Causa Cuadernos: terminaron las indagatorias y ninguno de los arrepentidos dio marcha atrás con sus confesiones


Un total de 24 imputados colaboradores pasaron por el estrado en la etapa de declaraciones indagatorias del juicio por el caso de los Cuadernos de las coimas. A criterio del Ministerio Público Fiscal, ninguno de ellos dio marcha atrás con las confesiones realizadas durante la instrucción ante el fiscal Carlos Stornelli. Algunas de ellas se produjeron desde el entorno más inmediato de Cristina y Néstor Kirchner, señalando el nivel de conocimiento que tenían sobre la estructura de sobornos que se empezó a juzgar este jueves.
La fiscal general Fabiana León aguardó la instancia de declaraciones indagatorias que concluyeron la semana pasada con la exposición de José López, el ex secretario de Obras Públicas de los tres gobiernos kirchneristas. En mayo se escucharán otras 43 declaraciones testimoniales.
Con 86 imputados que buscarán desestimar todos los hechos atribuidos, se encuentra una asociación ilícita que se desenvolvió durante doce años con el fin de recaudar coimas entre empresarios de diversos rubros para garantizarse contratos, concesiones y subsidios.
En las investigación, los testimonios de los imputados colaboradores fueron clave. A partir de ellos, se desprendieron una serie de medidas de prueba que permitieron a la fiscalía y al fallecido juez Claudio Bonadio avanzar con la pesquisa.
El ex secretario de Obras Públicas, José López, ocupó el cargo durante los doce años de gobierno kirchnerista. De hecho, ya se desempeñaba como funcionario en la provincia de Santa Cruz cuando Néstor Kirchner estaba frente a la administración provincial.
El 18 de agosto de 2021, José López se convirtió en el primer ex integrante del gabinete nacional en pedir acogerse a la figura del imputado colaborador: es decir, un arrepentido que pasó a integrar un extenso listado de 31 personas.
Durante el juicio se le tomó indagatoria a 24 de los arrepentidos: si bien ninguno aceptó preguntas de las defensas y en su mayoría, tampoco de la fiscal, sólo se remitieron a pedir que se incorporaran sus dichos que les proporcionó el status de imputados colaboradores. Este criterio despertó las críticas de los abogados defensores de los acusados, quienes sostuvieron que ese comportamiento impide “poner en crisis” aquellas confesiones, contrarrestarlas, poder repreguntar al respecto.
Para las defensas, la sola incorporación por secretaría de esas confesiones no permite discutir en su totalidad los dichos vertidos por cada imputado colaborador. De hecho, los abogados de Cristina Kirchner fueron los primeros en sostener que esas declaraciones fueron realizadas bajo coacción. “Hasta el momento ningún imputado colaborador dijo eso y a la hora de declarar, no se retractaron ante el Tribunal”, analizó una fuente judicial.
A medida que el debate oral avance, los acusados pueden volver a declarar la cantidad de veces que así lo deseen, y en ese marco también responder preguntas de las demás partes.
Bajo los beneficios que contempla la “ley del arrepentido”, los imputados colaboradores buscan que -ante una eventual condena-, sus aportes sean considerados y esto aminore la pena que les correspondería. Además, en caso de retractarse también saben que les cabe un delito aún mayor: el de falso testimonio. Las confesiones se firmaron ante la fiscalía de Carlos Stornelli y con la presencia de sus abogados.
La confesión e José López
En su confesión, José López dijo que el dinero de los bolsos que infructuosamente buscó esconder en el convento de General Rodríguez pertenecía “a la política”. Habló de las máximas autoridades del Ministerio de Planificación y también se refirió de forma puntual a Cristina Kirchner.
Ratificó la existencia de un sistema de recaudación ilegal que, según declaró, se interrumpió con la muerte de Néstor Kirchner y se reanudó para las elecciones de 2011, cuando Cristina lo habría convocado y le habría dicho que lo reestableciera. “Recaudaba bajo el conocimiento de Néstor y Cristina Kirchner”, declaró López, y que el dinero que los empresarios pagaban “eran coimas”.
¿De quién era la plata de aquellos bolsos que intentó esconder en un convento en 2016? Dijo que “de la política”, y se refirió a las “principales autoridades” del Ejecutivo Nacional como quienes “exigían la recaudación” de esos fondos. Y cuando se le preguntó sobre su relación con el ex Presidente, sólo se remitió a decir: “Era un relación de jefe”.
Contó que él coordinaba con el secretario privado de los Kirchner, Daniel Muñoz, para que recibiera los pagos de las empresas nominadas por el empresario Carlos Wagner al financista Ernesto Clarens. Dijo que el dinero que contenían los se lo había entregado otro exsecretario privado de Cristina Kirchner -Fabián Gutiérrez, luego asesinado- quien luego negó la versión.
El jueves pasado, López hizo una aclaración sobre la ex Presidenta. Cuando se refirió en su confesión al miedo que le tenía, dijo ante el TOF 7: “Yo me refería a su forma de ejercer el poder y el miedo era ante la posibilidad de hacer las cosas mal y perder mi trabajo”. Pero en ningún momento negó los dichos que integran su confesión.
Otro exfuncionario clave
Un hombre cercano al matrimonio Kirchner fue Claudio Uberti. Tuvo a cargo del Órgano de Control de las Concesiones Viales y fue desde ese organismo desde el cual admitió la existencia de un circuito de coimas.
“Néstor y Cristina estaban al tanto de lo que yo hacía”, confesó ante la Justicia. Sin eufemismos ni palabras que suavicen la acusación, el ex titular del Occovi admitió que el gobierno kirchnerista tenía un “sistema” de “recaudación de coimas” y que él era el encargado de cobrarle a las empresas de corredores viales esos fondos ilegales.
Uberti contó en la justicia que existieron “vuelos al sur” para el “traslado de dinero”. No precisó cifras, pero aportó un eslabón más a la maniobra detallada por el contador de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, y otros imputados colaboradores.
Uberti dio detalles de la relación con el fallecido ex presidente. Recordó la vez que un día, cuando compartían un avión, el entonces mandatario se dio vuelta y le pegó sin ninguna razón. Otra vez, contó, “el Malo” le empezó a dar patadas a un bolso lleno de pesos de las coimas, enojado porque no contenía dólares. Los billetes terminaron volando por su despacho. Por lo general, los reproches del líder tenían que ver con, a su juicio, que Uberti recolectaba “poco dinero”.
El maltrato de Néstor era tal que en una ocasión le sacó un maletín que era suyo y no solo se quedó con los dólares que contenía, sino que también se apropió del bolso. Nunca se lo devolvió.
El ex titular de Occovi también habló de Cristina: dijo que trabajar con Kirchner era un suplicio, pero que con ella “era mucho peor”.
Los empresarios arrepentidos
El listado de empresarios que admitieron pagar sobornos al gobierno kirchnerista es amplio. Todos pasaron por el estrado y si bien eligieron hacer uso del derecho a no declarar, solicitaron que sus confesiones como arrepentidos se incorporen por secretaría al debate oral y público.
Así procedió Carlos Wagner, AlbertoTaselli, Juan Carlos De Goycochea, Ángelo Calcaterra, Javier Sánchez Caballero, Armando Loson, el financista Ernesto Clarens, entre otros. También, hubo un grupo de empresarios que expresaron la necesidad de confesar para lograr salir de prisión, lo que algunos defensores señalaron como “confesiones bajo coacción”.
El ex presidente de la Cámara de la Construcción, Carlos Wagner, había mencionado a López como uno de los integrantes del ministerio de Planificación Federal con quienes las empresas “debían acordar el pago del 10 al 20%” en concepto de coima una vez adjudicada la licitación.
Fuente: www.clarin.com



