Pilar Gamboa: “No tolero la falta de humor”

En plena madurez artística, Pilar Gamboa atraviesa un presente intenso y diverso, tanto en lo teatral como en lo audiovisual, en lo comercial y en lo autogestivo. Mientras protagoniza “Las hijas”, que tras su estreno en el Teatro Maipo inició una nueva etapa en el Paseo La Plaza, la actriz también se prepara para el regreso de la cuarta temporada de “Envidiosa” y la grabación de la segunda entrega de “Viudas negras”.
En la obra, dirigida por Adrián Suar en su debut en la dirección teatral, interpreta a una de tres hermanas (Gamboa, Soledad Villamil y Julieta Díaz) que, atravesadas por el humor y la emoción, enfrentan el reto de lidiar con una madre con Alzheimer, explorando las contradicciones humanas y los vínculos familiares.
Noticias: ¿Cómo fue pasar del Maipo al Paseo La Plaza? Inicialmente esperaban hacer tres meses de temporada y en febrero volvieron a empezar en un nuevo teatro.
Pilar Gamboa: Estuvo bueno. El Maipo, para mí, fue un lugar hermoso para estrenar. Es un teatro muy particular, tiene una mística, desde sus trabajadores, hasta ese escenario, entra mucha gente, pero a la vez desde el escenario no se percibe como un estadio. Y el traspaso a La Plaza estuvo recontra bueno, porque todavía es más íntimo, la gente está más cerca. Fue como estrenar de nuevo. Es una obra re joven, tiene solo tres meses de recorrido. Cuando estrenás, no sabes si se van a reír o no, si va a suceder el milagro del humor, de lo que a vos te hace reír, si le hace reír al que mira. El teatro se completa con esa mirada, es un hecho vivo.
Noticias: ¿Y qué reciben del público? Es una obra que tiene una fuerte identificación, todos somos hijos o madre, padre o tenés a un ser querido que por ahí atravesó la enfermedad y en cierto punto a todos nos toca…
Gamboa: Es muy emocionante lo que pasa con la obra. Además, tiene la mirada de Adrián sobre el mundo, que yo comparto y festejo, de decir: “Me río de lo que duele”, y me parece que la obra intenta, a través del humor, reírse de lo que duele. Duele que tus padres crezcan. Duele el momento que se intercambian los roles y entonces vos tenés que pasar a cuidarlos. Duele el paso del tiempo, duelen las enfermedades, duele el dolor y más de un padre. También aparece el vínculo entre las hermanas. Cada una habla de cómo se relacionó con su madre. La premisa de la obra es linda: cada uno tiene la madre que recuerda. Y es un poco eso, yo que soy madre, no fui la misma madre con mi hijo más grande que con mi hija más chica.
Noticias: ¿Cómo es Adrián como director?
Gamboa: Fue bastante exhaustivo en la dirección, muy minucioso, con mucho ensayo, abrió el terreno para jugar. También es muy interesante el texto de Ariadna Asturzzi, una dramaturga contemporánea, joven argentina, en general, en el teatro son fórmulas probadas, ¿viste? Te dicen: “Esta obra fue un furor en Londres”. Bueno, a mí me reinteresó también la escritura de una escritora rosarina contemporánea.
Noticias: Julieta contó que antes de los ensayos se juntaron para trabajar sobre el vínculo.
Gamboa: Nos empezamos a juntar un mes antes de empezar a ensayar y eso fue clave. Hace años que hago teatro con amigas y amigos, siempre fue mi zona de experimentación. Tengo dos grupos de teatro, Piel de Lava y Compañía El Silencio. El teatro tiene algo de la confianza, de los vínculos, estuvo bueno poder generar ese espacio de encuentro. El asistente de dirección también fue fundamental en el proceso.
Noticias: Adrián debutó con vos como director de cine en “30 noches con mi ex” y ahora con la dirección teatral.
Gamboa: Soy su mascota de debut. Adrián tiene algo especial porque uno cree que él ya hizo todo, y todavía le queda, quiere hacer todo. Para mí es espectacular que me haya convocado. Cuando él me llamó para la obra, lo dudé porque tengo dos hijos chiquitos de tres y cinco años. El teatro tiene muchas noches ocupadas. Pero hay algo de mi vínculo con Adrián, que lo que quiero mucho, y que también me gustaba hacer esto por el grupo que se había armado.
Noticias: Hablaste también de tus proyectos autogestivos, ¿cómo lo combinas con lo comercial?
Gamboa: Piel de Lava es la compañía que tengo con Elisa Carricajo, Valeria Correa y Laura Paredes, hace ya 23 años que estamos juntas, que escribimos, actuamos, dirigimos. Es un grupo de pertenencia. Es la complicidad en estado puro. Después puedo ir a una obra de teatro comercial con todo lo que yo aprendí con mis amigas del trabajo grupal. Lo que yo fui haciendo en el comercial, ya sea audiovisual o ahora en el teatro, es una experiencia que yo también llevo a Piel de Lava. Ahí nosotras somos nuestras propias jefas, nuestras propias productoras. Siento que no voy a dejar nunca de tener a Piel de Lava o Compañía del Silencio, que la tengo con Esteban Bigliardi, Esteban Lamothe y Susana Pampín. Es mi lugar en el mundo.
Noticias: ¿En qué momento hiciste el clic de que ibas a poder vivir de esto?
Gamboa: Desde los 19 años que hago teatro y trabajé de miles de otras cosas para sobrevivir y pagar el alquiler. Pero nunca sentí dentro de mí una sensación de frustración. Por dentro siempre pensaba que en algún momento las cosas se iban a alinear. Obvio que no me gustaban los trabajos que tenía que hacer para poder ganar dinero, pero nunca sentí: “Uy, ¿cuándo me va a pasar?”, “Uy, no me llaman”. Siempre fui muy autogestiva. Tampoco proyectaba grandes cosas. Todo lo que me pasó después, nunca lo pensé. La actuación y el teatro me prenden fuego y es mi deseo más absoluto. Ya estaba completa, hacía funciones, viajé con las chicas de Piel de Lava, pasaron 19 años hasta que pudimos hacer plata, pero antes ya ganábamos como para ir a la parrilla de la esquina y comer. Éramos felices. Las cosas me fueron pasando sin buscarlas. Empecé a ganar plata tarde, como a los 32 años, pero siempre fue un trabajo redituable en algún sentido. Emocionalmente ni hablar, económicamente siempre algo daba. Después todo se alineó y está el agradecimiento eterno de ese privilegio, de que lo que te gusta hacer te da dinero, algo que no le pasa a mucha gente. Me levanto cansada, maternando, lo que sea, durmiendo poco, pero me levanto para ir a trabajar de lo que me gusta, me da mucha emoción haberlo conseguido. Es una combinación de mucho trabajo con algo de suerte.
Noticias: Mencionaste varias veces el tema de la culpa y la maternidad, ¿cómo lo trabajas?
Gamboa: Es difícil. Tengo momentos mejores que otros. Siempre pienso que yo no me crié con una madre que trabajaba de lo que le gustaba, me crié con una madre que trabajaba de lo que tenía que trabajar y mi mamá falleció, pero ahora me pregunto qué le gustaba. Quizás hay gente que incluso no se lo puede ni preguntar, que tiene que salir a laburar. A mí se me despertó la vocación. Mis hijos se están criando en un ambiente deseante, con una madre que hace lo que le gusta. Aún así, por momentos, se me complica, sobre todo no estar por las noches. A la vez, después puedo hacer cosas que otros padres no pueden hacer. Si sos madre, ya igual tenés ahí un pasaporte para la culpa eterna. Es mucha responsabilidad criar personas. Tengo la suerte de que no les falte nada material y se están criando en un ambiente con mucho amor. Igual van a ir a terapia, igual me van a odiar, igual van a decir, “Vos no estabas a la noche” y qué sé yo…
Noticias: Pienso en tu personaje de Carolina, en “Envidiosa”, que tiene un bebé y hace un descargo sobrepasada por la maternidad…
Gamboa: Me desquité ahí (Se ríe). Se viralizó un montón, pero porque está tan romantizada la maternidad, siempre es un simbronazo. Son seres humanos que dependen mucho de tu cuerpo, de dar la teta. También te dicen: “Una madre siempre sabe”, y yo no sabía un carajo, si le duele la panza, si tiene hambre, si tiene gases, si tiene sueño, la presión por dar la teta. Para la mujer, yo creo que para los hombres también ser padres es bisagra en la vida, pero para la mujer es psíquico, emocional y corporal, o sea, es una cantidad de cuerpo que hay que poner, no es que nace un bebé y a los 2 minutos se te prendió en la teta y a los 2 minutos durmió toda la noche. Habrá casos que sí. A mí no me pasó. Son un montón de cosas que a mí me atravesaron mucho con el nacimiento de mi primer hijo. Cada madre o cada familia hace lo que puede, pero estás tan sensible en ese momento que pareciera que te hacen dudar: “No, por ahí no nací para esto”. Y a la vez ya tengo este ser humano acá que tiene el tamaño de un peceto y lo tengo que cuidar, y tu cuerpo tiene que volver a ser hegemónico en poco tiempo, y no tenés que estar triste porque el bebé chupa todo. Son muchas exigencias.
Noticias: Hablas del humor como salvavidas. ¿Qué te pasa a vos con el humor?
Gamboa: No tolero la falta de humor. Me cuesta mucho la gente que no tiene humor. Yo sobrevivo gracias al humor. Laura Paredes dijo: “Lo que pasa es que el humor es cosa seria”. Obvio que me encanta hacer drama también, pero no concibo el mundo con solemnidad. Las cosas que ya les veo los hilos de que me quieren emocionar, no me gustan. A mí me gusta el cachetazo, es un poco lo que pasa con “Las Hijas”. Te estás riendo, pero se viene el cachetazo y el cachetazo también está, pero estás acolchonado porque antes te pudiste reír mucho. La risa para mí salva.
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Fuente: noticias.perfil.com




