Una exmodelo brasileña contó lo que vio durante un viaje en el Lolita Express de Epstein: “Lo que más deseaba era bajarme de ese avión”

Amanda Ungaro, de 41 años, voló en el Lolita Express en 2002, cuando llevaba adelante su carrera como modelo profesional.

Ahora, mucho tiempo después, reveló detalles de aquel viaje en una entrevista con el diario O Globo.

Ungaro llegó allí por el accionar de Jean-Luc Brunel, el polémico representante de modelos allegado a Epstein, y luego se volvió conocida por su relación con Paolo Zampolli, un hombre de estrechos vínculos con Donald Trump, con quien, hace unas semanas, tuvo una polémica disputa legal.

Los detalles del vuelo de Ungaro en el Lolita Express: “Había unas 30 chicas”

Amanda Ungaro, nacida en Londrina, Paraná, tenía apenas 17 años cuando abordó el avión privado de Jeffrey Epstein.

El “Lolita Express” se disponía a viajar desde París a Nueva York. Era junio de 2002, y los crímenes sexuales del financiero aún no habían salido a la luz, lo que ocurrió recién con las primeras acusaciones en 2005.

Jean-Luc Brunel, el exagente de modelos que representaba a Ungaro. Foto: archivo

Ungaro subió a la nave motivada por su agente de entonces, el francés Jean-Luc Brunel, quien le había conseguido la posibilidad de participar de un casting de modelaje en Estados Unidos. El hecho de que viajaran en la nave de Epstein se debió a la relación de amistad que unía a Brunel y al financiero.

Veinticuatro años después de dicho vuelo, la brasileña contó los detalles qué vio dentro del avión.

En general, describió un escenario compuesto por niñas muy jóvenes, muchas de ellas de entre 14 y 16 años, y que no parecían dedicarse a la misma actividad que ella.

“Había unas 30 chicas en el avión. Me pareció muy extraño“, dijo. “Parecían más estudiantes que modelos. Guapas y muy jóvenes, pero no tenían el aspecto de una modelo”, agregó.

Ungaro contó que, en principio, este panorama le produjo miedo. “Me asusté un poco al ver a todas esas chicas. Pensé: ‘Dios mío, ¿Dónde estoy?'”, recordó a O Globo.

Como la incomodidad de la brasileña no pasó desapercibida, Brunel —quien, según documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, actuó como cómplice de Epstein en Brasil— intentó restarle importancia a la situación y la condujo ante el dueño del avión. “Permítame presentarle a Jeffrey Epstein“, le dijo, según rememoró.

Ungaro profundizó en aquel encuentro con el pedófilo. De acuerdo con su testimonio, el financista se acercó a ella sin formalidades y le preguntó su edad y de dónde era.

Poco después, dijo, fue el turno de conocer Ghislaine Maxwell, entonces novia de Epstein, quien se mostró contenta por su origen: “¡Oh, qué genial que seas de Brasil!”, le expresó.

Epstein llevaba alrededor de 30 adolescentes en su avión. Foto: archivo

La exmodelo afirmó que permaneció aislada durante el vuelo, sin interactuar con las demás pasajeras. Aun así, notó que muchos de ellas parecían conocerse entre sí y tener una relación íntima con Epstein.

“Algunas se sentaban en su regazo, se quedaban cerca y jugaban”, contó. “Daba la impresión de que ya conocía a esas chicas. No parecía un encuentro casual. No se acababan de conocer, como en mi caso”, añadió.

En un momento dado, relató la brasileña, Epstein y Maxwell se fueron a la parte trasera del avión acompañados por algunas de las jóvenes, y no los volvió a ver hasta el final del viaje.

No obstante lo anterior, recordó que su incomodidad persistió, hasta que le preguntó a Brunel quiénes eran esas chicas y quién era el hombre que se había presentado como el dueño del jet privado.

“Dijo que solo era un amigo y que eran modelos”, le contestó el agente, aunque ella recordó que no terminó de creerle. “Tenía solo 17 años y era tímida. Si fuera hoy, lo cuestionaría todo. Pero en aquel entonces, no me lo cuestioné mucho. Sobre todo porque ni siquiera sabía quién era Jeffrey Epstein. No sabía nada”, explicó.

Cuando el avión de Epstein aterrizó en Estados Unidos, Ungaro y Brunel fueron de los primeros en desembarcar. Sin embargo, antes de eso, la brasileña vivió otro episodio desagradable.

Según contó, ella y su agente estaban sentados uno frente al otro en sofás, separados por una pequeña mesa redonda, cuando Brunel le lanzó una pequeña pelota. En realidad, era un paquete envuelto en papel transparente, cuyo contenido no se veía. “Mételo en tu bolso”, le dijo.

Ungaro relata que miró el objeto y preguntó qué era, pero Brunel insistió en que guardara la “bolita” en su bolso. Ante otra negativa, el francés volvió a arrojarle el paquete. La insistencia e irritación del francés hicieron que la brasileña comprendiera qué era lo que el agente quería guardar con tanta desesperación en su bolso.

“En ese mismo instante, me di cuenta de que se trataba de drogas. Y dije: ‘¡De ninguna manera, no en mi bolso!'”, contó Ungaro, y agregó que el agente terminó guardando el objeto en sus propias pertenencias.

“Lo que más deseaba era bajarme de ese avión. No me sentía cómoda. Sabía que algo andaba mal, pero no sabía exactamente qué. Esto (las acusaciones de pedofilia contra Jeffrey Epstein) ni siquiera se me pasó por la cabeza en ese momento”, concluyó.

Modelo y exnovia de un influyente empresario: quién es Amanda Ungaro

Meses después de conocer a Jeffrey Epstein, Amanda Ungaro se puso de novia con Paolo Zampolli.

Paolo Zampolli fue novio de Ungaro durante 19 años. Foto: Wikipedia (CC BY-SA 4.0)

Ella era una modelo de 17 años con una prometedora carrera, y él un agente de moda de 32, radicado en Nueva York.

Zampolli, originario de Italia, había llegado a la gran ciudad a mediados de la década de 1990, y casi al mismo tiempo conoció a Donald Trump. Ambos comenzaron a trabajar juntos en 2004, pero fue durante las elecciones presidenciales de 2016 cuando su camaradería se convirtió en lealtad.

Ante su defensa de políticas migratorias más estrictas, Trump vio cómo la prensa cuestionaba si su esposa, Melania, había trabajado como modelo con una visa irregular en Estados Unidos.

Zampolli se presentó entonces como el responsable de la documentación de la Primera Dama, y dijo haber utilizado su posición como agente de modelos para obtener su visa de trabajo. Fue así como selló un vínculo aún más estrecho con el magnate.

“Empezamos a recibir invitaciones a todos los eventos, y en las fiestas de Nochevieja en Mar-a-Lago, nosotros y otra pareja éramos los únicos que compartíamos mesa con Trump y Melania”, contó Ungaro a O Globo.

Amanda y Zampolli vivieron juntos durante 19 años, y tuvieron un hijo, llamado Giovanni, quien ahora tiene 15 años. Su separación definitiva ocurrió en 2021, después de que ella se enterara de una supuesta infidelidad de parte de él.

En 2023, por tanto, Ungaro se mudó, a Florida, y, al poco tiempo, Giovanni se fue a vivir con ella.

Un año más tarde, la exmodelo contrajo matrimonio con el médico brasileño João Batista Cunha Araújo, con quien está casada desde 2024.

Ante ello, Zampolli comenzó a cuestionar su estatus migratorio en Estados Unidos y, meses después, Amanda y Araújo fueron detenidos.

Según un informe de NBC del 18 de junio de 2025, fecha del arresto de la pareja, la policía de Aventura, ciudad del área metropolitana de Miami, declaró haber llevado a cabo la detención tras recibir denuncias anónimas que acusaban a Araújo de dirigir una clínica médica sin las licencias correspondientes.

La pareja niega las acusaciones. Araújo afirma que no ejercía la medicina en Estados Unidos, sino que solo impartía clases, y que al momento de su arresto ya había presentado el examen y se había inscrito para obtener la certificación de asistente médico, la cual posee actualmente.

Según O Globo, Zampolli se enteró de que su exnovia estaba en una cárcel en Miami y, como habían estado enfrascados en una batalla por la custodia de su hijo adolescente, vio una oportunidad.

Aprovechando sus contactos en el Gobierno de Trump, se habría comunicado con un alto funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) y le explicó que Ungaro estaba en el país de forma ilegal.

El funcionario en cuestión, alegando que el pedido era importante para la Casa Blanca, llamó inmediatamente a la oficina de la agencia en Miami para asegurarse de que los agentes del ICE recogieran a la mujer de la cárcel antes de que quedara en libertad bajo fianza, según los registros de The New York Post.

Por tanto, Ungaro fue puesta bajo custodia del ICE y finalmente deportada.

En una entrevista concedida al Times, Zampolli negó haber pedido al ICE que detuviera a Ungaro, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al organismo, dijo en un comunicado que la brasileña fue detenida y expulsada porque tenía la visa caducada y había sido acusada de fraude.

Ungaro, por su parte, afirmó que, al momento de su arresto, su estatus migratorio era “en transición” y presentó documentos que corroboraban su versión. Además, argumentó que, si bien Zampolli influyó en su arresto, la decisión de regresar a Brasil fue suya, pues temía perder la custodia de su hijo mientras estuviera detenida.

Tras llegar a su país natal, la exmodelo obtuvo el permiso legal para que Giovanni regresara con ella, lo cual ocurrió en noviembre de 2025. Sin embargo, en diciembre del mismo año, Ungaro presentó una denuncia por secuestro en Brasil, alegando que Zampolli le había arrebatado ilegalmente a Giovanni.

No obstante, en las redes sociales, el italiano presentó una versión diferente de los hechos. Afirmó que el adolescente había decidido regresar solo a Estados Unidos, que había comprado el boleto con sus millas y que le había dicho: “Papá, me encanta Estados Unidos. Quiero quedarme aquí para siempre”.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior