El peligro de vivir “fuera del sistema”: el error que cometieron unos padres en una casa aislada y les costó la custodia


La elección de vivir “fuera del sistema” o alejado del mismo en una casa aislada puede parecer una decisión “revolucionaria”, incluis idealizada, sin embargo, esta elección de vida quedó expuesta cuando un proyecto familiar terminó en la Justicia por que vulneró los derechos básicos de los menores.

Lo que para los padres era una elección consciente de autosuficiencia, para las autoridades fue un incumplimiento grave.

Vivir al margen de redes tradicionales —sin conexión convencional a servicios, sin escolarización formal ni controles periódicos— no elimina las obligaciones legales. Cuando hay niños involucrados, el margen de tolerancia es menor.

Ese fue el punto de quiebre ya que el error que cometieron en una casa aislada en el campo no quedó en el plano doméstico. Les costó la custodia y reabrió el debate sobre los límites entre libertad familiar y responsabilidad jurídica.

La familia se había instalado en una vivienda aislada en una zona boscosa de Abruzzo en Italia. Con un modelo de vida autosuficiente en el campo. Generaban su propia electricidad mediante placas solares, utilizaban agua de pozo y criaban animales para autoconsumo. Durante un tiempo, el esquema funcionó sin interferencias.

La situación de vida de la familia salió a la luz en septiembre de 2024 cuando episodio de intoxicación alimentaria que obligó a hospitalizar a todos los integrantes.

A partir de allí, las autoridades inspeccionaron la propiedad. El informe oficial señaló que la vivienda no estaba reconocida como habitable, no contaba con instalaciones sanitarias convencionales y los menores no estaban escolarizados ni tenían seguimiento médico periódico.

Para el tribunal, esos elementos configuraban una vulneración de derechos. La consecuencia fue la pérdida de custodia, con traslado de los niños a centros de acogida y un régimen de visitas restringido.

Los padres fueron identificados en una orden del tribunal de L’Aquila como Nathan Trevallion, un británico de 51 años y exchef profesional, y Catherine Birmingham, una australiana de 45 años que trabajó como asesora de estilo de vida y anteriormente como entrenadora ecuestre. Ellos son los progenitores de los tres menores: un niño de ocho años y dos gemelos de seis, conocidos como “los niños del bosque“.

El eje central no fue el aislamiento geográfico, sino el incumplimiento de obligaciones básicas. En gran parte de Europa, la escolarización es obligatoria y debe realizarse en centros homologados.

El seguimiento sanitario también fue determinante. La ausencia de controles médicos periódicos y calendario de vacunación actualizado es considerada un factor de riesgo, especialmente cuando se trata de menores.

El concepto de vivir fuera del sistema en una casa aislada no implica quedar fuera del alcance legal. La protección de la infancia tiene prioridad frente a cualquier modelo alternativo de crianza.

Por esta razón, el acalde de la ciudad de Palmoli, Giuseppe Masciulli, también criticó la decisión tomada respecto a los niños. “Yo también soy padre, así que la situación me conmocionó profundamente”, dijo a CNN.

Añadió que cree que el conflicto podría resolverse si la familia acepta cumplir ciertos requisitos, como restablecer el suministro de agua corriente y mantener reuniones semanales con la escuela local para seguir el progreso académico de los menores.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior