Eric Topol, cardiólogo y profesor de medicina molecular: “No entiendo la obsesión por la longevidad”


Existe una fuerte corriente científica que apunta a intentar conseguir la máxima longevidad. En este sentido, Eric Topol, cardiólogo y profesor de medicina molecular, propone una vuelta más a esta búsqueda y hackea los conceptos que no destacan la calidad de vida.

“Una fijación por añadir más años es un sinsentido si no podemos disfrutar del tiempo ganado en plenitud física, cognitiva y mental. Y, lamentablemente, la realidad apunta en otra dirección”, expresó en una nota para el sitio Men’s Health.

Para ampliar este concepto, da una estadística contundente: “La esperanza de vida es de 80 años pero 65 años es el final de la esperanza de vida saludable. No creo que mucha gente se dé cuenta de que nuestra esperanza de vida saludable es relativamente corta. Si logramos aumentar la longevidad, pero esos años son de sufrimiento, no ganamos nada”.

“¿Qué ocurre en esos últimos 15 años? Básicamente el sedentarismo, las dietas deficientes y el consumo inadecuado de alimentos ultraprocesados, la mala calidad del sueño o las exposiciones ambientales nos ponen en una situación muy difícil en ese período”, completa en el podcast sobre bienestar Feel Better, Live Better.

“No entiendo esta fijación por la longevidad cuando esa diferencia entre la esperanza de vida saludable y la esperanza de vida se refiere a personas que padecen demencia o que están increíblemente enfermas y no son funcionales”.

“Realmente deberíamos centrarnos más en envejecer bien y no tanto en vivir más”, agregó en la nota este cardiólogo, profesor de medicina molecular e investigador.

“Esta idea -subraya- de vivir hasta los 120 años o más es una locura. Ya es algo que podemos hacer si conectamos a alguien a un respirador artificial: no tiene vida, pero podemos mantenerlo con vida durante muchos, muchos años. ¿De qué sirve eso? Así es como veo esta diferencia entre mantener con vida a personas que básicamente no son funcionales y no tienen calidad de vida. Y eso es algo que simplemente es un objetivo equivocado. Deberíamos centrarnos en la esperanza de vida saludable”.

Si se busca vivir más y con la mejor calidad de vida posible, Topol recomienda que nos preocupemos por nuestros hábitos.

¿Las rutinas imprescindibles?

“Cuando pensamos en las cosas que podemos hacer para mejorar nuestro envejecimiento saludable, no estamos hablando de tratamientos caros ni de alta tecnología. La mayoría de las cosas que podemos hacer para esto son gratuitas o muy accesibles y marcan una gran diferencia”, dice Topol.

“Hay muchos charlatanes que ofrecen todo tipo de tratamientos sin evidencia científica. Sin embargo, la realidad es que hay muchas cosas que podemos hacer que básicamente no cuestan nada o suponen una carga económica mínima”, completa. También agrega que pueden hacerse a cualquier edad.

Fuente: www.clarin.com

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