Tu celular puede estar en riesgo aunque funcione perfectamente: la señal que casi nadie nota


Que un celular siga encendiendo y funcionando con normalidad no significa que continúe siendo seguro. Aunque muchas personas utilizan sus dispositivos durante años, existe un momento en el que dejan de recibir actualizaciones de seguridad y pasan a ser mucho más vulnerables frente a virus, malware y ciberataques.
Este “vencimiento” no está relacionado con el estado físico del teléfono, sino con el soporte que ofrece el fabricante.
La forma más sencilla de comprobar si un teléfono continúa siendo seguro es revisar la fecha del último parche de seguridad.
Para hacerlo, solo hay que ingresar a Ajustes y verificar cuándo fue instalada la última actualización de seguridad.
Si el equipo lleva más de seis meses sin recibir actualizaciones, es una señal de que el fabricante podría haber finalizado el soporte para ese modelo. Si ya pasó más de un año, se recomienda dejar de utilizarlo para almacenar información sensible o realizar operaciones financieras.
La importancia de las actualizaciones de seguridad llevó a que la Unión Europea estableciera nuevas normas desde junio de 2025, obligando a los fabricantes a ofrecer soporte de software durante al menos cinco años después de retirar un modelo del mercado.
El objetivo es brindar mayor protección a los usuarios que utilizan sus teléfonos para operaciones bancarias, pagos digitales, compras por internet y otros servicios que manejan información confidencial.
Cuando un fabricante deja de enviar actualizaciones, las nuevas vulnerabilidades descubiertas por los especialistas en ciberseguridad permanecen sin corregirse.
Esto permite que ciberdelincuentes aprovechen esas fallas para intentar acceder a datos personales, contraseñas, aplicaciones bancarias o información privada almacenada en el dispositivo.
En algunos celulares, los modelos ofrecen hasta siete años de actualizaciones de seguridad, mientras que muchos equipos de gama media o antiguos dejan de recibir soporte mucho antes.
Otro aspecto importante es el estado de la batería. Después de unos tres años de uso o unos 800 ciclos de carga, la capacidad suele reducirse por debajo del 80%.
Si el teléfono comienza a apagarse solo, se sobrecalienta con frecuencia o la batería se hincha, es recomendable reemplazarla cuanto antes o evaluar el cambio del dispositivo, ya que incluso puede representar un riesgo para la seguridad.
Fuente: www.clarin.com



