Diferencias estratégicas con Brasil: Milei apostó por la alianza de seguridad de Kast y Trump y bajó el perfil de una cumbre en Asunción


Las diferencias políticas entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva comenzaron a proyectarse sobre uno de los espacios históricos de integración sudamericana: el Mercosur. Mientras Paraguay buscó mostrar una imagen de coordinación regional en materia de seguridad y justicia, la Argentina priorizó una cumbre paralela en Chile impulsada por el presidente José Antonio Kast y alineada con la estrategia hemisférica promovida por Donald Trump en el llamado Escudo de las Américas.
La señal quedó plasmada la semana pasada en dos reuniones que se desarrollaron casi en simultáneo y en dos capitales regionales. Y esta semana fue la comidilla diplomática por la falta de sintonía política. Argentina está presentando este miércoles su candidatura para adherirse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), según anunció el canciller Quirno.
Por un lado, Asunción fue sede de la LV Reunión de Ministros del Interior y Seguridad del Mercosur y Estados Asociados y de la LXIII Reunión de Ministros de Justicia. El encuentro fue organizado por Paraguay en el marco de la presidencia pro témpore del bloque y contó con la participación del presidente Santiago Peña, quien durante la apertura dejó una definición cargada de simbolismo político: “Sin Mercosur seguro no habrá futuro para nuestros ciudadanos”.
Sin embargo, la Argentina optó por una representación de bajo perfil político. Ni la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, ni el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, encabezaron la delegación nacional, que con el resto de los países estuvo representado al máximo nivel. En representación del Gobierno participaron Jimena Belén Capece, subsecretaria de Acceso a la Justicia, y Cornelia Schmidt-Liermann, directora nacional de Cooperación Internacional del Ministerio de Seguridad.
También asistieron los jefes de las cinco fuerzas federales argentinas. Entre ellos estuvo el director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Carlos Tonelli, quien mantuvo reuniones bilaterales con autoridades paraguayas para avanzar en mecanismos de cooperación, intercambio de información y fortalecimiento operativo frente al crimen organizado transnacional.
Fuentes vinculadas al encuentro señalaron además la ausencia de acompañamiento institucional de la Embajada argentina en Paraguay, que conduce el embajador Guillermo Nielsen. El dato llamó la atención entre participantes de la reunión y en Buenos Aires afirmaron que fue un pedido del Gobierno.
Mientras tanto, a más de 1.500 kilómetros de distancia, el canciller Pablo Quirno y la ministra Monteoliva participaban en Santiago de Chile de la firma del Compromiso Regional de Santiago contra la Delincuencia Organizada Transnacional junto a Chile, Perú, Ecuador y Bolivia.
La reunión fue convocada por Kast y quedó asociada al denominado Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Trump para coordinar acciones regionales contra el narcotráfico, el crimen organizado y la migración ilegal. El acuerdo prevé coordinación fronteriza, intercambio de inteligencia, cooperación institucional, seguimiento de flujos financieros ilícitos y la creación de grupos de trabajo permanentes para desarrollar acciones conjuntas.
La decisión argentina adquiere una dimensión política adicional porque Brasil quedó fuera de ese esquema de cooperación. Medios brasileños destacaron la ausencia de Brasil en el acuerdo firmado en Santiago y lo interpretaron como una muestra más de la creciente fragmentación regional en torno a las nuevas alianzas impulsadas por gobiernos de centroderecha y derecha del continente. Además, Trump acaba de calificar como grupos terroristas a los narcotraficantes de Comando Vermelho (CV) y el Primeiro Comando da Capital (PCC), estrategia a la que se opone el presidente de Brasil.
Detrás de estas diferencias aparece también la visión estratégica de Trump respecto de la integración regional. A diferencia de otros gobiernos estadounidenses que vieron en los bloques comerciales una herramienta para estructurar relaciones económicas, el mandatario republicano ha privilegiado históricamente las negociaciones bilaterales con cada país. Su administración considera que los acuerdos directos ofrecen mayor margen de negociación que los compromisos asumidos por bloques regionales.
Esa lógica explica en parte la escasa relevancia que el Mercosur tiene dentro de la arquitectura política impulsada por Washington. Trump ha privilegiado acuerdos específicos con gobiernos aliados antes que mecanismos multilaterales de integración regional. A ello se suman sus políticas arancelarias y proteccionistas, que en distintos momentos generaron tensiones comerciales con países de América Latina y alentaron a varias economías de la región a diversificar mercados y buscar acuerdos alternativos.
En ese contexto, la apuesta de Milei por el foro de seguridad impulsado por Kast y respaldado por Estados Unidos fue leída por observadores regionales como algo más que una decisión de agenda. Para varios gobiernos sudamericanos constituyó una señal política sobre cuáles son hoy las prioridades estratégicas de la Casa Rosada.
Fuente: www.clarin.com



