Cómo evitar el botulismo al hacer salsa casera: los errores más comunes y cómo prevenirlos


Para envasar la salsa casera hay que tener cuidados para evitar riesgos como el botulismo, una intoxicación alimentaria causada por una toxina que puede desarrollarse en conservas mal procesadas.

El problema no pasa solo por usar tomates frescos o frascos limpios. También entra en juego la acidez, el método de envasado y el tiempo de procesamiento.

Ahí se explica por qué una salsa casera que parece bien hecha puede igual ser insegura si no se siguieron pautas específicas para conservas.

Una de las claves más importantes es no confiar en el aspecto del alimento para saber si es seguro. Los CDC remarcan que la toxina del botulismo no se ve, no se huele y no se prueba, y que incluso una pequeña cantidad puede ser mortal.

Uno de los errores más comunes es envasar la salsa sin acidificarla. Las guías del USDA y del National Center for Home Food Preservation recomiendan agregar jugo de limón embotellado o ácido cítrico a los tomates antes del procesamiento, justamente para aumentar la acidez y reducir el riesgo de crecimiento de Clostridium botulinum, la toxina que desarrolla el botulismo.

Otro error frecuente es usar métodos de envasado que ya no se consideran seguros. El NCHFP aclara que métodos como el open-kettle canning o el horneado de frascos fueron descartados por ser peligrosos. Para las salsas de tomate, lo que corresponde es seguir tiempos y procesos validados con baño María o envasado a presión, según la receta específica.

En conservas caseras, cambiar ingredientes, espesar de más la salsa o sumar verduras sin una receta validada puede alterar la acidez y la penetración del calor. Por eso no conviene improvisar si la preparación después va a quedar a temperatura ambiente en un frasco cerrado.

El primer paso es usar tomates sanos, firmes y sin señales de deterioro.Evitar tomates de plantas muertas o dañadas por heladas, porque eso también afecta calidad y seguridad.

Después viene la preparación de la salsa y la acidificación. Para tomate y salsa de tomate, las recetas seguras del NCHFP incluyen esa corrección de acidez antes del procesamiento. Ese punto no es opcional si la idea es guardar el frasco fuera de la heladera.

El siguiente paso es procesar el frasco con un método validado. En general, los alimentos ácidos pueden ir a baño maría, mientras que los de baja acidez necesitan envasado a presión.

Si un frasco muestra tapa hinchada, pérdida de líquido, olor extraño, espuma, moho o chorreo al abrir, no hay que consumirlo. Los CDC son claros ya que no se puede detectar la toxina del botulismo por sabor, olor o aspecto, así que probar una conserva dudosa puede ser peligroso.

Fuente: www.clarin.com

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