “Avatar”, “Alien” o “Pasajeros” -solo por mencionar algunas- ahora está más cerca de ser real. Un equipo de científicos en Alemania consiguió restaurar la actividad en tejidos cerebrales de ratones tras un proceso de congelación profunda, un avance que representa un paso importante para la criopreservación.
Los investigadores de la Universidad de Erlangen–Nuremberg emplearon una técnica denominada vitrificación para este experimento. Este método transforma los líquidos en un estado similar al vidrio mediante un enfriamiento ultrarrápido.
Gracias a esto, el tejido evita la formación de cristales de hielo, los cuales destruyen las estructuras celulares más delicadas. “Si la función cerebral es una propiedad emergente de su estructura física, ¿cómo podemos recuperarla tras un apagado completo?”, planteó Alexander German, neurólogo y autor principal del estudio publicado el 3 de marzo en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Sus hallazgos ofrecen pistas sobre la posibilidad de proteger el cerebro ante enfermedades o lesiones graves en el futuro. El procedimiento incluyó el uso de cortes de cerebro de ratón con un grosor de 350 micrómetros.
Estas muestras, que contenían el hipocampo, recibieron un tratamiento con sustancias crioprotectoras antes de su inmersión en nitrógeno líquido a -196 ºC. Los tejidos permanecieron en un congelador a -150 ºC por periodos de entre diez minutos y siete días.
Tras la descongelación en soluciones a temperatura cálida, el equipo analizó la viabilidad del tejido. Las observaciones por microscopía confirmaron que las membranas de las neuronas y las sinapsis quedaron intactas. Además, las pruebas de actividad mitocondrial no mostraron daños en el metabolismo celular tras el deshielo.
Los registros eléctricos de las células revelaron que las respuestas ante estímulos externos fueron casi normales. Los científicos detectaron incluso la presencia de potenciación a largo plazo en las vías neuronales del hipocampo. Este fenómeno biológico constituye la base fundamental para los procesos de aprendizaje y memoria.
El éxito del método dependió de la superación de varios obstáculos físicos y químicos. “Más allá del hielo, debemos dar cuenta de varias consideraciones, como el estrés osmótico y la toxicidad debida a los crioprotectores”, señaló German.
Su objetivo fue verificar si la función celular se reinicia tras el cese total de la movilidad molecular. La relevancia del estudio se extiende hacia la medicina regenerativa y el trasplante de órganos.
El autor mencionó que estos resultados sugieren el potencial para establecer bancos de órganos y, eventualmente, alcanzar la criopreservación de cuerpos completos en mamíferos.
Por su parte, el ingeniero Mrityunjay Kothari, de la Universidad de New Hampshire, destacó la importancia del hallazgo. Según el experto, “este tipo de progreso es lo que convierte gradualmente la ciencia ficción en una posibilidad científica”, aunque matizó que el uso en organismos grandes todavía está lejos.
A pesar del optimismo, el estudio presenta limitaciones técnicas claras en su etapa actual. Las observaciones de los cortes de cerebro duraron solo unas pocas horas debido a la degradación natural de las muestras. Asimismo, el almacenamiento a largo plazo de mamíferos completos supera todavía las capacidades demostradas en esta investigación particular
Fuente: www.clarin.com



