Ojo, que no deja de ser Brasil :: Olé

Van debutando en el Mundial los candidatos de siempre: este sábado le tocó a Brasil, y la primera curiosidad es que, justamente, no lo mencionan esta vez como “candidato”. Hablan de Francia, España, Argentina, de lo fuertes que llegan Portugal, Inglaterra, Alemania… Pero ¡¡¡¿y Brasil?!!!
Y si Brasil es esta primera impresión que tuvimos, continuidad de lo que viene mostrando en la época contemporánea, ciertamente le va a costar sustentar una reposición en la categoría de candidato o favorito.
En relación con históricos equipos de la Canarinha, al que llamaban “el Scratch” desde el Mundial de Suecia 1958, por su impresionante constelación de figuras, este equipo tiene solo un fuoriclasse, Vinicius Junior.
Hay otro delantero de nivel, Raphinha, y uno en boxes, nuestro querido Neymar, que no sabemos si estará para jugar y cuándo.
Del medio para atrás tiene apenas tres jugadores de elite (Casemiro, Marquinhos y Alisson), todos ellos ya en curva descendente tras haber tocado años atrás sus puntos de máximo rendimiento.
Nada de esos históricos mediocampos que incluso en equipos no campeones resultaban inolvidables, capaces de emanar un fútbol embriagador: Falcao, Socrates, Zico, Toninho Cerezo, y siguen firmas. Nada de aquellos laterales como Carlos Alberto o Cafú por un costado, y Roberto Carlos o Marcelo por el otro.
No Rivaldo, no Bebeto, no Romario, no Gordo Ronaldo, no Dinho.
Eso sí: tacharlo después de este partido también es temerario. No deja de ser Brasil, uno de los escudos más portentosos del fútbol mundial; ni de tener a Carlo Ancelotti, uno de los técnicos que mejores rendimientos han logrado conseguir de sus jugadores.
Y se sacó de encima, sin perder, al rival más chivo del grupo, un Marruecos que sí hizo las cosas como para que lo veamos seriamente encaminado a seguir estando entre los mejores cuatro.
Fuente: www.ole.com.ar







