Vendieron todo y abandonaron la ciudad para construir una casa sustentable en el campo con paneles SIP y alimentada por energía solar


La búsqueda de una vida más tranquila llevó a Amanda y Corey Perris a tomar una decisión que transformó por completo su rutina. Vendieron su casa en la ciudad de Perth, Australia, y se mudaron a una finca de 40 hectáreas en York, donde comenzaron desde cero la construcción de un hogar sustentable alimentado exclusivamente con energía solar.

Su objetivo era dejar atrás el ritmo acelerado de la ciudad y alcanzar una mayor independencia. Para conseguirlo, diseñaron una vivienda completamente desconectada de la red eléctrica, pensada para reducir el consumo energético y aprovechar al máximo los recursos naturales disponibles.

Con el paso del tiempo, el proyecto dejó de ser solo una mudanza para convertirse en un nuevo estilo de vida. Además de compartir el proceso de construcción y los aprendizajes a través de internet, la pareja continuó desarrollando un sistema cada vez más autosuficiente en su propiedad.

La vivienda comenzó a levantarse sobre un terreno prácticamente vacío, donde inicialmente solo había un contenedor marítimo.

Para acelerar la obra, eligieron construir con paneles estructurales aislados, conocidos como paneles SIP, un sistema prefabricado que permitió ensamblar la estructura en pocas semanas.

Según explicó Amanda, esta tecnología fue clave para concretar el proyecto. La rapidez de ejecución, el uso de materiales sostenibles y las ventajas económicas fueron algunos de los factores que inclinaron la balanza a favor de este sistema constructivo.

La casa finalmente quedó terminada en 2021 y, desde entonces, la familia asegura haber reducido significativamente sus costos energéticos.

El aislamiento térmico también desempeñó un papel fundamental. La vivienda debía soportar veranos con temperaturas superiores a los 40 grados e inviernos bajo cero, por lo que conservar una temperatura interior estable era una prioridad para garantizar su funcionamiento sin depender de la red eléctrica.

Más allá de la construcción, el proyecto incorporó diferentes soluciones orientadas a la autosuficiencia.

Para Amanda y Corey, el objetivo nunca fue solamente construir una casa distinta. La intención era desarrollar un modo de vida que les permitiera administrar sus propios recursos y depender cada vez menos de servicios externos.

La experiencia de la pareja muestra cómo una decisión personal terminó transformándose en un proyecto de largo plazo. El cambio no se limitó al lugar donde viven, sino que implicó replantear la forma de consumir energía, administrar el hogar y producir parte de sus propios alimentos.

Mientras continúan ampliando la finca y compartiendo los avances de su experiencia, Amanda resume el espíritu de aquella decisión con una frase que marcó el inicio del proyecto: querían dejar atrás una vida urbana acelerada y empezar de nuevo.

Esa búsqueda terminó dando forma a una vivienda sustentable diseñada para funcionar con energía solar, adaptarse a condiciones climáticas extremas y demostrar que es posible construir un hogar pensado para la autonomía.

Fuente: www.clarin.com

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