Viven 5000 personas a menos 43 grados: cómo es Ilulissat, la ciudad costera de Groenlandia


Ilulissat es una ciudad ubicada en la costa oeste de Groenlandia donde viven unas 5.000 personas, incluso cuando el invierno impone temperaturas extremas que pueden descender hasta los menos 43 grados.

La ciudad se encuentra a unos 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico y es una de las más importantes del país por su población y su rol regional.

Su nombre significa “icebergs” en groenlandés, una referencia directa al paisaje que la rodea y al fiordo glaciar que marca su identidad.

El frío no es un fenómeno ocasional, sino una condición permanente que influye en la arquitectura, los desplazamientos y las rutinas diarias.

Aun así, Ilulissat mantiene actividad durante todo el año y funciona como un punto clave para el turismo, la pesca y la investigación científica en Groenlandia.

Ilulissat es la tercera ciudad más poblada de Groenlandia, después de Nuuk y Sisimiut. Su desarrollo está estrechamente ligado al mar, que sigue siendo una fuente central de trabajo y abastecimiento.

La pesca y la caza continúan ocupando un lugar importante en la economía local, aunque en las últimas décadas el turismo ganó peso. Durante el verano, cuando las temperaturas son más moderadas y los días se extienden durante horas, la ciudad recibe visitantes de distintas partes del mundo.

Uno de los principales atractivos es el fiordo glaciar de Ilulissat, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de uno de los glaciares más activos del planeta, que libera enormes bloques de hielo al mar de forma constante.

Desde la costa, los icebergs forman parte del paisaje cotidiano. No son una postal ocasional, sino un elemento permanente que define la relación de la ciudad con su entorno.

Las condiciones climáticas obligan a una planificación precisa. En invierno, salir al exterior sin la vestimenta adecuada puede ser riesgoso, por lo que la ropa térmica es parte esencial de la vida diaria.

Las viviendas están diseñadas para conservar el calor, con estructuras compactas y materiales aislantes. Muchas casas se construyen sobre pilotes para evitar el contacto directo con el suelo congelado.

El transporte también se adapta al clima. En determinadas épocas del año, los trineos tirados por perros siguen siendo utilizados en zonas cercanas, mientras que los vehículos motorizados circulan con restricciones.

A pesar de estas limitaciones, la ciudad cuenta con escuelas, hospital, aeropuerto, comercios y servicios públicos, lo que permite sostener una vida urbana completa incluso en condiciones extremas.

Ilulissat combina tradición y modernidad. Gran parte de su población desciende de pueblos inuit que habitan la región desde hace miles de años, y muchas costumbres se mantienen vigentes.

El Museo de Knud Rasmussen, dedicado al explorador ártico nacido en la ciudad, es uno de los espacios culturales más visitados por los turistas. También lo son las excursiones para observar auroras boreales durante el invierno.

En verano, el fenómeno del sol de medianoche permite jornadas de luz casi continua, lo que modifica los horarios y la dinámica social.

Fuente: www.clarin.com

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