Helena Rodero, farmacéutica: “Aplicar el acondicionador en seco antes del champú, de medios a puntas, es recomendable para los cabellos delicados y sin brillo”


Lavarse el pelo parece una de las rutinas más sencillas del día a día, pero la forma en que se aplican los productos puede marcar una diferencia importante en el estado del cabello. Según la farmacéutica y especialista en el cuidado de la piel y el cabello Helena Rodero, uno de los cambios que pueden beneficiar especialmente a las melenas frágiles y sin brillo consiste en utilizar el acondicionador antes del champú.
La técnica, conocida como prelavado, consiste en aplicar el acondicionador directamente sobre el cabello seco antes de entrar en la ducha. Rodero recomienda distribuirlo únicamente desde la mitad del cabello hasta las puntas, las zonas que suelen estar más expuestas a la sequedad y al desgaste.
“Para el pelo que se rompe y no tiene brillo, una recomendación es aplicar acondicionador en seco de medios a puntas, es lo que se conoce como prelavado”, explica la especialista.
Antes de mojar el cabello, Rodero propone comenzar con un buen cepillado para desenredarlo. Después, se aplica el acondicionador en seco de medios a puntas y se deja actuar mientras se continúa con la rutina habitual de ducha.
Una vez mojado el cabello, el siguiente paso consiste en aplicar el champú exclusivamente en el cuero cabelludo. La experta recomienda evitar extenderlo por toda la longitud del pelo, ya que el objetivo principal del champú es eliminar la grasa y la suciedad acumuladas en la raíz.
Después de aclarar el champú, se vuelve a utilizar acondicionador, esta vez de la manera habitual y nuevamente concentrado en medios y puntas.
La recomendación parte de una idea sencilla: la raíz y las puntas no tienen las mismas necesidades. Mientras el cuero cabelludo es la zona donde se acumula la grasa y necesita una limpieza más profunda, las puntas suelen ser más secas y frágiles.
Al limitar el champú al cuero cabelludo, se puede limpiar la zona que realmente necesita eliminar la grasa sin someter innecesariamente las partes más secas del cabello a la acción limpiadora del producto.
El acondicionador, en cambio, se reserva para los largos y las puntas, donde ayuda a mantener la fibra capilar en mejores condiciones y facilita el desenredado.
Rodero también aconseja prestar atención a la forma de manipular el cabello durante el lavado. En lugar de retorcer toda la melena para extender el champú, recomienda concentrar el producto en el cuero cabelludo y aplicarlo siguiendo una misma dirección.
Además, desaconseja los populares cepillos de silicona que se utilizan durante el lavado, ya que, según explica, pueden favorecer la rotura del cabello. Su propuesta comienza antes incluso de entrar en la ducha: cepillar la melena con cuidado y proteger los medios y las puntas con acondicionador mediante la técnica del prelavado.
En definitiva, cambiar el orden de los productos puede convertirse en un pequeño gesto dentro de la rutina capilar. Para quienes tienen el cabello especialmente frágil, seco o sin brillo, la propuesta de Rodero consiste en proteger primero los largos y las puntas y concentrar después la limpieza en el cuero cabelludo.
Fuente: www.clarin.com



