Destacado por Forbes: su familia estaba a punto de ser desalojada cuando emprendió con una idea sustentable y hoy supera los 10 millones de dólares en ventas

La revista Forbes destacó a Óscar Muñoz, ingeniero comercial de 35 años y emprendedor de alma, por su compromiso sustentable. En 2009 fundó una empresa que promueve la economía circular en Chile, mientras en paralelo estaba al borde de desalojo con su familia.
Hoy es el CEO de Green Glass, una compañía que transforma botellas de vidrio recicladas en vasos con diseños temáticos y personalizados. “Me gusta decir que convertimos botellas en desuso en los vasos más bacanes del mundo”, dijo el joven en diálogo con la edición chilena de la publicación.
Mantienen un exitoso modelo de negocio que se nutre principalmente de las ventas vía e-commerce, junto a una tienda física en Santiago de Chile.
Los vasos “Green Glass” surgieron como un emprendimiento de Óscar Muñoz. Foto: www.greenglass.clComo compañía aseguran que son tan transparentes como el vidrio que reciclan. Publican sus balances financieros todos los meses en su sitio web para que sus clientes puedan verlos y crearon una fábrica 100% sustentable, con traslados de la mercadería en vehículos eléctricos que no contaminen el medioambiente, algo que resulta coherente con los valores de la compañía.
Una carrera que no podía pagar, una familia en crisis y el dolor del primer rechazo: la historia de Óscar Muñoz
En 2009 “Osky”, como le dicen sus amigos, tenía 18 años y se anotó en la universidad en la carrera de ingeniería comercial. En ese entonces ya soñaba con “crear una empresa que no destruya el planeta“.
Cuando surgió la primera oportunidad de proponer emprendimientos en la cursada de una materia, pensó en hacer vasos con vidrio reciclado. Pero a sus compañeros de grupo no les gustó la idea y al profesor tampoco.
“Terminé desaprobando la materia que más me gustaba, y cuando estaba triste, solo y pensando en todo lo que me habían dicho, que no tenía pasta de emprendedor y que tenía malas ideas, me llamó un amigo para decirme que el profesor me iba a dar otra oportunidad”, relató.
Junto a su mejor amigo sacaron adelante el proyecto. Le pusieron “Green Glass”, y pasaron con la mejor calificación. Su ex grupo con la peor. Parecía el momento indicado de llevar esa idea a una producción de mayor escala, pero no estaba en sus opciones.
Óscar Muñoz y su mejor amigo en los inicios del proyecto. Foto: www.greenglass.cl“Necesitaba ayudar a mi familia, que estaba endeudada y con un negocio de artesanías en quiebra, mi madre era artesana, hacía aros y collares de vidrio“, contó. Como el mayor de tres hermanos, era el pilar económico en ese entonces.
“No quería pedirle un peso a nadie y veía a mis papas mal, que nos iban a rematar la casa, y yo no podía ni pagar la universidad”, confesó. Sus recuerdos de esa época son de los momentos más difíciles.
“Necesitaba poner comida sobre la mesa porque en mi casa no había nada en el refrigerador, nos cortaban la luz, nos llegaban a embargar las cosas, luego mi papá se enfermó y un día volvíamos de la clínica a las 3:00 de la mañana y mi mamá paró el auto, se bajó, salió corriendo y se puso a llorar”, rememoró.
Sintió que nada podía ser peor después de ver esa escena. “Llegué al máximo de vulnerabilidad y me propuse: ‘Mañana me voy a levantar y aunque me ponga en la esquina a vender vasos, voy a salir de esto‘”, explicó.
Se graduó de la universidad en 2015, con una deuda de 30 millones de pesos chilenos -un estimativo actual de 3300 dólares-, y en ese momento su empresa vendía 60 millones de pesos por año, es decir, 6600 dólares.
“Era un trabajador que hacía los vasos desde la casa de mis papás, después desde un centro de reciclaje en La Reina, hasta que en 2021 nos mudamos a la planta en la que estamos ahora”, detalló.
Al principio hacía los vasos en su propia casa e intentaba perfeccionar el corte artesanal. Foto: www.greenglass.clRecién en 2017 pudo pagar la completa de sus estudios. “Los primeros cinco años del emprendimiento fueron extremadamente duros, sin ningún peso, sin experiencia, sin conocimiento y con presión financiera extrema“, reconoció.
El cambio de enfoque para él fue cuando empezó a estudiar marketing digital por su cuenta. Su forma de presentar la marca cambió por completo, con un discurso renovado y más auténtico que nunca.
Solo con leer su sitio web queda a la vista que la narrativa es la de alguien que está obrando desde el corazón, de forma genuina y con pretensiones sinceras. Pasó de vender 60 a 200 millones de pesos chilenos, un aproximado de 22.000 dólares.
El sentido literal de “Soplar y hacer botellas”: tras varios años difíciles, llegó el éxito
En 2017 se le ocurrió diseñar vasos de cóctel de medio litro, una medida más comercial y versátil, y apenas lanzó esa colección vendió 1.000 dólares. Desde entonces esa cifra no dejó de crecer.
“Una empresa que no es un producto de primera necesidad es un desafío desde antes de crearla, y el el secreto es ofrecerle a la gente lo que quiere, lo que le gusta, y no lo que me gusta a mí”, remarcó.
Tienen vasos con temática de profesiones, de películas, de artistas, de empresas, personajes y el catálogo se sigue ampliando con la contribución de los clientes.
“Me reprobaron de la materia que más me gustaba y ese rechazo me dolió mucho”, contó Óscar Muñoz. Foto: www.greenglass.cl“Elegimos los temas que le encanten a la gente y que apoyen a causas que le importan. Al final lo que vendemos es eso, con qué conectan, con qué empatizan y se los ponemos en un diseño bonito en un vaso”, expresó.
Aunque esos vasos a simple vista parezcan vacíos, están llenos de sentido para sus consumidores. Tras 15 años en el mercado, el 60% de las ventas de la compañía es a empresas, ya que se convirtieron en una excelente opción para encargar regalos corporativos personalizados.
Desde 2020 hasta 2025 tuvieron ingresos de entre 1,3 y 1,5 millones de dólares por año. Forbes indica que en total ya vendieron mas de 10 millones de dólares desde la fundación de la empresa, lo que se traduce en 2 millones de vasos.
Los vasos temáticos también reflejan profesiones. Foto: www.greenglass.clDesde hace ocho años incorporaron a su modelo de negocio el apoyo a causas benéficas. “Mi sueño desde el primer día era que mis ganancias sirvan para donar dinero, visibilizar un problema y que esa compra también sea un aporte para distintas fundaciones”, explicó.
Green Glass actualmente ocupa el puesto 82 en el Ranking Merco, centrado en las empresas con mejor reputación corporativa de Chile, por detrás de Procter & Gamble.
El complejo proceso de reciclar vidrio
En Chile se hacen más de 10 millones de botellas por día. Y se tiran todos los días al menos 1,4 millones de botellas de vidrio.
Para obtener esa materia prima, la empresa de Oscar trabaja con cartoneros y recicladores urbanos que las recupera directamente de las calles. Trabajan también con centros de valorización, que recuperan las botellas de desechos industriales de viñas.
Hasta 2017 trabajaban 100% con recicladores urbanos, pero ahora el 70% del material sale de residuo industrial de un convenio con Cristal Chile, el mayor productor de botellas, que fabrica 10 millones de botellas al día.
“Las que salen imperfectas de allí, se las venden a Green Glass a un precio preferencial”, indicó el emprendedor. El 30% del vidrio restante lo consiguen a través de recicladores.
Las velas aromáticas son otra incorporación al catálogo. Foto: www.greenglass.clUna vez que tienen la materia prima, deben lavarla en inmensos piletones varias veces, pulirlas cuatro veces con limas para que el borde quede suave, luego pulirlo también por dentro, y sellarlo con fuego. La última etapa es la serigrafía con la plantilla diseñada y el empaquetado.
“Hacemos entre 30.000 a 40.000 vasos al mes, y es difícil mantener esa escala”, aseguró. Pero la motivación que emana es la misma que hace 15 años, cuando nadie creía en él.
“La clave es ser muy consciente de cuál es nuestro impacto, porque todo empieza en casa, necesitamos humanos inteligentes y dispuestos a pelear por la sustentabilidad del planeta“, aseguró Muñoz.
Fuente: www.clarin.com



