Muerte del anestesista en Palermo: una residente manipuló su celular y otra salió del departamento con una tablet

La escena empezó con una ausencia: Alejandro Zalazar (34) no se presentó a trabajar y eso encendió todas las alarmas. Un amigo que llamó a otro y después a otro. Todo terminó en Julieta, la hermana que corrió con su copia de la llave para entrar y encontrarse con lo peor. Su hermano estaba sin vida, en el suelo de su habitación, con una vía conectada a su pie derecho. De esa secuencia, que hoy reconstruye la justicia, se desprendieron dos dudas que intentarán resolver.
Una joven residente del Hospital Rivadavia, que compartió tareas con Zalazar, manipuló el celular del joven al momento del hallazgo del cuerpo. Ese dato lo la hermana del fallecido que la vio “manoseando” el dispositivo mientras -todavía en shock- intentaba entender lo que pasaba. En el departamento de la calle Juncal 4622, en Palermo, estaba la Policía de la Ciudad, Chantal Leclercq (27), Julieta Zalazar (35) y su pareja, además de otras dos personas que aún no fueron identificadas.
Fue en esa circunstancia en la que vieron a a Leclercq con el iPhone de Zalazar entre las manos. No está claro si manipuló información sensible para el expediente, si sus intenciones eran borrar algo o encontrar indicios de lo que pudo haber pasado. No hay pruebas de que quisiera ocultar algo ni si hay elementos que pudieran haber sido borrados luego del fallecimiento de Zalazar. Es por eso que, al momento, la joven no ha sido imputada ni citada a declarar en la causa que investiga el fiscal Eduardo Cubría, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 6, junto al Juzgado Nº 60, interinamente a cargo del juez Santiago Bignone.
Pero, ante esta circunstancia, el fiscal Cubría solicitó al juzgado una orden de allanamiento en dos domicilios: uno en la Ciudad de Buenos Aires y otro en el exclusivo barrio Santa Bárbara, de Benavidez. El departamento estaba casi vacío, inhabitado, pero Leclercq estaba en la casa familiar de zona norte y en un operativo realizado por la DDI de la Policía Bonaerense secuestraron un iPhone y un iPad que deberán ser peritados para analizar circunstancias vinculadas al fallecimiento de Zalazar.
¿La joven fue la última en hablar con él? ¿Tenían diálogos en los que coordinaban el robo o el consumo de fármacos? ¿Estuvieron juntos la noche previa al hallazgo del cuerpo? Son todas preguntas que todavía no tienen respuestas y que deberán resolverse en el expediente judicial.
“Tati” Leclercq fue compañera de Delfina Lanusse (29) en la Universidad Austral, donde ambas estudiaron medicina. En una denuncia presentada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), se dejó constancia de que Leclercq había reconocido en una entrevista realizada en la institución haber consumido propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, y que las habría obtenido en el Hospital Rivadavia, aunque aclaró que su consumo se producía fuera del ámbito institucional.
Reconoció, frente al jefe del servicio de su hospital, el Dr. Manuel Carcar, haber consumido propofol en “una oportunidad” junto a Zalazar. Y que sostenía este consumo problemático desde septiembre de 2025. Tambíén dijo que con Lanusse habían consumido “cocaína y micropunto” en un viaje a Colombia realizado en enero.
Zalazar fue encontrado muerto en su departamento de Palermo. La causa del fallecimiento habría sido producto del consumo de propofol y fentanilo,Hasta el momento las acusaciones contra Lanusse, otra residente de anestesiología pero en el Hospital Italiano, habían estado circunscriptas al expediente que tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 48 a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento y del fiscal Lucio Herrera, de la Fiscalía N° 29. En esa causa Lanusse y un anestesiólogo de planta permanente del Hospital Italiano, Hernán Boveri (45) fueron imputados e indagados por el delito de hurto y administración fraudulenta de fármacos del centro de salud.
Sin embargo, y por primera vez, Lanusse aparece vinculada a la muerte de Zalazar. Es que el día del hallazgo de su cuerpo, las cámaras de seguridad del edificio tomaron las personas que entraron y salieron: La joven fue registrada saliendo con una tablet en la mano que no llevaba al momento de ingresar. Investigan si se trataba del iPad de Zalazar, pero aún no lo encontraron. Tampoco estaba en el allanamiento realizado en su departamento ni en la casa de su familia en Tigre.
La sustracción de propofol y fentanilo
Boveri y Lanusse declararon en la causa que investiga el robo de fármacos en el Hospital Italiano. Los dos fueron imputados luego de que el centro de salud denunciara la posible comisión del delito de hurto y administración fraudulenta por el robo de propofol, una sustancia de uso en quirófano, para consumo personal.
La denuncia formal fue firmada por Juan Alfredo De Domini, el Subjefe del Servicio de Anestesia del Hospital Italiano, y se presentó formalmente el 23 de febrero luego del conocimiento del fallecimiento de Zalazar.
En paralelo, las autoridades del Italiano advirtieron la situación en la AAARBA donde también reconocieron el consumo y el uso de sustancias propiedad del hospital.
En esa denuncia, que se presentó el 25 de febrero, se dejó constancia de una reunión en la sede de la asociación donde confrontaron a Lanusse. Fue luego de que tres residentes la vieran en “estado de sedación” dentro del hospital y que admitiera el consumo de sustancias sustraídas junto a Boveri. A su turno, Boveri reconoció mantener un vínculo personal con la joven y admitió que los episodios de consumo de anestésicos ocurrían en el domicilio de ella, aunque intentó justificarse alegando un vínculo y un consumo “consentido”.
Boveri tenía un rol jerárquico por sobre Lanusse, algo que también fue cuestionado por las autoridades de AAARBA que destacaron la “asimetría jerárquica” y el grado de subordinación profesional entre un médico de planta y una médica en formación.
En esa causa, que instruye el juez Sánchez Sarmiento, Lanusse era representada por el estudio Marval, O’ Farrel, Mairal, pero según pudo saber Clarín cambió de defensores en búsqueda de una nueva estrategia.
Boveri es representado por Ramiro Lucini que prefirió no dar declaraciones mientras la causa se encuentra en trámite. Sin embargo aclaró que “las fiestas que se mencionan en los medios, la muerte de Alejandro Zalazar y ni hablar del enfermero no son materia de esa investigación. Y mucho menos de imputación a Boveri. No hay ninguna conexión con él”.
En un documento al que tuvo acceso Clarín, el Hospital Italiano reconoce no haber detectado faltante de stock de fármacos en su inventario. Firmado por el jefe de servicio y en respuesta a un pedido de la justicia sobre la “cuantificación o estimación de las cantidades de propofol que habrían sido sustraídos por el Dr. Boveri y/o Lanusse” indicaron que no han podido “determinar ni estimar las cantidades eventualmente sustraídas” luego de una investigación interna.
“Habiendo revisado los reportes de descarte de fármacos controlados no hemos encontrado incongruencias que nos permitan llegar a ninguna conclusión o estimación”, aseveraron.
Además, en ese documento, destacaron a Boveri y a Lanusse como “profesionales prolijos en la confección de los documentos de registro asistenciales y no han sido objeto de reporte de discordancias de consumo y descarte”.
El caso
El 20 de febrero de 2026 el anestesista Zalazar fue hallado muerto en su departamento de Palermo con una vía conectada a su pie derecho, a través de la cual se habría administrado una sobredosis de propofol.
En una de las causas se investiga la sustracción de drogas del Hospital Italiano de Buenos Aires.En paralelo, se radicaron dos denuncias. Una del Hospital Italiano y otra de la Asociación Argentina de Anestesistas de Buenos Aires (AAARBA) por la sustracción de fármacos para consumo personal.
Esas causas fueron unificadas y esa investigación está en manos del juez Javier Sánchez Sarmiento, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 48, y del fiscal Lucio Herrera, de la Fiscalía N° 29, donde ya imputaron a Lanusse y a Boveri.
El caso, que se viralizó inicialmente a través de un audio de WhatsApp, involucra una red de robo de estupefacientes hospitalarios liderada presuntamente por el anestesista Boveri y la residente Lanusse, quienes habrían organizado “fiestas de propofol” con administración controlada de drogas.
Fuente: www.clarin.com



