Pere Ginés, hepatólogo: “La enfermedad hepática se desarrolla muy lentamente, incluso durante 25 ó 30 años”


Las enfermedades hepáticas representan un desafío creciente para la medicina, en gran parte porque pueden avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes. Esto hace que muchas personas convivan con afecciones sin diagnóstico, lo que retrasa la detección y complica las posibilidades de tratamiento en etapas más avanzadas.
Uno de los datos más relevantes surge del Proyecto LiverScreen, el mayor estudio europeo sobre enfermedades del hígado, que detectó que una de cada sesenta personas tiene fibrosis hepática sin saberlo. Este hallazgo pone en evidencia la magnitud del problema y la necesidad de mejorar los controles.
La dificultad para detectar estas patologías radica en que los síntomas suelen aparecer cuando el daño ya está avanzado, lo que reduce las posibilidades de intervención temprana y obliga a tratamientos más complejos.
En este contexto, los especialistas insisten en la necesidad de cambiar el enfoque hacia una detección más precoz que permita actuar antes de que la enfermedad progrese.
El hepatólogo Pere Ginés, consultor senior en Hepatología del Hospical Clínic de Barcelona, advierte que uno de los principales problemas de estas enfermedades es su desarrollo progresivo y silencioso a lo largo del tiempo, lo que dificulta su identificación en etapas iniciales.
“La enfermedad hepática se desarrolla muy lentamente, incluso durante 25 o 30 años. El paciente no irá al médico porque no tiene síntomas y los análisis habituales muchas veces tampoco la detectan”, explica el especialista.
Este comportamiento hace que muchas personas lleguen al diagnóstico cuando la enfermedad ya generó daños importantes en el hígado, lo que limita las opciones terapéuticas disponibles.
La detección temprana permite intervenir antes de que la enfermedad avance hacia cuadros más graves, como la cirrosis o el cáncer hepático, que suelen implicar tratamientos más complejos y un mayor riesgo para la salud.
Según los especialistas, identificar a los pacientes en etapas iniciales no solo mejora el pronóstico, sino que también reduce la necesidad de hospitalizaciones y procedimientos más invasivos.
Este enfoque preventivo busca anticiparse a la evolución de la enfermedad y evitar que se manifieste en su forma más avanzada.
El estudio también muestra que la fibrosis hepática es más frecuente en personas con ciertas condiciones de salud, como hipertensión, obesidad o diabetes, que se han vuelto cada vez más comunes en la población.
Estos factores aumentan el riesgo de desarrollar enfermedad hepática sin síntomas, lo que refuerza la necesidad de realizar controles periódicos incluso en ausencia de signos evidentes. En muchos casos, el problema avanza sin que el paciente tenga conciencia de su estado.
A diferencia de otros órganos, como el corazón, el hígado no suele formar parte de los controles médicos rutinarios, lo que contribuye a que muchas enfermedades pasen desapercibidas durante años.
Por eso, los especialistas plantean la importancia de incorporar estudios específicos en chequeos médicos habituales, especialmente en personas mayores de 40 años o con factores de riesgo. Este cambio permitiría mejorar la detección y reducir el impacto de estas patologías en la salud pública.
En este escenario, la prevención y el diagnóstico temprano aparecen como las herramientas más efectivas para reducir las consecuencias de estas enfermedades.
Fuente: www.clarin.com



