Otro round por las obras del hotelero en una colectora: Vialidad Nacional enumeró las irregularidades y el intendente local defendió al empresario

Tras el estallido de la polémica con el dueño de un hotel que hizo arreglos por iniciativa propia en la colectora de la autovía Rosario-Córdoba, Vialidad Nacional detalló una serie de irregularidades en la construcción de ese complejo y advirtió sobre el “peligro” de los accesos improvisados. Quien se metió ahora en la polémica es el intendente de Funes, que defendió al hotelero: “Es un empresario que puso plata para arreglar algo que tendría que hacer el Estado nacional”.

El litigio se hizo público semanas atrás, cuando Néstor Rozín, dueño del Hotel Sol de Funes, decidió rellenar de ripio uno de los accesos de su establecimiento que empalma con la autovía Rosario-Córdoba. “Padecíamos los problemas del camino de tierra. Tuvimos un par de eventos con cantidad de gente y el acceso ya no aguantaba más. Veníamos pidiendo a Vialidad Nacional y a la empresa contratista que cobra el peaje de la autopista que lo repara”, contó por entonces Rozín.

Ante la falta de respuestas, añadió cómo se desarrolló su improvisado plan: “Conseguimos una gente que estaba trabajando en un supermercado cercano con máquinas, piedras para tapar los pozos, y lo reparamos”.

La polémica estalló porque Vialidad Nacional le envió una carta documento para exigirle al gerente del hotel remover la obra en un plazo de diez días hábiles, porque más allá de haber solicitado autorización para los trabajos no esperó la aprobación definitiva del trámite correspondiente.

A través de un comunicado, desde ese organismo estatal dieron detalles de las irregularidades y negaron que -como dijo el empresario- hayan pedido “demoler” las obras.

“Durante las inspecciones realizadas se comprobó que las obras sobre la colectora ya estaban ejecutadas, incluyendo accesos y modificaciones sobre cunetas, en virtud de ello, se solicitaron informes técnicos sobre qué trabajos se habían realizado y de qué manera, entre otros detalles. En ningún momento se dispuso la demolición de las obras ejecutadas sobre la colectora”, apuntaron.

Así es el camino de ripio sobre la colectora que Rozín mando rellenar de ripio y que Vialidad señaló como no autorizado.

“Se detectaron conexiones ilegales directas entre la autopista y la colectora, situación que representa un grave riesgo para la vida de los usuarios. Las mismas permiten maniobras de ingreso y egreso de vehículos desde una vía de circulación rápida hacia la colectora sin carriles de aceleración ni desaceleración, sin canalización adecuada, sin distancias de visibilidad seguras y sin señalización preventiva. Este tipo de movimientos improvisados obliga a realizar maniobras bruscas e inesperadas”, añade el comunicado.

Pero en esas inspecciones encontraron otros puntos flacos en las obras del hotel. En particular, señalaron “la existencia de un portón de acceso cuya circulación se encuentra interferida por una columna de tendido eléctrico, de media tensión”. Aseguran que la situación “representa un gravísimo problema adicional de seguridad, ya que los vehículos que ingresan y egresan del establecimiento deben realizar maniobras peligrosas en un espacio reducido”.

También mencionaron problemas con el escurrimiento del agua de lluvia sobre la colectora intervenida, que deteriora “rápidamente las mejoras ejecutadas” y genera “además condiciones potencialmente peligrosas para la circulación”.

Qué reclama Vialidad y por qué apuntan al municipio

Desde Vialidad explicaron que, antes de la intimación, hubo tres comunicaciones administrativas para que el empresario informara el estado de la obra y el plan de trabajo. Pero, subrayaron, nunca obtuvieron respuesta. Así, le explicaron desde ese organismo a Clarín, no existió una etapa de negociación con la concesionaria de la autopista y el municipio para evitar el conflicto.

En su comunicado oficial, Vialidad reiteró que pidió la “regularización administrativa y técnica” de las obras. También remarcó que exigió “la corrección inmediata de las reformas ilegales y altamente peligrosas que atentan contra la seguridad de los usuarios y que van en contra del lógico y adecuado funcionamiento de la infraestructura vial nacional”.

La columna de tendido eléctrico que Vialidad en el acceso al hotel objetó.

Fuentes del organismo también le advirtieron a este diario que el hotel se levantó en una zona aislada, donde solamente hay un barrio cerrado (Kentucky, que hace tiempo coqueteó con un proyecto de independización del municipio).

En ese sentido, se preguntaron si, antes de autorizar la construcción del complejo, la Municipalidad de Funes comprobó que existieran accesos adecuados para la envergadura del proyecto hotelero, una condición que, aclararon, debía ser preexistente.

Además, deslizaron que las actividades que se organizan en el hotel -como convenciones con camiones y vehículos pesados, describieron las fuentes- ya deterioraron las mejoras que Rozín emprendió por cuenta propia.

Además del empresario y de Vialidad, también el intendente de Funes se metió en la polémica en las últimas hroas. Roly Santacroce, de pasado en Provincias Unidas y ahora de acercamiento al peronismo provincial, dejó sentada su posición. “Es de público conocimiento cómo están todas las rutas nacionales. Pueden ir a ver cualquier ruta nacional, cualquier colectora nacional, en las condiciones que se encuentra”, criticó frontalmente al Gobierno de Milei.

“Rozín tomó la decisión de llevar una motoniveladora y emparejar un poco hasta su hotel, que me pareció perfecto. Irónico es lo de Vialidad, al mandarle una carta documento a un empresario que puso plata de su propio bolsillo para arreglar algo que tendría que hacer el Estado nacional”, redobló Santacroce.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior