Cremación en agua: el nuevo servicio que ofrecen las funerarias para proteger el medio ambiente


Las prácticas funerarias también empiezan a adaptarse a los cambios culturales y ambientales de la actualidad. En ese contexto, un método alternativo conocido como “cremación en agua” o hidrólisis alcalina comienza a ganar terreno en distintos países como una opción más sostenible que la cremación tradicional.
A diferencia de los hornos crematorios que utilizan fuego, este sistema emplea agua caliente y una solución química para acelerar el proceso natural de descomposición del cadáver. La técnica ya se utiliza en varios lugares del mundo y recientemente fue legalizada en Escocia, convirtiéndose en la primera región del Reino Unido en permitirla.
El procedimiento consiste en colocar el cuerpo en una cámara de acero presurizada, generalmente envuelto en un sudario biodegradable. Dentro del recipiente se introduce una mezcla compuesta en su mayoría por agua y una pequeña proporción de una sustancia alcalina, como hidróxido de potasio.
Luego se aplica calor (alrededor de 150 °C) y presión durante varias horas. Este proceso reproduce de manera acelerada lo que ocurre de forma natural durante la descomposición en la tierra, pero en un plazo de tres a cuatro horas.
Al finalizar, los tejidos orgánicos se disuelven completamente y se transforman en un líquido estéril. Los huesos, que permanecen como residuo sólido, se secan y se pulverizan hasta obtener un polvo blanco que se entrega a la familia en una urna, de manera similar a las cenizas de una cremación tradicional o no tan tradicional.
El líquido restante se enfría, se neutraliza y luego se elimina a través del sistema de tratamiento de aguas residuales.
Uno de los principales argumentos a favor de este método es su menor impacto ambiental. La cremación tradicional requiere grandes cantidades de energía para mantener los hornos a temperaturas extremadamente altas y genera emisiones de dióxido de carbono y otros contaminantes.
La hidrólisis alcalina, en cambio, consume mucha menos energía y no produce emisiones directas al aire. Según estimaciones del sector, podría reducir la huella de carbono del proceso funerario en un porcentaje significativo.
Además, el sistema evita la combustión de materiales como empastes dentales o elementos metálicos, que en la cremación convencional pueden liberar compuestos contaminantes.
A pesar de sus ventajas ambientales, la hidrólisis alcalina no está exenta de controversias. Algunos sectores religiosos y culturales cuestionan el procedimiento, especialmente por el destino final del líquido resultante del proceso.
Religiones como el judaísmo y el islam prohíben la cremación en general, y es probable que también rechacen esta alternativa. En Estados Unidos, algunos representantes de la Iglesia Católica también han expresado críticas, al considerar que el método podría ser irrespetuoso con el cuerpo humano.
La cremación en agua ya está permitida en Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, México, Sudáfrica y varios estados de Estados Unidos, entre otros lugares. Escocia se convirtió recientemente en la primera región del Reino Unido en incorporarla de forma legal dentro de su sistema funerario.
En cuanto al precio, el costo depende del país y del proveedor del servicio. En los lugares donde ya se ofrece, suele oscilar entre 1.500 y 5.000 dólares, una cifra similar a la de una cremación tradicional.
Fuente: www.clarin.com



