José Ortega y Gasset, filósofo: “La vida nos es dada, pero no nos es dada hecha; tenemos que hacérnosla nosotros, cada cual la suya”


José Ortega y Gasset, filósofo: “La vida nos es dada, pero no nos es dada hecha; tenemos que hacérnosla nosotros, cada cual la suya”

José Ortega y Gasset, el filósofo español más influyente del siglo XX, dejó en su obra “Historia como sistema” (1941) una de las reflexiones que mejor resumen su pensamiento sobre la existencia humana: “La vida nos es dada, puesto que no nos la damos a nosotros mismos, sino que nos encontramos en ella de pronto y sin saber cómo. Pero la vida que nos es dada no nos es dada hecha, sino que necesitamos hacérnosla nosotros, cada cual la suya”.

La idea de fondo es sencilla y, a la vez, profundamente incómoda: no decidimos nacer, ni el momento, ni el lugar, ni las circunstancias en las que nos encontramos de golpe, “sin saber cómo”. Eso es lo que Ortega llama la vida “dada”. Pero esa vida que recibimos no viene terminada, con un guion ya escrito o un destino fijado de antemano. Al contrario: cada persona tiene la tarea, ineludible, de irla construyendo día a día, decisión a decisión.

De ahí surge una de sus frases más citadas: “La vida es quehacer”. Vivir, para Ortega, no es simplemente dejar pasar el tiempo o esperar a que las cosas sucedan, sino estar permanentemente ocupados en hacer, elegir y decidir. Y esa tarea es intransferible: nadie puede vivir la vida de otro, ni elegir por él, ni sustituirlo en la faena de existir.

Ortega remató esta idea con otra observación clave: estamos siempre forzados a hacer algo, pero nunca forzados a hacer algo determinado. Es decir, no podemos escapar de la obligación de actuar y decidir, pero sí somos libres de elegir qué hacer con esa obligación. Esa paradoja —vernos obligados a ser libres— atraviesa buena parte de su filosofía, y aparece resumida en su célebre fórmula “yo soy yo y mi circunstancia”: estamos condicionados por el contexto en el que nacemos, pero no determinados por él.

Casi un siglo después de haber sido escrita, esta reflexión de Ortega y Gasset conserva plena vigencia en una época marcada por la sobreoferta de caminos posibles y la presión constante por “encontrar el propio camino“. Su mensaje es, en el fondo, una invitación a asumir la responsabilidad de la propia existencia: nadie viene con un manual de instrucciones, y la vida de cada persona es, literalmente, una obra que solo ella puede escribir.

Fuente: www.clarin.com

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