Robert McDonald, científico: “Hay billones de árboles creciendo en el mundo, pero no donde más se necesitan”

Las extraordinarias capacidades de los árboles para contribuir al medioambiente han sido objeto de estudio científico durante décadas. Sus dones naturales para bajar las temperaturas en el entorno donde estén plantados se traducen en beneficios comprobados para la salud de la población a nivel mundial, pero un nuevo estudio indica que la distribución geográfica es desigual.
Robert McDonald, ecólogo y urbanista es el científico principal de soluciones basadas en la naturales en la organización internacional sin fines de lucro The Nature Conservancy (TNC).
Además es el autor principal de la investigación publicada el miércoles en la revista Nature, centrada en la cobertura arbórea en 8.919 grandes ciudades y el impacto real que tienen en la disminución del calentamiento urbano.
La capacidad de los árboles de refrescar su entorno
Los árboles refrescan su entorno de tres maneras principales: crean sombra; liberan vapor de agua desde sus hojas, que absorbe el calor al evaporarse, de forma muy similar al sudor humano; y modifican el flujo de aire.
El investigador indica que los árboles contrarrestan casi la mitad del calentamiento urbano, provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades del mundo, pero no están aportando suficiente enfriamiento en las zonas urbanas más calurosas y de bajos recursos, que es donde más se necesita a medida que la temperatura del planeta se eleva.
Robert McDonald es el director regional de la ONG The Nature Conservancy. Foto: LinkedInEn el artículo científico se menciona que el calor y las altas temperaturas del aire (TA) representan una amenaza para la salud pública, ya que causan la muerte de 356.000 personas en el mundo cada año.
Esa cifra se remonta a registros de 2019, con los impactos más intensos en el sur y sureste de Asia, África y Oriente Medio. Principalmente se asocia a que la exposición al calor extremo agrava los problemas cardiovasculares, especialmente para pacientes con afecciones crónicas.
El corazón se ve sometido a un gran esfuerzo, el cuerpo intenta enfriarse y trata de circular grandes cantidades de sangre hacia la piel, lo que puede tener consecuencias negativas en la salud a largo plazo.
“Se ha demostrado que la exposición repetida a las olas de calor aumenta la edad biológica de una persona en una medida comparable al consumo habitual de tabaco o alcohol”, detallan en el estudio.
El efecto positivo en el medio ambiente de los árboles. Foto FreepikMcDonald indica que si se hace un promedio entre todas las ciudades del mundo que analizaron, la cobertura arbórea consigue enfriar 0,15º Celsius (0,27º Fahrenheit), y sin esos árboles, las ciudades del mundo se calentarían en promedio 0,31º C (0,56º F) debido al efecto de isla de calor urbana, en el que los tejados oscuros y el pavimento absorben el calor.
El efecto de isla de calor urbana
En las zonas urbanas, lo que se conoce como el efecto de isla de calor urbana (ICU), aumenta mucho más que en las zonas rurales circundantes.
El efecto ICU se produce porque las ciudades contienen grandes cantidades de superficies de hormigón y asfalto, que absorben energía de la radiación solar incidente y posteriormente la emiten como radiación térmica.
Ese mecanismo de calentamiento causado por el ser humano es distinto al propio del cambio climático, provocado por la quema de combustibles fósiles.
Los investigadores elaboraron un análisis al medir las temperaturas en segmentos de 150 manzanas en las más de 8.900 ciudades seleccionadas.
La inmensidad de la muestra les permitió captar los efectos de enfriamiento a nivel mundial mediante una combinación de mediciones de estaciones meteorológicas, datos satelitales y modelos informáticos, para estudiar el enfriamiento que aportaban los árboles.
Comprobaron, por ejemplo, que los árboles del Central Park de Nueva York no se les atribuye el enfriamiento de zonas más urbanizadas a kilómetros de distancia en el Bronx.
No solo alivian el calor: corredores verdes que promueven la igualdad social
Unas 185 millones de personas que viven en 31 de las ciudades más grandes ya perciben un enfriamiento medio proporcionado por la cobertura arbórea de al menos 0,3º C.
Sin embargo, McDonald, señaló que los grandes centros urbanos de menores recursos y más calurosos no están recibiendo alivio suficiente frente al calor extremo.
En 20 ciudades con al menos tres millones de habitantes, los residentes sienten 0,05º C de enfriamiento gracias a los árboles, mientras que al mismo tiempo que en otras cuatro ciudades con más de 15 millones de habitantes en conjunto, la cobertura arbórea es tan mínima que casi no perciben el enfriamiento.
Ese es el caso de Dakar en Senegal, Yeda en Arabia Saudí, y Ciudad de Kuwait y Amán, en Jordania.
“Casi el 40% de las ciudades en países ricos percibe el enfriamiento, pero apenas el 9% en los países más pobres cuenta con ese nivel de alivio gracias a los árboles”, manifestó McDonald.
La reserva arbórea tiene consecuencias mucho más allá de la ecología. Foto: Pixabay“Esta desigualdad existe”, resaltó. Y agregó: “Hay billones de árboles creciendo en el mundo, pero no donde más se necesitan, especialmente en países en desarrollo que tienen una cobertura arbórea muy baja”.
“Las zonas acomodadas de América del Norte tienen parcelas más grandes, propiedades individuales y residentes con mayor influencia política, lo que contribuye a que crezcan más árboles y proporcionen una mayor cobertura”, explicó Chris Greene, de la Universidad de Dalhousie en Canadá, que no participó en el estudio.
La lista de los lugares que “más se enfrían” la encabeza Berlín, Atlanta, Moscú, Washington, Seattle y Sydney, como las que tienen más árboles. “Atlanta tiene el 64% de su superficie terrestre bajo un dosel arbóreo“, detalló McDonald.
Los autores del estudio afirmaron que las ciudades, especialmente las de menores recursos y calurosas, requerirán aumentar la cobertura arbórea.
“Debido a las limitaciones en la disponibilidad de agua, tierra y especies adecuadas, además del agravamiento del cambio climático, como máximo reducirían el calentamiento urbano futuro en un 20%”, proyectó el científico principal del estudio.
“Los escenarios climáticos muestran un mundo mucho más cálido y la cobertura arbórea solo puedo ayudar hasta cierto punto. Los árboles no nos salvarán del cambio climático, pero ayudan a proteger a las personas más vulnerables del calor extremo y las ciudades deben tener en cuenta dónde se plantan los nuevos árboles“, manifestó.
“Quienes deseen aumentar la cobertura arbórea en las ciudades también deben pensar en cómo hacer frente a las limitaciones hídricas”, agregó McDonald, y aseguró que se necesitarán fuentes alternativas de agua, como la reutilización de aguas residuales o pluviales.
La demanda de agua, el factor clave para la plantación de árboles en el mundo
Los árboles pueden tardar décadas en crecer lo suficiente como para proporcionar sombra y refrescar el ambiente, por lo que será necesario cuidar los árboles urbanos existentes y plantar otros nuevos donde resulte apropiado tras un análisis de recursos hídricos.
“Una tendencia para muchas ciudades en las próximas décadas es planificar el riego de emergencia de los árboles, porque hay que pensar en cómo mantener la cubierta arbórea que ya se tiene”, enfatizó McDonald.
Un factor crucial es el agua. Aumentar la cobertura arbórea en 61 grandes ciudades hasta su máximo potencial incrementaría la demanda total de agua en 3.200 millones de metros cúbicos al año, según una investigación de TNC.
La deficiencia hídrica en algunas ciudades es un obstáculo en la plantación de árboles. Foto: PixabaySi se plantaran especies adecuadas para la ubicación y resistentes a la sequía, la demanda de agua podría reducirse a 1.500 millones de metros cúbicos al año.
Thomas Crowther, ecólogo de la Universidad Rey Abdalá de Ciencia y Tecnología en Arabia Saudí, aseguró que cada pequeño aporte ayuda. Él está en una región donde las ciudades casi no se benefician del enfriamiento por la cobertura arbórea, a menudo porque el agua es un recurso escaso.
“A medida que hasta el 75% de la población humana se desplace hacia entornos urbanos, estos efectos amortiguadores de la vegetación urbana van a ser vitales”, indicó Crowther, quien no formó parte de la nueva investigación.
“Tenemos que revertir las devastadoras desigualdades en la distribución de los árboles urbanos, para que sus beneficios puedan ser experimentados por las comunidades de ingresos bajos y medios, que a menudo son las más vulnerables a los efectos de las temperaturas extremas”, destacó.
Plantar árboles tiene otros beneficios, más allá de reducir el calor. En 2019, Crowther y Jean-Francois Bastin sugirieron en un estudio publicado en la revista Science plantar un billón de árboles nuevos, para absorber dióxido de carbono, y no tanto por su efecto de enfriamiento.
En aquella investigación se tomaron como dato los tres billones que ya crecen en el planeta, cifra aportada por la Universidad de Yale tras un relevamiento global publicado en 2015, firmado por 38 investigadores de 14 países.
Pasó una década desde entonces, y la cifra no volvió a actualizarse. Debido a factores como la tala, incendios forestales y las sequías, posiblemente ese número haya sido afectado.
“Plantar árboles ayuda a combatir el cambio climático de múltiples maneras, pero esta estrategia no es ni por lejos suficiente para frenar el cambio climático en un grado significativo”, expresó Jonathan Overpeck, decano de Medio Ambiente de la Universidad de Michigan, quien no participó en el estudio.
“Solo si bajamos el consumo de los combustibles fósiles en favor de las energías renovables, podemos esperar detener el cambio climático, que está causando estragos en todo el planeta”, remarcó Overpeck.
Con información de la agencia AP.
Fuente: www.clarin.com



