La NASA reconoció fallas que dejaron a los astronautas Suni Williams y Butch Wilmore nueve meses varados en el espacio


La NASA admitió deficiencias críticas tanto en el diseño de la nave como en el proceso de toma de decisiones que llevaron a los astronautas Suni Williams y Butch Wilmore quedar nueve meses varados en la Estación Espacial Internacional (EEI).
En una conferencia de prensa, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, calificó el suceso como un accidente de “Clase A”. Esta es la categoría más grave para incidentes que no involucran pérdida de vidas, pero que superan los dos millones de dólares en daños materiales o implican riesgos significativos.
Las fallas técnicas se concentraron en el sistema de propulsión de la cápsula CST-100 Starliner de Boeing. Durante el acercamiento a la EEI, el vehículo sufrió una cascada de anomalías en sus propulsores que provocó la pérdida temporal del control de maniobra.
“Permitimos que los objetivos programáticos generales de tener dos proveedores influyeran en las decisiones de ingeniería y operativas, especialmente durante e inmediatamente después de la misión”, afirmó Isaacman. Esta presión por el éxito del programa comprometió el rigor técnico necesario para un vuelo tripulado.
La investigación independiente identificó una interacción de fallas de hardware, brechas en la calificación de los componentes y errores de liderazgo. El informe destacó que la cultura organizacional permitió una defensa excesiva de la viabilidad de Starliner, lo que generó un ambiente de desconfianza.
Los investigadores señalaron que este comportamiento resultó incompatible con los estándares de seguridad para vuelos espaciales humanos.
El viaje, que en principio duraría entre ocho y catorce días, se extendió hasta marzo de 2025. La NASA decidió el retorno de la nave sin tripulación en septiembre de 2024 tras la revisión de los datos de vuelo y pruebas en tierra. Williams y Wilmore regresaron finalmente a la Tierra a bordo de una misión de SpaceX, tras completar casi nueve meses de estancia en el espacio.
Boeing también recibió críticas por su enfoque en el diseño y la certificación del sistema de propulsión. El reporte detalló que el fabricante permitió que el hardware operara fuera de sus límites de calificación, lo cual es incompatible con los márgenes de seguridad de la tripulación.
Starliner se mostró menos fiable para la supervivencia de los astronautas que otros vehículos tripulados de la agencia.
El administrador adjunto asociado, Amit Shastri, lamentó que la agencia falló a sus astronautas. Según Shastri, la responsabilidad de la institución es hacia las tripulaciones y hacia la verdad técnica por encima de cualquier otra consideración.
El directivo enfatizó que la honestidad sobre estos errores permitirá fortalecer a la fuerza laboral y la confianza de la nación.
Como parte de las acciones correctivas, la NASA no autorizará nuevos vuelos tripulados de Starliner hasta que se resuelvan las causas técnicas de fondo. La agencia trabajará en conjunto con Boeing para solucionar los desafíos y calificar por completo el sistema de propulsión. Isaacman aseguró que la competencia y la redundancia son beneficiosas, pero solo si se prioriza la seguridad de la misión.
La institución busca ahora restaurar las competencias básicas de ingeniería dentro de su personal civil. Este cambio de postura implica un mayor nivel de supervisión en áreas críticas para la vida humana, sin importar el historial de éxito de los socios comerciales. “Pretender que situaciones desagradables no ocurrieron enseña las lecciones equivocadas”, concluyó Isaacman en su mensaje a los trabajadores de la agencia.
Fuente: www.clarin.com



