“Había tiburones”: las revelaciones de Patrik Grönqvist, uno de los rescatistas que recuperó los cuerpos de los buzos italianos en Maldivas

Patrik Gronqvist, de 54 años, es uno de los tres rescatistas expertos que se adentró en las profundidades de la cueva marina de Dhekunu Kandu, en las Maldivas, para recuperar los cuerpos de los buzos italianos que murieron tras una trágica inmersión. Por primera vez habló de la devastadora misión y contó detalles de la compleja extracción.

Bombero, espeleobuceador y buzo de rescate, brindó una entrevista al Corriere della Sera luego de recibir la Orden al Mérito de la República Italiana, otorgada por el presidente de Italia, Sergio Mattarella.

Gronqvist viajó a Roma para recibir el reconocimiento en nombre también de sus compañeros, Sami Paakkarinen y Jenni Westerlund. La condecoración reconoce su valiente operación de rescate y la recuperación de los cuerpos de los cinco italianos fallecidos.

“Me quedé asombrado, nos llamaron ‘héroes‘, pero solo somos buceadores, y antes que nosotros, un buzo de la Armada de Maldivas falleció intentando encontrar a las víctimas”, declaró al Corriere.

Patrik Gronqvist, experto en las profundidades. Foto: Facebook/patrik.gronqvist.7

Tras el hallazgo del cuerpo del capitán e instructor de buceo Gianluca Bendetti, de 44 años, todavía permanecían desaparecidos la bióloga marina Monica Montefalcone, su hija Giorgia Sommacal, y los también biólogos y ecólogos Muriel Oddenino y Federico Gualtieri, ex alumnos de Montefalcone.

Fue en ese contexto de incertidumbre donde el equipo finlandés ingresó a la cueva submarina Dhekunu Kandu, también llamada Dhekunu Kandu o Devana Kandu, y conocida como “cueva de los tiburones“.

Giorgia Sommacal y su madre, Monica Montefalcone. Foto: Captura de video CorriereTV

El encuentro cercano con un tiburón tigre: los detalles de la misión de alto riesgo para recuperar los cuerpos de los buzos italianos

La cueva submarina donde los hallaron forma parte de un complejo y peligroso sistema de cuevas submarinas en Alimatà, cerca del atolón maldivo de Vaavu, un punto de buceo solo para expertos certificados por las profundidades extremas.

En medio de las repercusiones mediáticas surgieron muchos interrogantes en torno al misterio y se deslizaron varias hipótesis para intentar explicar cómo cinco personas con experiencia en inmersiones y una trayectoria de investigaciones previas en entornos similares, fallecieron juntos 60 metros debajo de la superficie.

Uno de los factores que no había sido mencionado más que por el nombre de la cueva recae en la presencia de tiburones. Al ser consultado al respecto, Gronqvist reveló que vieron varios escualos en la cueva.

“Adentro había pequeños tiburones nodriza. Y el tercer día de la misión afuera también había un tiburón tigre. Durante la recuperación se acercó a un cuerpo que ya estaba enganchado a la línea de vida, parecía listo para atacar“, indicó.

“Mantuvimos la calma, nos movimos despacio. Fingimos no mirarlo y luego lo apartamos. Bajo el agua, la serenidad no es valentía: es experiencia”, aseguró.

Descendieron entre 55 y 65 metros de profundidad utilizando tecnología de buceo técnico, rebreathers -sistemas de respiración de circuito cerrado- y scooters subacuáticos. Repitieron la operación unas ocho veces entre los ingresos y egresos a la cueva.

Los cinco italianos murieron mientras buceaban en una cueva submarina en las Maldivas.

“Teníamos un mapa aproximado y el equipo adecuado. La primera inmersión fue para ver qué había dentro y lo único realmente importante era encontrarlos, así que procedimos paso a paso”, explicó.

“Empecé a temer que ya no estuvieran ahí, que tal vez hubieran escapado y el mar se los hubiera llevado; en ese caso habría sido casi imposible encontrarlos de nuevo”, confesó.

Revisaron el lado izquierdo y luego los pasadizos laterales. Cuando llegaron al final de la cueva y estaban listos para regresar, vieron una pequeña abertura lateral, paralela al túnel principal que conducía a la salida.

“Seguimos las huellas y finalmente los encontramos. Fue un alivio, pero también fue muy triste. Todo estaban en la misma zona, a pocos metros de distancia entre sí”, detalló.

Patrik Grönqvist: “Entrar en esa cueva con ese tipo de equipo fue una mala idea”

Paakkarinen fue el líder de la misión de recuperación de los cuerpos y definió la tragedia como un “trágico error humano a tan solo 15 minutos de la superficie”, aunque enfatizó que le corresponde a los investigadores determinar qué sucedió exactamente.

Al igual que su colega, Gronqvist remarcó que las víctimas no tenían el equipamiento adecuado para esas profundidades. “Yo no estaba allí con ellos y solo puedo especular: con ese tipo de equipo, entrar en esa cueva fue una mala idea”, manifestó.

“Quizás al girar para salir perdieron visibilidad, tal vez porque habían removido el fondo, y sin linternas adecuadas encontrar la salida es difícil”, comentó.

“Además no habían colocado una cuerda guía y esa es la regla número uno en el espeleobuceo”, indicó. El tiempo que estuvieron adentro es otro factor clave que puede haber atentado contra su supervivencia.

“Si hubieran permanecido diez minutos, habrían tenido buenas posibilidades. Pero si pasaron cuarenta minutos probablemente no, porque no habría habido suficiente gas y al salir habrían tenido que despresurizarse”, explicó.

Para bucear a más de 60 metros se necesitan gases de buceo, conocidos como “trimix”, una mezcla de oxígeno, nitrógeno y helio, que reduce el efecto de la narcosis a profundidad para mantenerse lúcido durante la inmersión.

Las fotos de la cueva de Maldivas donde fallecieron los cinco buzos italianos. Foto DAN Europe/Sami Paakkarinen

En base a su experiencia de más de 30 años en las profundidades los buzos finlandeses creen que los buzos italianos se perdieron dentro de la cueva, los engañó una ilusión óptica creada por una pared de arena y se quedaron sin aire mientras buscaban la salida.

“El buceo en cuevas es completamente diferente al buceo en aguas abiertas. Hay que estar entrenado, tener el equipo adecuado y seguir las reglas”, sentenció.

Durante la misión también recuperó todo el equipo de las víctimas: los tanques de oxígeno estándar para buceo recreativo de hasta 30 metros de profundidad y las cámaras GoPro que llevaron para registrar la experiencia.

Todo ese material audiovisual, junto con los informes de las autopsias, serán determinantes para la Fiscalía de Roma, que busca determinar responsabilidades bajo carátula de homicidio involuntario múltiple.

Fuente: www.clarin.com

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