Thomas, un gato persa de tres años encontrado en la calle, pasó de ser un gato doméstico a un vagabundo: “Ya no estaba de moda”, y ahora le buscan un hogar en Como


La historia de Thomas refleja una realidad que organizaciones de protección animal denuncian desde hace años, el abandono de mascotas compradas por moda o como regalos que, con el tiempo, dejan de ser deseadas. Este gato persa de apenas tres años fue encontrado vagando por las calles de la provincia italiana de Como en un estado de salud tan delicado que los veterinarios no pudieron salvar uno de sus ojos.

Quienes participaron en su rescate creen que Thomas había vivido siempre dentro de una casa y que, por alguna razón, terminó solo en la calle. Su aspecto y su comportamiento apuntaban a un animal acostumbrado al contacto con las personas, incapaz de adaptarse a una vida como vagabundo.

“Hola, busco una familia realmente especial para él”, comienza el mensaje publicado por los voluntarios que lo atendieron durante meses tras encontrarlo poco después de Navidad.

Cuando Thomas apareció, estaba sucio, muy debilitado y sufría graves problemas de salud derivados del abandono.

“Solo tiene tres años”, explica Elena, una de las voluntarias que participó en su recuperación, “y todo indicaba que era un gato acostumbrado a vivir en interiores, que de alguna manera terminó separado de las personas que debían protegerlo. Su estado era tan grave que no fue posible salvarle el ojo izquierdo”.

Para quienes siguieron de cerca su recuperación, el caso de Thomas es un ejemplo de un problema que se repite con demasiada frecuencia.

A menudo, los gatos supuestamente de raza pura se compran por motivos de moda o incluso se regalan en Navidad y luego se abandonan, como si fueran objetos“.

Aunque nadie sabe exactamente qué ocurrió con Thomas antes de aparecer en la calle, los voluntarios sospechan que pudo haber sido víctima de esa misma lógica: un animal adquirido por su aspecto y posteriormente descartado.

Tras el rescate comenzó un largo tratamiento veterinario. Durante semanas recibió atención médica y cuidados constantes para recuperarse del grave deterioro físico con el que había llegado.

Con el paso de los meses recuperó el peso, la vitalidad y la tranquilidad. A pesar de todo lo vivido, quienes conviven con él destacan que nunca perdió su carácter afectuoso.

Lo describen como un gato extremadamente tranquilo, muy cariñoso con las personas y poco dado a los juegos frenéticos. Prefiere los ambientes silenciosos, los mimos y disponer de un espacio propio donde descansar.

También ha demostrado convivir sin problemas con otros gatos, con los que mantiene una actitud calmada y nada agresiva. Las primeras pruebas realizadas con perros también han resultado positivas, ya que no mostró señales de miedo ni de agresividad, incluso frente a ejemplares de gran tamaño.

La historia de Thomas volvió a poner sobre la mesa el problema del abandono de animales domésticos, especialmente aquellos de razas muy demandadas que, tras perder su atractivo inicial, terminan siendo descartados.

En su caso, el abandono tuvo consecuencias permanentes: perdió un ojo y necesitó meses de recuperación para volver a llevar una vida normal.

Hoy, Thomas se ha convertido en un símbolo del trabajo que realizan los voluntarios dedicados al rescate y rehabilitación de animales abandonados y en un recordatorio de que una mascota no es un objeto de moda, sino un ser vivo que requiere cuidados y compromiso durante toda su vida.

Fuente: www.clarin.com

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