Cómo limpiar la freidora de aire sin dañarla: los errores más comunes y el paso a paso


La freidora de aire se convirtió en uno de los electrodomésticos más utilizados en los hogares gracias a su practicidad y a la posibilidad de cocinar con menos aceite. Sin embargo, para que funcione correctamente y conserve su vida útil, es fundamental realizar una limpieza adecuada después de su uso.
La acumulación excesiva de grasa y restos de comida no solo puede alterar el sabor de las preparaciones, sino también provocar humo, malos olores y un desgaste prematuro del electrodoméstico.
Uno de los consejos más repetidos en redes sociales consiste en llenar la cesta con agua y jabón y encender la freidora para que el vapor afloje la suciedad.
Sin embargo, fabricantes como Bosch y Philips desaconsejan esta práctica.
El motivo es que el vapor puede ascender a los circuitos internos del electrodoméstico y afectar componentes eléctricos sensibles, aumentando el riesgo de averías o daños permanentes en el motor.
Antes de comenzar cualquier tarea de limpieza, lo primero es desenchufar la freidora y esperar a que se enfríe por completo.
Una vez fría, se recomienda retirar la cesta y la rejilla y dejarlas en remojo con agua tibia y unas gotas de detergente para platos durante unos 15 a 30 minutos.
Este paso permite ablandar la grasa adherida sin necesidad de raspar.
Luego, la limpieza debe realizarse con:
Es recomendable evitar por completo las esponjas metálicas o abrasivas, ya que pueden rayar el revestimiento antiadherente y hacer que los alimentos comiencen a pegarse.
Cuando la suciedad no sale con detergente, el bicarbonato de sodio puede convertirse en un gran aliado.
La recomendación es preparar una pasta mezclando tres partes de bicarbonato con una parte de agua.
Luego se aplica sobre las zonas más afectadas y se frota suavemente con una esponja blanda o un cepillo de dientes blando, con cerdas delicadas.
Después, basta con retirar los restos utilizando un paño húmedo.
Una vez finalizada la limpieza, todas las piezas deben secarse completamente antes de volver a colocarlas.
La humedad residual puede favorecer malos olores, acumulación de moho y problemas en los componentes eléctricos.
Incluso se recomienda encender la freidora vacía durante uno o dos minutos para eliminar cualquier resto de agua que haya quedado oculto.
Fuente: www.clarin.com



