Después de 150 años resuelven el misterio del “barco fantasma” Mary Celeste


El Mary Celeste es el barco fantasma más famoso de la historia.

Fue un bergantín estadounidense que apareció abandonado y a la deriva en el océano Atlántico el 4 de diciembre de 1872, a cientos de kilómetros de las Azores, sin rastro de su tripulación ni de su bote salvavidas.

El barco fue encontrado por la tripulación de otra embarcación, el Dei Gratia. Al abordarlo, descubrieron que el buque estaba en perfectas condiciones de navegabilidad, dice el Smithsonian Magazine.

La inmensa mayoría de su cargamento (más de 1.700 barriles de alcohol) y sus provisiones de comida estaban intactos. Pero el capitán Benjamin Briggs, su esposa, su hija de dos años y los siete miembros de la tripulación habían desaparecido.

No había señales de lucha, combate, piratería o tormentas catastróficas. Las teorías hablaron de piratería, desastres naturales, enfermedades e incluso un ataque sobrenatural. Nunca se conoció la verdad. Hasta ahora.

Los químicos Jack Rowbotham y Frank Mair, de la Universidad de Manchester, demostraron su teoría utilizando una maqueta del barco durante un documental del Canal 5 de Inglaterra, presentando lo que consideran “un argumento muy convincente sobre lo que pudo haber sucedido”.

owbotham declaró: “El Mary Celeste era un buque mercante que navegaba de Nueva York a Génova, Italia, y transportaba un cargamento de etanol industrial. Alrededor de 1700 barriles de etanol, que los viticultores solían usar para fortificar los vinos”

Rowbotham explica que una chispa (provocada quizás por una brasa suelta, una pipa humeante o el roce de algún metal) podría haber desencadenado una explosión rápida, informa Daily Star.

Tal suceso podría haber provocado que la tripulación huyera del barco aterrorizada o incluso que se arrojaran por la borda, dejando el barco abandonado.

Una investigación reveló que nueve de los barriles estaban vacíos, probablemente debido a que la madera más porosa de los barriles permitió que el etanol se filtrara. Los cuadernos de bitácora de la tripulación también mostraron que el barco navegó en condiciones climáticas adversas durante su viaje, lo que obligó a la tripulación a cerrar herméticamente las escotillas, atrapando inadvertidamente los vapores de etanol.

Al entrar el barco en aguas más cálidas, los vapores de etanol podrían haberse calentado por encima del punto de inflamación del etanol, que es de 13 °C. Utilizando una maqueta a escala 1:18 del barco, los investigadores demostraron que una explosión de vapores de etanol podría no haber dejado rastro alguno en el Mary Celeste, indica Daily Star.

Para poner a prueba esta idea, la pareja roció inicialmente etanol frío en la bodega del modelo, manteniendo el ambiente a temperaturas similares a las que existían cuando el barco zarpó por primera vez de Nueva York en el invierno de 1872. Un cable eléctrico generó una chispa dentro de la bodega, pero no hubo explosión.

Repetir el experimento a temperaturas más cálidas dio lugar a un escenario diferente. Para ello, primero calentaron el etanol en un baño de agua y luego utilizaron calentadores de gas para calentar el modelo, recreando así el clima cálido de las Azores.

Al rociar el etanol caliente en la bodega e incendiar la mezcla, se produjo una rápida explosión que hizo que la escotilla de la bodega, que estaba mal colocada, saliera disparada por la habitación y la cubierta del barco se deformara. Tampoco se observaron signos de quemaduras ni carbonización en la maqueta de madera, dice Daily Star.

“Cuando tienes la tripulación de un barco que probablemente no tenga un nivel educativo tan alto, la idea de que, en la oscuridad, de repente veas un destello azul y calor, y todas las puertas se abran, es aterradora”, dijo Andrea Sella del University College de Londres.

Rowbotham añadió: “No sabemos con exactitud qué ocurrió después de la explosión, pero estamos bastante convencidos de que la combinación de factores que confluyen presenta un caso muy convincente”.

Fuente: www.clarin.com

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