Samit, 40 años, dejó la ciudad para construir una casa vikinga de madera en medio del bosque: “Es la mejor inversión que podés hacer”


En el sur de Traslasierra, Córdoba, casi en el límite con San Luis, Samit encontró el lugar donde quería vivir. Tiene 40 años, llegó desde Buenos Aires hace 13 y hace tres terminó de construir una casa de madera con inspiración vikinga, elevada sobre un antiguo lecho de arroyo, con una vista abierta a las sierras y un mirador de 360 grados.
La vivienda tiene unos 40 metros cuadrados y está levantada sobre patas porque el terreno está atravesado por piedras y antiguas ramas del arroyo. “Iba a tener que barretear y barretear”, explicó durante la recorrida. La decisión fue aprovechar las características del suelo y elevar la estructura, que además permite que el viento circule por debajo durante el verano.
Samit trabaja en bioconstrucción desde hace unos 15 años. Para él, no se trata solamente de elegir materiales naturales, sino de pensar cada vivienda en relación con el lugar donde será construida. “La bioconstrucción es utilizar materiales naturales, sobre todo la tierra”, explicó en el canal de YouTube Crónicas del Cambio – De Música Rutera.
La casa que construyó para él es principalmente de madera. En el interior también aparecen distintos elementos realizados por sus propias manos. La mesada, los muebles, los cuchillos y otros objetos forman parte de una manera de construir en la que busca aprovechar materiales disponibles y reciclar.
Una de las incorporaciones que más destaca es el uso de palets. Samit descubrió que podía utilizarlos como una alternativa a la madera nueva: “En vez de comprar madera nueva, que es más cara, podés usar palets que son materiales de recicle”. Según contó, la estructura de una casa similar puede levantarse entre tres personas en una semana con una clavadora neumática y esos materiales.
La vivienda también fue pensada para aprovechar el clima. Samit explicó que la clave es conseguir que durante el invierno ingrese la mayor cantidad posible de sol y que durante el verano quede afuera. A eso suma una estufa chuncana, de ladrillo, que acumula el calor. En los días más fríos puede encenderla a la tarde con apenas dos cargas de leña y mantener la casa caliente hasta el día siguiente.
En el techo tiene además un termotanque solar. “Es la mejor inversión que podés hacer en Córdoba”, aseguró. Según explicó, tiene agua caliente durante prácticamente todo el año y solo necesita complementar el sistema algunos días de invierno.
El camino hasta esa casa comenzó mucho antes. Samit estudiaba Arquitectura en la UBA y trabajaba como albañil y pintor en Buenos Aires. Se levantaba temprano, viajaba en bicicleta y tren, trabajaba durante todo el día y después iba a la facultad. Le faltaban cinco materias para terminar la carrera cuando decidió abandonar todo.
El punto de quiebre llegó después de conocer el Delta de Tigre. Allí descubrió otra forma de vida y terminó viviendo durante tres años. En ese período comenzó a acercarse a la bioconstrucción y aprendió técnicas como la quincha. Más tarde, una propuesta para trabajar en Córdoba lo llevó a Calamuchita y finalmente a Traslasierra.
“Quería que la vida que yo quería, que yo me imaginaba, que yo sentía dentro mío, sea lo más parecida afuera que adentro”, contó. Hoy dice estar “refeliz” con la decisión. También es poeta y brigadista forestal comunitario. Tiene cuatro libros publicados y prepara el quinto. Su vida actual combina esas actividades con la construcción y el trabajo en comunidad.
Para Samit, el cambio no estuvo exento de temor. “No achicarse cuando hay miedo” fue uno de los recursos que encontró para avanzar. Y resumió su manera de tomar decisiones con una frase: “Tirarme a la pileta”. A veces, reconoció, confió en que estaba llena y otras veces no. “Me la di, pero te levantás y lo seguís intentando”, dijo.
Ahora sueña con seguir plantando, mejorar su casa y construir una cabaña para recibir amigos y familiares. Pero también insiste en algo que considera fundamental: no hacerlo solo. “Conseguirte una red de amigos, familia, de gente que te puede dar una mano”, completó.
Fuente: www.clarin.com



