Sebastian De Caro:“El género universaliza: una historia local puede hablarle a cualquiera”


La noticia sorprendió incluso dentro del circuito del cine de género. Sebastián De Caro será el director del spin-off argentino de Jimmy & Stiggs, la película de culto creada por Joe Begos que se convirtió en uno de los títulos más comentados del terror independiente estadounidense. El proyecto trasladará la invasión extraterrestre a la Argentina, pero conservará el espíritu de la obra original. Begos será productor junto con Eli Roth y acompañará el desarrollo creativo. Fan declarado del realizador estadounidense, De Caro entiende el proyecto como algo más que una adaptación. De Caro: “Lo primero que hay que decir es que Jimmy & Stiggs cuenta una historia muy tradicional y muy simple. Cuando uno ve la película de Joe Begos entiende que trabaja sobre algo tan clásico y tan atávico como una invasión alienígena que irrumpe una noche cualquiera en la vida de una persona cualquiera. Eso la vuelve universal y, al mismo tiempo, ofrece un terreno muy fértil para imaginar variantes que le den la personalidad natural del lugar donde transcurre, en este caso la Argentina”. Y suma: “Es como un estándar de jazz. Son relatos que admiten infinitas versiones. Pienso en el ‘¿Quién anda ahí?’, el cuento que terminó inspirando El enigma de otro mundo y después La cosa, de Carpenter. Son estructuras inmortales. Quizá de las más antiguas que tiene el fantástico: un día cualquiera, a una persona cualquiera, le sucede algo extraordinario”.
—El terror argentino atraviesa uno de sus momentos más fértiles y reconocidos internacionalmente.
—Creo que el terror vive una época de oro en todo el mundo. Es un fenómeno post superheroico y también post pandémico. Hay una saturación de determinadas fórmulas y el terror encontró un espacio muy fuerte, también porque permite producir películas con presupuestos relativamente contenidos y, aún así, obtener una gran rentabilidad. Películas como Obsesión o Backrooms demuestran que no hacen falta grandes estrellas para conectar con el público. Se generó una tormenta perfecta, pero virtuosa. En la Argentina, además, tenemos una ventaja: estamos acostumbrados a hacer mucho con muy poco. Eso atraviesa tanto a las producciones grandes como a las independientes. Me tocó trabajar en rodajes de escalas muy distintas y en todos corrimos contra el reloj y cuidamos cada peso. Esa experiencia termina siendo una fortaleza. Y respecto de las posibilidades expresivas, el género universaliza. Muchas veces el público descubrió cinematografías de otros países gracias al terror, la ciencia ficción o el policial. Son puentes que funcionan en cualquier parte del mundo.
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—La película original utiliza la invasión alienígena como motor narrativo. En tu versión, ¿qué aspectos de la realidad argentina te interesa que se filtren en esa historia?
—En la Argentina tenemos una relación muy particular con los géneros. No hablo de los grupos que siempre los defendieron, sino del lugar que ocupan dentro de la cultura más masiva. Resulta curioso porque Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo marcaron un camino enorme, pero aun así siempre costó consolidar un cine fantástico de alcance popular. No tenemos un equivalente local de El exorcista. Lo más parecido ocurrió hace unos años con Cuando acecha la maldad, que consiguió salir del círculo específico del terror y convocar a espectadores que jamás habían visto una película argentina del género. Ahí aparece otra vez la fuerza del fantástico. El género universaliza y permite expresar ideas que trascienden cualquier frontera cultural.
—Venís de la comedia y del humor. ¿Qué herramientas de ese recorrido pueden servirte ahora para construir suspenso, miedo o tensión?
—Lo primero es que Jimmy & Stiggs ya combina terror, ciencia ficción y humor. Esa mezcla me encanta. Si pienso en el tono que me interesa, aparecen películas como Del crepúsculo al amanecer, Evil Dead o Drag Me to Hell. Son obras donde el humor ocupa un lugar muy importante sin convertir al terror en una parodia. El vínculo entre ambos géneros existe desde hace muchísimo tiempo. Ya estaba en Abbott y Costello y también en muchos de los grandes directores de terror, que siempre tuvieron un sentido del humor muy particular. Pienso en Álex de la Iglesia, por ejemplo. Son mecanismos muy parecidos. Los dos trabajan sobre la sorpresa, el ritmo y una respuesta inmediata del espectador. Por eso siempre me interesó esa combinación y siento que esta película me permite explorarla con mucha libertad.
—¿Qué posibilidades te ofrece el género que quizá no encontrabas en otros registros?
—Creo que pasa algo muy parecido con la comedia. Son dos géneros que parten de una toma de posición muy clara. ¿Qué te hace reír? ¿Qué te da miedo? Las respuestas dicen mucho de una sociedad y también de cada persona. Cuando uno pone eso en juego, inevitablemente aparece una mirada sobre el mundo. Para que una película funcione tienen que importarte los personajes, y para que te importen necesitás darles una identidad, una forma de pensar, un conflicto. Eso hace que las ideas entren en tensión, ya sea de una manera muy explícita o mucho más oblicua. No hay salida posible: siempre hay una visión del mundo detrás de una película de terror y también detrás de una comedia. Son dos géneros que funcionan a partir del choque entre fuerzas opuestas y producen una reacción inmediata en el espectador. El miedo y la risa nacen de ese mismo mecanismo.
—La película de Joe Begos tiene una identidad visual muy marcada, con efectos prácticos y una estética artesanal. ¿Ya imaginás cuál será la búsqueda visual de esta versión argentina?
—Begos tiene una identidad visual que me fascina. Tengo que reconocer que este proyecto es un sueño por muchos motivos, pero uno de los principales es que soy un admirador de su obra desde hace muchos años. Su impronta visual me interesa muchísimo y quiero que exista una continuidad. Al mismo tiempo queremos hacer un aporte propio, pero siempre entendiendo que esta película pertenece al universo de Jimmy & Stiggs. Después de todo el trabajo que llevó conseguir la confianza para desarrollar este proyecto, no tendría ningún sentido desentendernos de la película original. Mi objetivo es que las dos puedan dialogar entre sí. Que alguien las vea una al lado de la otra y reconozca una continuidad estética, aunque nuestra versión tenga personalidad propia, otro idioma y otra cultura. Quiero que el espectador sienta que realmente está viendo una historia que sucede dentro de ese mismo universo.
Eso es justamente lo que más me entusiasma. Amo el terror, la ciencia ficción, los efectos especiales y el cine de género. Además, vengo de experiencias muy distintas. Acabo de terminar una película completamente personal como Claudia y dirigí Matrimillas, que fue un proyecto escrito por otra persona. Ahora aparece un desafío completamente distinto: expandir el universo creado por otro director y hacerlo desde otro país.
—¿Qué es lo que más te entusiasma de este proyecto?
—En este momento estoy trabajando para que la película pertenezca realmente a ese universo. Jimmy & Stiggs está literalmente en mi mesa de luz. Pienso todos los días en esa película. Ya la vi varias veces, pero ahora la observo desde otro lugar, tratando de entender cada decisión para encontrar la manera de expandir ese mundo sin traicionarlo. Y, por supuesto, tener cerca a Joe Begos y a Eli Roth es un privilegio. Poder mostrarles versiones del guion, escuchar observaciones, recibir sugerencias sobre los cortes de la película o discutir ideas con ellos es un lujo. Son cineastas que admiro profundamente y contar con ese respaldo convierte este proyecto en el desafío creativo más grande de mi carrera.
Fuente: www.perfil.com



